El PAN exhuma su alianza con el PRI frente al riesgo de un nuevo colapso

Acosados por la aplanadora de Morena y una incesante pérdida de votos, Acción Nacional y el tricolor reviven su coalición tras meses de reproches y derrotas. Al interior del panismo, el relanzamiento ocurre entre rupturas y reclamos de paridad

La ilusión de los padrones frente al voto real

Vicente Fox, de líder de la alternancia a súbdito del PRI

El PAN hizo números, y las cuentas no le dieron. Diez meses después de haber enterrado con bombos y platillos su alianza «ruinosa» con el PRI, el partido abrió la tumba y abrazó sus restos. Rivales irreconciliables ayer y hoy casi siameses, los partidos más longevos del país se necesitan para las elecciones de 2027 en un escenario adverso. Los comicios del 6 de junio próximo —los de mayor calado en el sexenio— pondrán a prueba a la aplanadora de Morena, capitaneada por la presidenta Claudia Sheinbaum, y a unas oposiciones en el limbo desde hace ocho años. En el proceso que renovará la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, más de 2 mil alcaldías y 31 congresos estatales, excepto el de Coahuila, podrán votar más de 100 millones de ciudadanos.

Las ocho fuerzas políticas —dos de ellas de nueva creación— que participarán en la jornada deben tener ya una idea de lo que espera dentro de 10 meses en las urnas. Las encuestas —propias y externas—, el estado de ánimo en sus filas y las condiciones políticas —nacionales y locales— proyectan tendencias irreversibles, pero sujetas siempre a imponderables. El balance negativo de esos factores quizá fue lo que hizo al PAN cambiar de parecer y «volver a las andadas» como lo había advertido meses antes el consejero nacional vitalicio , una de las pocas voces críticas, respetadas y congruentes del panismo.

Mientras la asamblea nacional extraordinaria del 29 de noviembre pasado veía el relanzamiento del PAN como una nueva epifanía, el cervantista apuntaba con su lanza al rey desnudo —representado por su líder Jorge Romero— y a su corte, y desmantelaba la farsa: «El partido seguirá teniendo problemas de todo tipo: de organización, de falta de mística, de valores. Estas reformas son cosméticas» (Reforma, 30.11.25). El tiempo le volvió a dar la razón al lagunero. La primera capa de maquillaje cayó con el reconocimiento tácito de que el PAN no puede solo y necesita al PRI; si no para recuperar posiciones, al menos para conservar las que ya tiene: un puñado de gubernaturas y la bancada más exigua de su historia en el Congreso.

Para recuperar identidad, el PAN recurrió a la mercadotecnia en vez de reconciliarse con la base electoral que le acompañó por décadas hasta alcanzar la presidencia. El logotipo del círculo enmarcado que los fundadores del PAN adoptaron en 1939 fue sustituido por uno que se identifica más con harinas y jabones que con un partido político. El líder panista Jorge Romero respondió las críticas y sarcasmos con una frase bumerán: «Hay quien dice que el logo del PAN parece detergente. Pues eso, queremos limpiar a México de criminales, corruptos y narcopolíticos que manchan a la patria y destruyen la libertad de las familias». Si la solución fuera esa, llega tarde. Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Felipe Calderón, purga en Estados Unidos una sentencia de 38 años de prisión por narcotráfico, conspiración y delincuencia organizada.

El propio Calderón mira con escepticismo la nueva fachada del partido al que renunció en 2018 en solidaridad con su esposa, Margarita Zavala, después de que el grupo que desde entonces controla al PAN le arrebató la candidatura a la presidencia. «Si el PAN sabe abrir genuinamente sus puertas (a los miles de mexicanos de buena voluntad que no han tenido la posibilidad que anhelan de participar en política) para integrar una nueva militancia, reencontrará el camino de la esperanza», sentenció. De lo contrario, «no tendrá futuro». Resucitar la alianza con el PRI también lo cancela.

Caramelo envenenado

Jorge Romero recurrió a la misma fórmula del líder priista, Alejandro Moreno, para reelegirse en la presidencia de su partido, el PAN: cambió los estatutos. La posibilidad de un segundo periodo pospondría hasta 2030 el ascenso de una mujer a la jefatura de Acción Nacional. La elección de Romero —para el periodo 2024-2027— fue impugnada ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Según los inconformes, el cargo debería ocuparlo una mujer.

Sin embargo, el TEPJF difirió la alternancia de género hasta 2027; para ello, ordenó al PAN ajustar sus documentos básicos e implementar mecanismos que aseguren el traspaso de la estafeta a una mujer. Romero aprovechó el relanzamiento de su partido para modificar la norma y estar en condiciones de reelegirse el año próximo «por una única vez», siempre y cuando «rinda buenas cuentas» en las elecciones intermedias. Con ese espíritu democrático y de renovación el PAN celebró su XX asamblea nacional en noviembre pasado. Las reformas fueron validadas por el mismo tribunal que había acotado la presidencia de Romero a tres años.

