El rumor del agua
es un caracol que suena distante,
apenas se percibe
en la incansable inmensidad de la planicie.
Es un guijarro que remueve la arena
y salpica de polvo las plantas
mientras finge humedad
de promesa irreverente.
El rumor del agua
es una avalancha que me persigue
y me encuentra desarmado,
subiendo el volumen de su canto
derrota mi silencio.
El rumor del agua
es un espejismo engañoso
que se desliza con cautela
buscando su guarida y
teje alianza con los reptiles
que rechazan
su destino fosilizado.
El rumor del agua
crea una tormenta en la entraña
que reinventa la sed
escaldando los sentidos
que reverberan frente al sol despiadado.
El rumor del agua
se esconde en mi memoria,
se niega a salir,
me condena al olvido,
a la muerte anónima.
El rumor del agua
es tan solo un eco del pasado
que sigue recorriendo la planicie
a la espera del ingenuo
que reviva su recuerdo
y aumente su legado.
