¿Qué hay de nuevo en esto?
¿Cada cuándo hay que cambiar de color?
¿Qué tan marchito parece el rostro
si en las perlas el cuerpo envejece?
Tanta sangre que tiñe las paredes,
y sudor embalado en la tierra.
El mar que se baña de naranja,
el blanco se lo queda la nieve.
¿Cuánto frío sientes
cuando el calor de la estación se esfuma?
¿Cuántos adioses se dicen
aunque aún queden saludos por venir?
¿El esfuerzo dio frutos a cambio,
o se pudrieron antes de llegar al verano?
Ahora está todo en su lugar:
sueños, anhelos y deseos
que se rogaron
hasta que el sol se apagó.
En esta fría y roja tarde,
con las hojas cayendo como flechas,
¿alguna caerá y dará en mi corazón,
o todo quedará en recuerdos
con todos los que estuvieron aquí?
El corazón guarda los momentos,
pero la mente, los recuerdos.
Mientras el alma abraza el deseo
de repetir la misma canción
una y otra vez.
El poeta creció…
la tinta cambió de color…
y el estéreo vuelve a sonar,
igual que la primera vez:
a miedo.
