La concepción del hombre como ser social y económico articula en ambos pensadores un diálogo entre moral e interés propio. El principio es clave para entender el origen ético del mercado
Ética y economía: punto de encuentro de dos visiones
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El hombre como ser económico
En la obra Philosophiae-política parte II (Volumen Segunda por el D. J. Hispanos Veramendi), de Tomás de Aquino, el dolor causado a otro hombre es semejante (aunque no sea de la misma intensidad) al dolor propio. Salomón ha dicho: «Más vale que haya tristeza en la multitud de los rectos que alegría en los que pecan»; y el sentido: El alma de los que pecan es tristeza y el salmista, hablando de los justos: «Su luz brillará».
Por lo tanto, para el príncipe justo, pese a la intensidad menor de la tristeza causada, es preferible la tristeza del pueblo a la alegría del pecado. En suma, y dado que el pecado y la transgresión de la ley natural tiene un vicio negativo para el hombre, pero que por el contrario la ley natural incita de manera positiva a la ayuda del prójimo, la conciencia valora un mal ocasionado en virtud de una ley natural como peor que un mal menos intenso, pero leve; que deriva del pecado que realiza otro hombre, que sin embargo es provechoso para el propio. Solo cuando el mal que causa otro es absolutamente indiferente para el bien propio, se detienen estas tendencias naturales.
Por su parte, Adam Smith entiende que el interés propio tiene importante repercusión en la economía. Si bien es cierto, considera que el hombre tiende, de forma natural, a preocuparse por los asuntos de la política y mantiene un interés natural más activo por la alegría, la tristeza y la felicidad que los demás individuos. Es capaz de involucrarse en todo esto, desde la posición de un espectador que observa los acontecimientos. Sin embargo, también puede juzgar y valorar estos asuntos desde todas las posiciones posibles. Esto proporciona un considerable número de experiencias, que, según Smith, son necesarias para evaluar correctamente el foco de interés de cada persona. El interés propio tiene un importante papel en la regulación de la economía, ya que su ausencia supondría regresar a la época primitiva.
Relación entre ética y economía
Los principios filosófico-teológicos desenvuelven argumentos que también se relacionan con la economía. Estos análisis demuestran que la ética en la filosofía de la economía tiene relación con la concepción ética de la filosofía de Tomás de Aquino. La cuarta parte del trabajo cruza de un lado los principios de filosofía de la filosofía de Aquino con los principios económicos de la teoría de Smith. De otro, los principios filosóficos de la filosofía de Aquino con su ética. Finalmente, los principios económicos del escocés se confrontan con su idea sobre la ética en la filosofía. El resultado es un nuevo eslabón con la ética según Adam Smith.
La segunda fase se centra en la concepción del hombre que subyace en cada pensamiento en general, y en la visión social del hombre en particular, para de este modo establecer las bases de una necesaria confrontación entre ellas. Por el lado de la filosofía, dichos análisis parten de los principios de la filosofía de Aquino; en cuanto, por el lado de la economía, están orientados por sus fundamentos económicos.
Críticas a Tomás de Aquino
Cuestionar a Tomás de Aquino no constituye un acto necesariamente irracional, aunque pueda sorprender a quienes se autodenominan creyentes. Del mismo modo, no es ilógico ni absurdo criticar a Adam Smith, aspecto que resaltará el estudio comparativo. Tomás de Aquino tuvo un papel importante, al menos histórico, en la evolución del pensamiento. Su existencia no puede ser cuestionada a la luz de la razón, pues su biografía consta con gran precisión. Sus compañías y sus bien documentadas relaciones crean un entramado que solo podría fingirse mediante un elaborado teatro. Sin embargo, afirmar que lo escrito por él tampoco es discutible resulta igualmente irracional.
La filosofía dice poco y nada. La ética, basada en la filosofía, critica y cuestiona. Que Adam Smith mirara de reojo a Tomás de Aquino causa sorpresa e incluso desaprobación. Sin embargo, cuando se establecen paralelismos, las teorías no parecen agradar a nadie. Detrás del desprecio por la comparación se adivinan celos por descubrir en la tesis ajena aquello no pudo alcanzar la propia. Por ello se halagan las similitudes, aceptan las diferencias y se rechazan las críticas.