Elia Castillo Jiménez, periodista de El País, escribió al respecto: «La aprobación de las reformas al estatuto (del PAN) ha dejado un caramelo envenenado en la alternancia paritaria de la próxima elección de la dirigencia panista en 2027. Una sentencia del tribunal electoral ordenó al partido realizar cambios que garantizaran la alternancia. Esto implicaba emitir una convocatoria en la que únicamente mujeres pudieran participar. En contra de esa disposición judicial, se han establecido cambios que posibilitan a Romero reelegirse en 2027 (29.11.25)».

El PAN solo ha sido liderado por varones en casi 90 años de historia. El PRI —el partido más longevo del país— ha tenido cuatro presidentas, aunque solo Beatriz Paredes Rangel fue nombrada para un periodo de cuatro años; María de los Ángeles Moreno, Dulce María Sauri y Claudia Ruiz Massieu ocuparon el cargo interinamente. Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) suma tres dirigentes mujeres desde su fundación, en 2014: Yeidckol Polevnsky, Luisa María Alcalde y Ariadna Montiel. El Partido Verde eligió en 2020 a su primera presidenta: Karen Castrejón.

Adriana Dávila, quien en 2024 compitió con Romero por la dirección del PAN, renunció el 31 de agosto a la Comisión Permanente del Consejo Nacional. Días antes, el jerarca panista había anunciado la reanudación de alianzas con el PRI, que él mismo había cancelado por «infructuosas». «La doble señal confunde y lastima severamente la credibilidad del partido, porque transmite la idea de que la postura política depende del auditorio y no de una definición clara, honesta y congruente», dice la exsenadora en su carta de dimisión.

Dávila acusa un «contexto de simulación e incongruencia» en los órganos de dirección del PAN, falta absoluta de oficio político y desprecio «inconcebible» del capital humano. La Comisión Permanente —apunta— es «un espacio donde la deliberación real cede ante la administración del silencio y la complicidad en beneficio de la búsqueda solo de cargos políticos y (de) las próximas candidaturas». La reforma estatutaria —reprocha a Romero— «fue la gota que derramó el vaso», pues «solo buscó convalidar su reelección, ya acordada incluso con las autoridades electorales entregadas al régimen, a quien le convienen oposiciones débiles». El «relanzamiento del PAN» fue al vacío.

Hermanos siameses

Si la situación del PAN es difícil, la del PRI es desesperada. En esa tesitura del líder del partido tricolor, Alejandro Moreno, a las oposiciones para unir fuerzas contra Morena en las elecciones de 2027, resuena en el vacío… excepto en Acción Nacional. El PRI perderá su registro si en los comicios de junio próximo obtiene menos del 3 % de la votación, como ya sucedió con el PRD en 2024. Moreno ha cumplido con creces la promesa de marcar, con su desaseado y porril ascenso al cargo, «el inicio de una nueva etapa para el priismo». La extinción también lo es.

Los resultados del exgobernador de Campeche al frente del PRI son difíciles de igualar: entre las elecciones intermedias de 2021 y las generales de 2024, perdió 158 diputaciones federales, 10 gubernaturas y casi 5 millones de afiliados; la cifra equivale al 80 % del padrón priista. La imposición de Moreno también provocó la ruptura con cuadros históricos y liderazgos importantes. Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán, quien lo enfrentó en el proceso interno del PRI en 2019 y acusó a su secuaz, Rubén Moreira, de haberla amenazado si ponía un pie en Coahuila, ahora es diputada por Movimiento Ciudadano.

El partido «ganador», que «circunstancialmente» es oposición y cuyo destino manifiesto es gobernar, según lo representó Moreno en su toma de posesión, el 18 de agosto de 2019, terminó subordinado al PAN cinco años más tarde. Por primera vez en su historia, el partido hegemónico de antaño no presentó candidato presidencial en 2024 y dio su apoyo a Xóchitl Gálvez. La votación del PRI cayó a 5.7 millones (9.5 % del total de sufragios válidos), casi un tercio menos de los que recibió en 2018, cuando Morena ganó la presidencia con López Obrador.

No obstante los errores de la 4T, el desgaste propio del ejercicio del poder, las campañas de la derecha y de los grupos de presión y los intentos —internos y externos— para desestabilizar al Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el PRI y el PAN permanecen anclados en la intención de voto. Los partidos tradicionales no solo no han crecido en los dos últimos años, sino que, de acuerdo con la encuesta de Enkoll para El País y W Radio (01.09.26), las preferencias por el PAN y el PRI descendieron del 16 al 12 % y del 9 al 8 % con respecto a 2024.

