El título de este tema tiene relación con un caso clínico que durante un año ha recibido no menos de cuatro tratamientos para amibiasis intestinal, continuamente tratado con omeprazol para gastritis y a quien, en servicio de gastroenterología especializada, le han realizado una endoscopia gástrica sin haber logrado resolver su problema digestivo que consiste en dolor abdominal leve a moderado a leve en diferentes regiones, arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha y al centro. Además, evacuaciones frecuentes sin llegar a ser diarrea, las evacuaciones se desencadenan con el dolor, son escasas, a veces con moco, sin sangre. Estos síntomas han sido intermitentes con varias recaídas en un año, estando presentes los síntomas mencionados en el momento de la revisión clínica.
Comparación teórica con la experiencia clínica personal
Teoría: La disentería amebiana, o amebiasis intestinal grave, es una infección del colon causada por el parásito entamoeba histolytica, transmitido por agua o alimentos contaminados con heces. Se caracteriza por diarrea con sangre y moco, cólicos abdominales intensos y fiebre, requiriendo tratamiento con antiparasitarios como metronidazol o la antigua diyodohidroquinoleína. Esto medicamentos son cien por ciento efectivos para la amibiasis intestinal aguda.
Experiencia: Los datos clínicos mencionados en el paciente corresponden al trastorno digestivo más frecuente en la consulta cotidiana: el síndrome de intestino irritable, colitis nerviosa o colon espástico que se puede confundir con mucha frecuencia con gastritis y con amibiasis intestinal, como en este caso. La endoscopia no aclaró el diagnóstico y la biopsia que le tomaron fue negativa para cáncer. Aun así, le indicaron omeprazol, medicamento muy efectivo para gastritis, por lo que se deduce que no padece de gastritis. Le indicaron varios tratamientos muy efectivos para amibiasis sin mejoría, por lo que se deduce que no es amibiasis aguda. La presencia en heces de quistes de amibas indujo a indicar tratamiento para amibas. No obstante, los quistes de amibas no causan ningún síntoma, son huevecillos inofensivos de las amibas que la mayoría tenemos en nuestro intestino. Si esos huevecillos se transforman en trofozoítos, esta es la etapa invasiva de las amibas y si los trofozoítos no invaden la pared del intestino es porque tenemos defensas inmunológicas que impiden la invasión agresiva de la mucosa intestinal. Es imposible esterilizar de huevecillos de amibas a nuestro intestino y si no nos causan daño es porque sufrimos vacunación natural contra las amibas. Los trofozoítos, al intentar invadir la mucosa intestinal, desencadenan una reacción inmunológica que nos puede proporcionar inmunidad natural para toda la vida. Por lo anterior no se justifican los tratamientos para amibiasis por la presencia de huevecillos de amibas.
Ha recibido hasta 10 días de tratamiento para amibas con la vieja, barata y efectiva diyodihidroquinoleína. Desde hace más de 50 años se cuenta con el metronidazol para 10 días de tratamiento, solo es más costoso que la diyodo. Pero desde hace 50 años existe el tinidazol, con el cual bastan tres días de tratamiento y en el momento actual la nitazoxanida es de solo un día de tratamiento.
Teoría: Detalles clave de la disentería amebiana.
- Agente y transmisión: El parásito entamoeba histolytica se ingiere a través de alimentos, agua o superficies contaminadas (vía fecal-oral).
- Síntomas: Además de la disentería (heces con sangre y moco), los pacientes pueden experimentar dolor abdominal, fatiga, flatulencias, tenesmo (dolor rectal al defecar) y fiebre. En resumen, los síntomas típicos son evacuaciones frecuentes ocho, 10, 15 en 24 horas, escasas con moco, pujo y tenesmo rectal.
- Incubación: Los síntomas suelen aparecer entre dos y cuatro semanas después de la exposición, aunque pueden aparecer antes o mucho después.
- Diagnóstico: Se realiza mediante el examen microscópico de las heces para detectar el parásito o pruebas moleculares.
- Tratamiento: Se trata con antibióticos y antiparasitarios, siendo comunes el metronidazol o tinidazol, seguidos a menudo por paromomicina para eliminar quistes remanentes.
- Complicaciones: Si no se trata, la infección puede causar úlceras severas, perforación intestinal o diseminarse al hígado formando abscesos.
La mayoría de las personas infectadas no presentan síntomas, pero pueden contagiar a otros. La prevención se basa en una buena higiene, incluyendo el lavado de manos y el consumo de agua segura (Cleveland Clinic).
Práctica: Comparando los síntomas y los tratamientos del caso clínico en cuestión, se concluyó que este paciente no estaba enfermo de colitis amibiana, ni de gastritis, «ni andaba de parranda», se trató de una colitis nerviosa, muy común, no grave aunque sí muy molesta y que se confundió con gastritis y amibiasis, con cálculos vesiculares, con apendicitis aguda, con ovarios y hasta con problemas de riñones y próstata.
Lea Yatrogenia