Críticas a Adam Smith
Durante un periodo de estudio en el siglo XX, retomando sus escritos subyacentes de filosofía moral, se le achacó a Adam Smith ser el profeta de un consumismo voraz y de la invisibilidad social. Esta etiqueta se debe a su famoso principio de «la mano invisible», que, a menos que se hiciera un análisis más profundo y se miraran a sus antecesores filosóficos, pareció permitir la pérdida de la ética en los negocios y en la vida económica. En este principio, Smith expresaba que velando cada cual por su propio beneficio, lograba la prosperidad general. Junto con esta teoría está la importancia de la división del trabajo, y en concreto de la división del trabajo localizada, que, al no tener límites y al hacer la mano de obra tan simple y repetitiva, termina por convertir a la sociedad en una sociedad productora-consumidora.
Por otro lado, la teoría decimonónica, con abanderados como Marx, Engels, Stirner, Nietzsche o Freud, ya había expresado sus críticas a la boda de la filosofía con la economía y al uso del interés propio. Esta boda atenúa o anula la mímesis, el Imitatio Christi, componente fundamental para la vida social humana. El interés propio es, en general, una fuerza poderosa, imprescindible para la consecución del propio bienestar, pero también puede convertirse en un instrumento para el arbitrio, el abuso, el dominio y la arbitrariedad. Estas fuerzas constituyen la principal muestra de la dialéctica del interés propio, de la lucha constante entre la sociabilidad y el egoísmo, es decir, la paradoja de la condición humana.
Legado de Tomás de Aquino
Con la cosmovisión de Santo Tomás, el «hombre es un ser social», ejercita la relación interpersonal; es la «creación de Dios», por lo que es necesario que el hombre viva conforme a la construcción del creador; y el hombre existe para dedicarse a Dios y, con él, cumplir una fecunda promoción de la criatura. La moral, la teología y la ley, para Tomás de Aquino, constituyen un todo conformador, agente y motivador, que mantiene al hombre en la búsqueda constante de un límite superior, redentor y trascendente.
Algunos críticos del pensamiento de Tomás, como Basili Lips, han alabado la obra de Tomás de Aquino, aunque afirmando que se vive de acuerdo con una ética de la virtud, pero no tan fácilmente fundamentada en el teologismo. Thomas John Webster comenta que el módulo del desarrollo de la ética personal y social está contenido en una perspectiva teológica real y contingente, porque la «ley natural» es apuntalamiento para la búsqueda de la justicia. En esa construcción se superan los conceptos firmes de una existencia y de una moral que responde solo a la razón, a la izquierda y a la derecha; un idealismo real junto a un empirismo condicional. En ese sentido, el bienestar económico hace parte del progreso del hombre determinado por la salvación.
Legado de Adam Smith
El legado cultural y filosófico de Adam Smith también es inmenso. Impartió cátedra en la Universidad de Glasgow y tuvo gran influencia en el liberalismo político y económico. Conocido como el padre de la economía, Smith es un gran exponente de la economía moral entre otros protagonistas. La corriente económica que se desprendió de su pensamiento se denomina economía liberal y establece como principios fundamentales la mano invisible y la ley de la oferta y la demanda.
Según la mano invisible, cada persona que busca satisfacerse busca indirectamente el beneficio de toda la sociedad. Planteando como auge de la economía que una persona sea egoísta. Para Smith, cada persona debe buscar su bienestar y satisfacer el gran deseo de la humanidad que es la acumulación de riqueza. Si cada persona busca satisfacer sus propios deseos simplemente busca pertenecer a alianzas o grupos, sin que para esto tenga que hacerse un sacrificio. La persona necesita hacerse rico para sacar de la pobreza a los otros grupos, sin saber en realidad cuándo lo logre.
Relevancia actual
La vigencia del pensamiento de Tomás de Aquino y Adam Smith reside en el hecho de que ambos muestran la necesidad de entablar un dialogo interdisciplinar entre la ética y la economía. Tomás de Aquino integra la trascendencia en el desenvolvimiento económico del hombre. Adam Smith integra la dimensión inmanente del hombre cuando lo define como aquel que es socio por naturaleza.
Ambos autores coinciden en que es imposible desvincular los ámbitos éticos y económicos. Sin embargo, quieren hacer prevalecer uno de ellos: para Tomás de Aquino la trascendencia y para Adam Smith lo inmanente. En la actualidad el hombre debe encontrar el punto de equilibrio entre ambos ámbitos para no caer en los errores del ateísmo y el fundamentalismo religioso que, según Gandhi, han postergado a la humanidad en el desarrollo de la verdadera civilización.
