El fiscal que perdió la vergüenza

Usted seguramente leyó con interés el reportaje de Armando Ríos (10/08/21), que analiza el desempeño de la Fiscalía Especializada en Delitos por Hechos de Corrupción en Coahuila y donde nos topamos con que este mamotreto burocrático lleva casi un lustro de su inútil existencia sin haber logrado ninguna sentencia condenatoria contra los corruptos que abundan en esta entidad, que se ha convertido en el paraíso de la corrupción.

O a lo mejor estamos exagerando y no hay tal paraíso, sino que en los tres poderes del Estado hay puros ángeles burócratas cuidando los recursos públicos y haciendo rendir el presupuesto sin que sea necesaria la actuación del fiscal anticorrupción quien ya perdió la vergüenza porque, si no hay delitos que perseguir o si acaso los hay y no los persigue, pues entonces nos está robando al continuar nadando de muertito, haciéndole al tío Lolo.

Jesús Homero Flores Mier es un personaje público evanescente, difuminado, un burócrata que no ha tenido ningún brillo, ningún destello de luminosidad como esa luz que acompaña al mérito, a la virtud o a las ideas radiantes y trascendentes. Don Homero es un parásito que nos roba oxígeno y esto, en tiempos de pandemia, es una verdadera calamidad.

Y si don Jesús Homero ya perdió la vergüenza entonces quiere decir que ya perdió su dignidad, su esencia, su sombra y no decimos que su alma porque eso ya es mucho decir.

Por cierto, ¿a qué diablo le vendería su alma este sujeto carente de luz y de sombra?, ¿a quién le cuida la espalda?, ¿a quién solapa?, ¿a quiénes protege?

Ya van a ser tres años que en este espacio publicamos el artículo «El corrupto fiscal anticorrupción» (4/nov/2018) donde resaltamos la ineficiencia, lo inútil del sistema y la obvia complicidad. Entonces cuestionamos: «¿Por qué decimos que este sistema anticorrupción es corrupto? Muy sencillo, porque no ha rendido ningún resultado a pesar de que nos cuesta cientos de millones de dinero público, dinero que se gasta sin dar resultado alguno en las carpetas de investigación que siguen acumulándose en las entrañas de la fiscalía que, obviamente, fue diseñada para limpiar esos expedientes, desaparecer evidencias y hacer imposible toda persecución de los corruptos cuando en algún momento llegue gente seria y responsable a dicha institución».

Hace un año, en otro reportaje de Armando Ríos, el fiscal Homero prometió dar mejores resultados a su gestión, cosa que ahora vemos no ha cumplido porque es rebasado por lo que siempre ha sido su mejor justificación para difuminarse de la realidad: nos dice que él no es mago para acabar con la corrupción.

Y qué malo que el tal Homero no sea mago porque, peor la cosa, también resulta que es incapaz de crear alguna ilusión, alguna prestidigitación para distracción de los coahuilenses a los que ni por arte de malabares es capaz de darnos gato por liebre. Maleta. Peor que inútil, don Homero.

Nomás por joder le han preguntado a don Homero qué diablos pasó con los corruptos del caso Infonavit, donde hay altos funcionarios del Poder Judicial involucrados, hay notarios que lo mínimo es que pierdan su fiat, hay delincuentes que deben estar en la cárcel y la única respuesta que tiene don Homero es que él no es mago para acabar con la corrupción.