Caída de «el Mencho»: ¿vivo o muerto?

El operativo para lograr la detención del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación no sólo generó violencia posterior en al menos 20 estados del país, también las consecuentes reacciones y por supuesto las suposiciones y teorías de la conspiración sobre el hecho y sus resultados.

Dentro de las teorías conspirativas, surge para algunos analistas nacionales y extranjeros la importancia de la detención de «el Mencho» ¿vivo o muerto?, es decir a quienes convenía que el operativo terminara con el deceso del presunto líder delincuencial, sobre todo por la información que podría tener.

Llama la atención para los analistas que durante el operativo subsisten muchas dudas sobre detalles como la vivienda donde fue ubicado no presenta daños por proyectiles de arma de fuego; que el detenido murió durante el traslado aéreo desde Jalisco hasta la ciudad de México.

Los asegúnes son variados además porque la casa donde presuntamente estaba el líder delincuencial prácticamente quedó abandonada, para que el ingreso de cualquier persona o medio de comunicación se registrara a menos de 48 horas de que fue detenido y que en apariencia el trabajo pericial, o se hizo muy rápido, o no era necesario, o no se hizo.

Dentro de la narrativa construida en torno el personaje, una gran parte construida por él mismo, los gobernantes y la competencia delincuencial, «el Mencho» estaba enfermo y su estado físico no era el mejor pues requería de tratamientos y medicamentos para mantenerse vivo, como para tratar de escapar corriendo por el bosque.

En el entorno de dudas, también resulta casi inverosímil que un hombre poderoso, de perfil altamente peligroso y ser uno de los blancos del Gobierno norteamericano, fue asegurado de una forma rápida y en apariencia de una manera fácil.

A pesar de todas las incertidumbres o las dudas, incluso las omisiones o errores en la presentación de la información, el golpe fue certero y generó una reacción violenta en entidades donde hay presencia de ese grupo delincuencial, donde ahora sus autoridades (estatales y municipales) deberán concentrar esfuerzos con el Gobierno federal para el combate de su funcionamiento criminal.

Si no se combate totalmente al grupo en todas las entidades, el golpe presidencial, será insuficiente y solo terminará en un buen esfuerzo con buena voluntad; es necesario y urgente cerrar filas con la presidenta de México en el tema de la seguridad.

Ahora, hay que esperar, cual será el blanco del Gobierno de Estados Unidos, porque en apariencia los lideres de grupos criminales más fuertes públicamente ya no operan; ¿quién será la próxima víctima para el presidente Donald Trump en México?

Autor invitado.

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