Conclusiones
Un análisis comparativo entre ambos muestra que, a pesar de partir de premisas filosófico-religiosas distintas y caminos de investigación diferentes, aunque complementarios, el resultado también es diferente. La posición filosófica teológica-moral del santo sorprende por su sofisticación; el sentido de moral económica del fisiócrata aparece de manera natural y espontánea. La relación entre ética y economía está implícita en la filosofía de Tomás de Aquino, mientras que Adam Smith la ha desarrollado y articulado plenamente a través de una argumentación crítica. Ambos convergen en la consideración del hombre como un animal social, propio del gran filósofo; asimismo, compartieron el principio del interés propio como motor del sistema económico, así como la importancia de la división del trabajo para el progreso económico.
La comparación de sus ideas permite apreciar las huellas que tanto ensayista ha originado en el devenir de la cultura. Benjamin Constant advirtió que Smith resaltaba las relaciones económicas: sus principios y métodos; que revelaba la verdad detrás de las costumbres y prejuicios; que describía la función de los agentes y su impacto sobre la armonía social; y que finalmente establecía las condiciones sociales conducentes a la riqueza, el progreso y la felicidad. La contribución de Smith al progreso es profunda. E4
Ética y economía: punto de encuentro de dos visiones
El debate entre justicia, derecho natural e interés propio cuestiona los límites modernos que separan la moral y el comercio
Estas experiencias, conocimientos y enfoques, hacen que la comparación de las filosofías y pensamientos económicos de los dos autores, muestre detalles muy ricos y proporcionen grandes beneficios culturales e intelectuales. Por tanto, la intención del presente trabajo es realizar un análisis comparativo de las ideas filosófico-económicas de Tomás de Aquino y Adam Smith.
Adam Smith es considerado como el padre fundador de la economía moderna. Él ha creado un sistema de pensamiento con enunciados tan famosos como la mano invisible o la división del trabajo, que ha perdurado y evolucionado durante siglos. Tomás de Aquino, el pensador más importante y reconocido de la Edad Media, con sus ideas filosóficas fuertemente religiosas fue de alguna forma el creador de la doctrina del derecho natural, inspiradora de la filosofía de la Ilustración y base de la ética secular moderna.
Tomás de Aquino y Adam Smith sostienen, respectivamente, que el hombre es un ser social y afectivo:
Per se homo socialis ac affectivus y un ser económico, social y necesitado de las demás personas para satisfacer sus necesidades mediante la cooperación y la división del trabajo:
«Es un ser económico de necesidades insaciables y deseoso de obtener tanto como le sea posible, en un determinado momento. El hombre 60 años atrás deseaba tener pan, carne y tocino.
Ambos reconocen que el hombre vivo en sociedad no sólo quiere satisfacer sus necesidades, exige también justicia y equidad; coincidencia que da pie a Smith para establecer una serie de conceptos fundamentales referentes al derecho natural, a saber, la justicia de policía, la defensa y la seguridad: «Defensa quiere decir que son, o deberían ser, respetadas todas las propiedades del individuo contra las invasiones de otros individuos».
Después de citar a Aristóteles, Tomás de Aquino interpreta a Platón y a Porfirio: «Antes de que cualquiera de los hombres se estableciera en la ciudad, todos anhelaban el bien de todos; dejaban de ser hombres particulares para considerarse como hermanos y miembros de la familia de uno y el mismo Dios; de un único Dios y creador y de un único padre terrenal, no solo del mundo, sino además del hombre».
La comparación permite concluir la existencia de un debate que, aunque parece dirigido a un lector interesado en la historia de la filosofía, resulta de singular interés para el estudio de la economía; se trata de un diálogo que cuestiona las relaciones que existen entre la ética y la economía.
Conclusión
Aquino, en su definición de la filosofía, la concibe como la «ciencia que estudia las cosas por medio de sus causas, a partir del principio más bajo», y afirma su subordinación a la teología, que «considera las cosas a partir de su principio más elevado». En la filosofía moral, identifica la mayor dificultad con el conocimiento correcto de la ley natural y sus estipulaciones. Smith, en el ámbito económico, entronca la ética con el mercado y los individuos que impulsan al primero; su resultado óptimo se supervisa mediante la llamada estructura «invisible».
La ética económica constituye una de las fases de la historia del pensamiento económico, y se basa en el estudio de sus aspectos de carácter moral o normativo. Los expertos intentan determinar el papel del individuo, la sociedad, el interés propio, y las categorías del análisis moral, incluido la opinión pública, que sirven de base al empleo y al desarrollo de los sistemas económicos. Algunos sujetos, al defender la concepción del hombre que se deriva de la lógica económica, critican a Aquino por proporcionar un papel destacado a la virtud en la vida moral; otros, al revelar la ética propia de Smith, reprochan al autor escocés que siga la perspectiva egoísta. E4
