(…) en el fútbol nacional (…) el público hace más esfuerzo que los jugadores
Juan Villoro
Dios es redondo es un libro de crónicas futbolísticas, escrito por el mexicano Juan Villoro. Publicado en el año 2006, este libro explora —principalmente— la pasión, la cultura y lo que él llama «religión laica» del soccer.
El libro examina el fútbol no solo como deporte, sino cómo fenómeno social, abordando la demencia financiera del mercado. También destaca cómo el fútbol genera identidad y también funciona como una válvula de escape, retratando lo contradictorio que es el esplendor de este deporte.
Así, con un tono similar, por ahí del año 2014, Villoro publicó Balón dividido, donde parece ser una continuidad de su libro Dios es redondo. Ahí expone historia de jugadores del balónpie y responde a preguntas trenzadas con la historia y otras materias, que para muchos no entran para ese tipo de análisis, pero hacen bien recordarnos, ahora cuando vivimos en un mundo al revés.
Sin apartarse del principio conductor de Dios es redondo que muestra que el futbol es la recuperación de la infancia, los retratos y las crónicas de Balón dividido que abarcan a las figuras recientes del balompié actual —Piqué, Messi, Pep Guardiola, Cristiano Ronaldo (…)— y las entrelaza con extraordinarias conexiones de la literatura, la historia y la psicología; de alguna manera, calienta el ambiente para los numerosos y encendidos debates que el futbol siempre concede, sobre todo en años mundialistas.
Tomó a colación al escritor Juan Villoro por una reciente publicación de su autoría y porque sin intención, algunas cosas de las que escribe, han tenido resonancia en el deporte; no le queda mal el mote de escritor futbolero. Parafraseándolo a menos de 70 días de que inicie el torneo más importante de soccer, «este deporte se promueve o se desacredita solo y, (…) el asco pareciera ir ganando por goleada sobre el gozo».
No existe certeza sobre a quien abuchear más, si alguna selección ratonera o encumbrada, a Donald Trump o Benjamín Netanyahu.
La frase «el mundial que no debe ser» circula principalmente con el Mundial 2026; criticando al principal organizador (Estados Unidos de Norteamérica, así como a la FIFA). Diversas voces expresan su inconformidad con los Estados Unidos, argumentando sus políticas antiinmigrantes y sus restricciones de visado, lo que impide el acceso a aficionados de ciertas nacionalidades.
Por otra parte, Amnistía Internacional señala que la FIFA no debería otorgar sede a países que no garanticen el respeto a los derechos humanos. Más allá de la crítica, esto implica el normalizar los torneos en ese tipo de entornos. También, diversos activistas han denunciado exclusión socioeconómica, ya que el espectáculo se ha convertido en algo solamente para quienes pueden pagar altos costos, perdiendo así, el sentido comunitario.
La geopolítica avanza, y los detentadores del poder nos miran como alfileres que se pueden mover para tapar los hoyos de la pseudo democracia. Actualmente la religión ya no es el opio de los pueblos, el deporte forma parte de la perturbación del mundo.
