El calendario escolar que establecen las autoridades educativas a escala nacional para cada ciclo lectivo tiene variaciones y cambios que pueden ser cuestionados y criticados por los protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje: docentes, directivos, padres de familia e incluso los propios estudiantes que son los directamente afectados o beneficiados.
Como hipótesis del análisis en el tema, hay que destacar que dicho calendario de actividades sirve para dos cosas: para nada y para que lo puedan desobedecer cualquiera de los que conforman el sistema educativo, desde los más altos ámbitos de Gobierno y autoridad, hasta el último eslabón de un sistema educativo altamente cuestionado por los resultados que registra en números durante los últimos 30 años al menos.
La falta de aplicación total y parcial de ejecución de las fechas del calendario pareciera más un criterio de conveniencia desde los gobernantes, pues hasta los propios directivos y profesores, incluidos los padres de familia, que toman decisiones sobre cancelación total o parcial de clases y actividades académicas, pueden cuestionar los resultados de cada período escolar al menos en los niveles de preescolar, primaria y secundaria.
Cada año se toman decisiones desde un escritorio federal con establecimiento de fechas que no se tropicalizan por regiones del país y que al no consultarse en forma previa con los integrantes del proceso escolar se convierten en letra muerta o solo virtuales para algunas fechas o decisiones.
El nuevo ciclo escolar 2025-2026 aumentó el número de días efectivos de 180 a 190, que inicia el 29 de agosto para terminar el 7 de julio, con 15 días de vacaciones en Navidad y año nuevo del 21 de diciembre de 2026 al 8 de enero de 2027 y el período vacacional de semana santa del 29 de marzo al 9 de abril con 10 días de descanso escolar.
Además, el calendario tiene programado feriados o asuetos el miércoles 16 de septiembre de 2026 por la Independencia de México; lunes 2 de noviembre de 2026 por el Día de Muertos; el lunes 16 de noviembre de 2026, celebración de Revolución Mexicana; el lunes 1 de febrero de 2027, Promulgación de la Constitución; el lunes 15 de marzo de 2027 por el natalicio de Benito Juárez; el 1 de mayo no constituye suspensión porque es sábado; el miércoles 5 de mayo de 2027, conmemoración de la Batalla de Puebla y el sábado 15 de mayo de 2027, Día del Maestro, sin aparente suspensión de actividades académicas, pero en este caso y el del 1 de mayo, no sería descabellada la suspensión en el viernes previo a la celebración.
También el calendario escolar proyecta ocho viernes sin clases por consejo técnico escolar y tres días más por carga y entrega de calificaciones; es decir esos días sí laboran los profesores y directivos, pero los estudiantes no van a clases.
En total y en forma oficial son 18 días sin que los estudiantes acudan a las escuelas más la suma de suspensiones por condiciones meteorológicas complicadas o situaciones de inseguridad que impactan el muy mentado y elaborado calendario escolar.
En fin, el calendario escolar servirá para nada y para modificarlo quien quiera y cuando pueda y en cada maniobra de cambio estarán involucrados todos, sociedad y Gobierno, para mantener un sistema sin disciplina y orden con una alta cuota de subjetividad de su origen en la planeación.
