El periodismo independiente gana terreno a pesar de todo

La Unión Europea advierte, en el informe «Enfoque País. México», un deterioro acelerado en la defensa de derechos y el ejercicio periodístico. El caso del Canal 11 y el programa Primer Plano

Cuando Sergio Aguayo escribió su columna «Adiós al Once», lo hizo desde un lugar que combina memoria, agravio y diagnóstico. Su testimonio sobre la cancelación del programa Primer Plano no es solo una despedida personal. Representa un síntoma de un deterioro más amplio. La libertad de expresión en México atraviesa uno de sus momentos más delicados, no por un colapso repentino, sino por un desgaste sistemático que ha permitido normalizar la presión política, la violencia y la erosión institucional. Como advierte Aguayo, la prensa mexicana está «vapuleada pero no vencida». Comprender esa frase exige observar no solo el caso del Canal Once, sino también el contexto que revelan análisis internacionales y estudios académicos recientes.

El informe «Enfoque País. México», financiado por la Unión Europea, generó un eco global en julio de 2025. Catalogar a México dentro de la categoría de máxima preocupación —junto con Venezuela, El Salvador, Bolivia y Argentina— es un diagnóstico diplomático y metodológico de que las condiciones para la defensa de derechos y el ejercicio del periodismo están deteriorándose aceleradamente. La evaluación recoge datos y testimonios que dan cuenta de «amenazas constantes» contra activistas y reporteros, además de advertencias sobre un clima de hostilidad estructural. El documento subraya que en el país la «libertad de expresión se ejerce en condiciones de alto riesgo», una afirmación que conecta con los «altos índices de violencia contra periodistas» registrados de manera persistente en la última década.

«Éramos una presencia incómoda para el gran reemplazo: sustituyen a los críticos con youtuberos o comentaristas afines a Morena».

Sergio Aguayo, académico y periodista

Cifras a un lado, el informe destaca el debilitamiento de los organismos autónomos encargados de vigilar y proteger derechos. La desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el debilitamiento presupuestal de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) y la subordinación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), bajo la dirigencia de Rosario Piedra, son señales de un ecosistema cada vez menos apto para garantizar contrapesos. Lo que Aguayo describe como «la sierva de Palacio» encaja con la evaluación europea. Cuando el Estado reduce los mecanismos de defensa, la violencia simbólica y física contra la prensa se expande.

El caso de Primer Plano es, bajo este marco, un ejemplo concreto. No se trata solo de la suspensión abrupta del programa, sino de la lógica detrás de la decisión. En palabras del autor, el equipo del Once era una presencia incómoda para quienes buscan reemplazar voces críticas con comunicadores afines. Esa línea coincide con una tendencia que el informe europeo advierte: la sustitución de espacios de debate plural por plataformas alineadas con el poder político, un fenómeno que erosiona la deliberación pública.

Historia de resistencia

El análisis de Andrew Paxman en Mexican Watchdogs: The Rise of a Critical Press since the 1980s ilumina esta coyuntura desde una perspectiva histórica. El académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C. (CIDE) reconstruye cómo, desde 1980, la prensa crítica mexicana ha surgido, se ha fortalecido y ha sido atacada en una variedad de frentes. Desde Gobiernos autoritarios, grupos criminales, empresarios coludidos hasta medios que operan como brazos propagandísticos. Paxman recupera historias de reporteros y diarios que, a pesar de presiones y censuras, sostuvieron un papel clave en la transición democrática.

Ese mosaico histórico ayuda a entender el presente. El cierre de Primer Plano no es un episodio aislado, sino un eslabón más en una cadena de hostilidades. El libro muestra que cada vez que el periodismo independiente gana terreno, aparecen mecanismos —estatales, económicos o criminales— para reducir su impacto. La hostilidad deliberada del Gobierno federal hacia la prensa crítica, que Paxman documenta en su capítulo final, encuentra paralelismos claros con lo que Aguayo narra sobre el trato del Once hacia su equipo. La prisa con la que la nueva dirección llegó al estudio, la falta de diálogo y la negativa a comunicar decisiones posteriores recuerdan los métodos de erosión paulatina que han padecido distintos medios en décadas anteriores.

Pero Paxman no se limita a advertir riesgos. También rescata la resiliencia. La prensa crítica ha sobrevivido en México porque ha sabido diversificar espacios, formatos y alianzas. El libro subraya que, incluso en momentos de asfixia, surgen nuevos actores y plataformas que reconstruyen los contrapesos que otros destruyen. Esa es la dimensión esperanzadora que conecta directamente con la frase de Aguayo: «vapuleados, sí, pero no vencidos».

El periodista y académico recuerda que Primer Plano nació en 1999 bajo una premisa poco común en el sistema de medios públicos: libertad editorial auténtica. Durante años, el programa se mantuvo como un espacio plural y crítico. Que esa ventana desapareciera justo en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno federal y la prensa no es coincidencia. El promedio semanal de audiencia —1.3 millones de personas— no solo era un indicador de relevancia; también era un riesgo para un Gobierno que prefiere controlar el relato.

El concepto de «gran reemplazo» que utiliza Aguayo alude a una estrategia editorial clara, desplazar voces incómodas y sustituirlas con comunicadores que validen la narrativa gubernamental. No es una práctica nueva —la historia que cuenta Paxman está llena de ejemplos— pero sí es más sofisticada en una era donde las redes sociales permiten amplificar mensajes afines al poder y aislar aquellos que lo cuestionan. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.

Deja un comentario