Muchos pacientes, a pesar de que ya tienen diabetes definida con mucha sed, mucha orina, mucha hambre, y azúcar por encima de 180 miligramos en sangre, dudan de padecer la diabetes porque han sufrido heridas traumáticas o quirúrgicas y cicatrizan en forma normal y esta duda surge porque al someterse a tratamiento dietético o farmacológico, su azúcar se mantiene en cifras normales.
—Creo que el especialista que me dice que soy diabético se equivocó— refieren con desconfianza, muchos diabéticos declarados y bien controlados.
—No —les comento—, no tiene por qué desconfiar de quien le estableció el diagnóstico de diabetes. Lo que sucede es que la dificultad para la cicatrización en los diabéticos puede presentarse cuando se llevan más de 10 años con la enfermedad, no antes. Se debe a varios factores, siendo el esencial la circulación sanguínea por donde llega el material de reparación de las heridas. En otras palabras el grado de arterioesclerosis (obstrucción de arterias) es el factor principal para la buena cicatrización. La arterioesclerosis es un proceso progresivo normal, natural de la vida, pero, la diabetes, el tabaquismo, la hipertensión arterial sostenida… son factores de riesgo que pueden acelerar la arterioesclerosis. Su diabetes es de reciente aparición, es poco probable que padezca arterioesclerosis grave que impida la cicatrización normal. Incluso hay diabéticos con más de 20 años que no tienen problemas de cicatrización, porque reitero, son varios factores los que pueden acelerar la obstrucción circulatoria y cada persona es diferente. Hay muchos diabéticos de larga evolución con cicatrización normal, y personas no diabéticas con dificultad para cicatrizar.
En conclusión, la cicatrización no es un dato necesario para certificar si se es diabético o no.
¿Qué es la resistencia a la insulina?
La resistencia a la insulina se produce cuando las células de los músculos, grasa e hígado no responden bien a la insulina y no pueden absorber la glucosa de la sangre fácilmente. Como resultado, el páncreas produce más insulina para ayudar a que la glucosa entre a las células. Mientras el páncreas pueda producir suficiente insulina para superar la débil respuesta de las células a la insulina, los niveles de glucosa en la sangre se mantendrán en un rango saludable y por lo tanto no hay síntomas anormales, es decir, no es una enfermedad que amerite medicamentos.
¿Cuáles son los síntomas de la resistencia a la insulina?
Mucho terror se provoca al decirles a las personas sanas que la resistencia a la insulina se considera como prediabetes, es decir que forzosamente padecerán diabetes. En la realidad no es así. Por laboratorio se eleva la cantidad de insulina en sangre, pero el azúcar es normal. Esto significa que el cuerpo mantiene el control del azúcar y mientras no se eleve el azúcar por encima de 180 miligramos no hay síntomas, luego entonces no hay diabetes. La insulina elevada en sangre no provoca ninguna molestia, ningún síntoma. No vale la pena medir la insulina, lo esencial es verificar síntomas de azúcar alta (mucha sed, mucha orina, mucha hambre, baja de peso) por encima de 180.
Conclusión: si usted se siente bien y no tiene ningún síntoma de diabetes, y le dicen que tiene resistencia a la insulina y su azúcar es normal o menos de 180, no se espante, se debe vigilar el azúcar para verificar si rebasa ese límite.
Lea Yatrogenia