La preferencia por Morena bajó del 48 al 41 % en el último año, pero ese retroceso no favoreció al PAN ni al PRI. Mientras ambos partidos preparan el relanzamiento de la alianza que tan magros resultados arrojó en 2024, Movimiento Ciudadano avanza precisamente por no juntar sus siglas con las de la vieja partidocracia. El respaldo popular por el movimiento naranja subió al 12 %. En las elecciones presidenciales de 2024, MC fue el tercer partido más votado con 6.2 millones de papeletas.

Moreno insiste en que la única manera de vencer a Morena es que las oposiciones se coliguen. El PAN deshoja la margarita después de haber dado el caso por cerrado. Otra debilidad del PRI es su limitada presencia territorial, pues solo gobierna dos estados (Coahuila y Durango), cuya población los ubica en los lugares 15 y 25 del país. MC lidera Jalisco y Nuevo León, donde el padrón de electores supera a las cuatro entidades en poder del PAN. En este escenario, la alianza PAN-PRI le acarrearía más votos a los naranja. E4

¿Qué se va a decidir?

100 millones de ciudadanos convocados

500 diputaciones federales

Mas de 2000 alcaldías

17 gubernaturas

1. Aguascalientes

2. Baja California

3. Baja California Sur

4. Campeche

5. Chihuahua

6. Colima

7. Guerrero

8. Michoacán

9. Nayarit

10. Nuevo León

11. Querétaro

12. Quintana Roo

13. San Luis Potosí

14. Sinaloa

15. Sonora

16. Tlaxcala

17. Zacatecas


La ilusión de los padrones frente al voto real

PAN y PRI se desfondan mientras el partido guinda quintuplica su militancia, según la actualización del INE. Las hormigas azules y los clics de Romero, fallan

El PAN ha estado en riesgo de perder su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE), no por falta de votos, sino de militantes. Para conservarlo necesita, como cualquier otro partido, al menos 256 mil afiliados, en 2023 apenas contaba con 277 mil 665. Ese mismo año, el PRD rozaba el millón de integrantes; en 2024 no alcanzó el 3 % de la votación mínima requerida, y fue cancelado. Para evitar sustos futuros y no correr la misma suerte, Jorge Romero, líder del PAN, anunció el año pasado que un ejército de 150 mil simpatizantes trabajaría como «hormiga» y tocaría puerta por puerta para ampliar su militancia y ganarle a Morena en las elecciones legislativas de 2027 y la presidencia en 2030.

Vistos los resultados, las hormigas albiazules se durmieron… o las puertas que tocaron no se abrieron. El 31 de agosto el INE dio a conocer el nuevo padrón de los partidos, el cual se revisa y certifica cada tres años. Acción Nacional subió el suyo a 366 mil 104 (88 mil 439 por encima de los que tenía en 2023). Significa que cada himenóptero convenció, en promedio, a poco más de una persona para enfundarse la playera del PAN. La afiliación exprés, propuesta por Romero y aprobada por la asamblea nacional panista de noviembre pasado, tampoco funcionó. La idea era recibir a nuevos afiliados con la inmediatez de un clic, pero ni así.

Manuel Gómez Morín, nieto homónimo del fundador del PAN, celebró: «El partido se abre a la ciudadanía; un reclamo que muchos hemos hecho desde hace mucho tiempo (…), pero todavía hay mucho que hacer: romper inercias y cambiar de actitud». Para que el clic de Romero funcionara y no fuera aprovechado por los «padroneros», pidió atarle las manos a quienes controlan los comités municipales y estatales. Es en esos cotos, justamente, donde más se alienta la alianza con el PRI.

En el periodo de 2023 a 2025 el PRI, de Alejandro Moreno, perdió casi 600 mil afiliados; ahora solo tiene 819 mil 103, de acuerdo con la lista aprobada por el INE. En el mismo lapso, el Partido Verde superó el millón, 40 % más. El PT registra un incremento marginal, y Movimiento Ciudadano bajó a 318 mil 642 (antes tenía 384 mil). Morena quintuplicó su afiliación, la cual pasó de 2.3 a 11.6 millones. Con ese núcleo de simpatizantes, el partido guinda afianza su posición como principal fuerza electoral en el país, sitio que el PRI ocupó por más de 70 años.

