Al finalizar el período legal de tiempo para el registro de alianzas y coaliciones de partidos para participar en el proceso electoral de este año en Coahuila, la «sorpresa» la confirmó el Partido Acción Nacional, que decidió contender con candidatos propios en un entorno adverso de votación histórica de los últimos dos procesos electorales.
La decisión cupular del albiazul no coincide con los pronunciamientos de los últimos panistas que ocupan puestos de Gobierno en Coahuila y no necesariamente de los que viven en la Ciudad de México.
La ruptura de la alianza deja algunas viudas y viudos políticos que había conformado un bloque político con influencia en sectores sociales simpatizantes del PAN en las cinco regiones de la entidad y que generaban al menos sufragios para mantenerse en la escena política.
El número de votos que obtuvo el PAN, por sí solo, dentro de la coalición con el PRI, ni siquiera le permitió mantenerse entre las primeras tres fuerzas políticas e incluso fue superado por Morena y PT.
El escenario ahora es diferente, porque para muchos los resultados obtenidos por los dos partidos mencionados fueron parte de la dinámica de la votación nacional y el efecto del triunfo presidencial alcanzó para obtener una buena cantidad de sufragios, pero no suficiente para posicionar la marca.
La elección para renovar diputaciones del Congreso de Coahuila será también un experimento o laboratorio para evaluar estrategias políticas y electorales que incluyen las alianzas y coaliciones que ya se definieron.
El PRI y Unidad Democrática de Coahuila van juntos y cuando se conozcan sus candidatos y suplentes se podría evaluar las posibilidades que hay para ganar los comicios y por consecuencia tener un Congreso con mayoría.
En cuanto a Morena y el Partido del Trabajo, el pronóstico para muchos es reservado, pues en la anterior elección de la entidad no fueron juntos, aunque a escala nacional son alianza, e incluso sus candidatos a gobernador se enfrentaron y dividieron el voto para el movimiento de la Cuarta Transformación.
En Movimiento Ciudadano, el experimento en regidurías bien podría probarse en la elección de este año, pero no es garantía de alta captación de votos o triunfos en algunos distritos.
Para el partido naranja la elección legislativa local también será una prueba, pues ahora sus referentes nacionales ya registran raspones y disminución de popularidad con el consecuente desgaste de ser gobierno y no precisamente significar una diferencia real del resto de partidos que también gobiernan.
En el papel, el principal perdedor puede ser pronosticado en la figura del PAN, sobre todo porque tienen pocos cuadros dispuestos a competir en una contienda difícil y para muchos aspirantes bien podría ser una causa perdida.
Después del siete de junio, los resultados para todos los partidos sentarán un precedente para el proceso electoral de mitad de sexenio federal el próximo año 2027, por eso la importancia de las elecciones de este año en Coahuila.