El padrón de militantes no representa la base electoral de los partidos ni su tamaño anticipa resultados. En 2024 Morena tenía poco más de 2 millones de afiliados; sin embargo, la votación por Claudia Sheinbaum llegó casi a los 36 millones. El desplome del PAN y el PRI lo provocaron dos factores. Primero, el ascenso vertiginoso de la corriente política impulsada por Andrés Manuel López Obrador; y segundo, fusionar sus siglas en las elecciones intermedias de 2021 y en las presidenciales de 2024, presionados por los poderes fácticos y un grupo de intelectuales afines al viejo sistema. Las tendencias para los comicios de 2027 difícilmente podrán revertirse en los nueve meses que faltan para renovar la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas y la mayoría de las presidencias municipales y los congresos locales. La falta de trabajo y de propuesta de las oposiciones, así como su alejamiento de los electores se refleja en las encuestas. Mientras las oposiciones no lo acepten y actúen en consecuencia, la 4T tendrá el campo libre. E4

Afiliados a partidos 2023 -2026

                2023                      2026

PAN       277,665                 366,104

PRI         1,411,889             819,103

Morena 2,322,316             11,629,541


Vicente Fox, de líder de la alternancia a súbdito del PRI

La pugna histórica que inició con el desafuero de López Obrador en 2005 se convierte en cruzada de la derecha con escaso dividendo electoral

Un cuarto de siglo después de haber «echado al PRI» de Los Pinos, Vicente Fox se unió a la fauna tricolor sin tener nada que ofrecer, excepto un odio visceral hacia su némesis: Andrés Manuel López Obrador y su sucesora en la presidencia, Claudia Sheinbaum. No es la primera vez que, en su afán por detener a la izquierda, el guanajuatense se pone del lado del PRI y no del partido que lo llevó al poder. En 2012 le volvió la espalda a la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, y pidió votar por el priista Enrique Peña Nieto; es la «mejor opción» para garantizar la gobernabilidad del país, declaró.
 Dieciocho años de guerra sucia de Fox y la derecha no lograron detener el movimiento social gestado décadas atrás; solo pospusieron su irrupción, la cual sepultó al «prianato» en 2018 con 30 millones de votos. La historia de ese encono, sin embargo, comenzó mucho antes: Fox y AMLO llegaron al poder en 2000; uno como presidente y otro como jefe de Gobierno de Ciudad de México. El panista derrotó a Francisco Labastida (PRI), a quien, en uno de los debates, le espetó: «Estimado señor Labastida, a mí tal vez se me quite lo majadero, pero a ustedes (los priistas) lo mañosos, lo malos para gobernar y lo corruptos, no se les va a quitar nunca». Ese ranchero macho forma parte hoy del coro de Alejandro Moreno, líder del PRI.

En las mismas elecciones de 2000, AMLO derrotó al exconsejero del IFE, Santiago Creel, postulado por el PAN. Fox lo incorporó a su gabinete como secretario de Gobernación, pero no pudo imponerlo como sucesor, pues Felipe Calderón se lo impidió. La rivalidad entre el conservador y el liberal nació en ese contexto de polarización política. AMLO fijó desde un principio postura y contrastó los intereses representados por uno y otro. «Con usted tenemos diferencias en cuanto al proyecto de nación, sobre todo en materia de política económica», le dijo a Fox en su toma de posesión como jefe de Gobierno de la capital.
 López Obrador ofreció actuar «con entera responsabilidad» sin abandonar sus ideales. «Somos actores y testigos de circunstancias históricas excepcionales», advirtió. «Se abre para México un horizonte de cambios profundos y negociaciones políticas, en un escenario de división de poderes y de alianzas inevitables, que exige a todos el respeto a la diversidad, el autolimitarnos, y mostrar disposición al diálogo con compromisos. En una relación como la nuestra, ciudadano presidente, seguramente habrá discrepancias, pero también coincidencias, y en todo momento habrá el respeto que corresponde a su investidura».

En el transcurso del sexenio 2000-2006, la figura del presidente se achicó y la del líder capitalino se agigantó. El desafuero de AMLO, promovido por Fox para eliminarlo de la carrera presidencial, disparó la popularidad del tabasqueño y el PRD lo convirtió en su candidato. Frente a las constantes intromisiones de Fox —reconocidas después por él mismo— y la presión de los poderes fácticos, AMLO increpó desde Oaxaca. «Cállese, ciudadano presidente, deje de estar metiendo las narices en la elección». Popularizada como «¡Cállate, chachalaca!», el PAN aprovechó la frase para presentar a López Obrador como «un peligro para México».

Fox, a quien AMLO retiró la pensión vitalicia, lo mismo que a todos los expresidentes, ha vuelto a la palestra sin el brío ni el brillo de hace 26 años, a decir que el PRI —no el PAN, su partido, si acaso aún lo es— renacerá cual ave fénix. Lo dicen «sus» encuestas. AMLO, desde su retiro en Palenque, Chiapas, olímpicamente lo ha ignorado. El caudillo tiene siempre otros datos; la intención de voto para las elecciones de 2027 los avala. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.

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