Grupos de interés y partidos fracasan de nuevo en su intento de parar la 4T

La debilidad de los presidentes previos aumentó el poder de las élites y les permitió imponer condiciones al Gobierno. Los opositores repiten la fórmula que utilizaron contra López Obrador, con los mismos resultados: pérdida de votos, influencia y privilegios. «Hay mucha desesperación», dice la presidenta

La experiencia de la libertad y La libertad de Vuelta. ¿Qué cambió?

La «comentocracia» expulsada del paraíso

Los enemigos de la 4T lo han intentado todo en siete años para someter al Gobierno y revertir el cambio de sistema iniciado en 2018. El fracaso con Andrés Manuel López Obrador los incitó a acometer con mayor fuerza a la presidenta Claudia Sheinbaum y ponerla a prueba. Quizá supusieron que por ser mujer la doblegarían con facilidad para imponer sus intereses y restablecer el régimen de impunidad y privilegios que imperó entre los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto. Sin embargo, se han vuelto a dar contra una pared. El segundo piso de la 4T avanza sin mayores contratiempos. En poco más de un año, Sheinbaum fortaleció y amplió el proyecto social que le dio a Morena 66 millones de votos en las dos últimas elecciones presidenciales.

La fuerza y legitimidad de la jefa de Estado procede de las urnas. Pero en vez de adaptarse a las nuevas circunstancias políticas del país y actuar en consecuencia, los antagonistas fingen demencia y elucubran. Cuando los candidatos de la derecha pierden, entonces no hay democracia, sino autoritarismo, regresión. El carácter de Sheinbaum le ha dado liderazgo, y su formación científica, método y disciplina. En la Universidad de Stanford afrontó a Salinas en el cénit de su Gobierno para demandar «Comercio y democracia justa ahora». Hoy, como presidenta, le planta cara a la oligarquía política y económica. Los grupos de interés responden con campañas negras, desinformación, protestas y manifestaciones frente a Palacio Nacional. El resultado ha sido nulo por ahora. Desconectados de la realidad y sin base social, difícilmente podrán avanzar.

En el pasado las oposiciones, las élites, los medios de comunicación y las iglesias sacaban provecho de la debilidad —por falta de legitimidad— del presidente de turno para aumentar su poder e imponer condiciones. Después de la controvertida elección de 1988 la Constitución se reformó para restablecer la relación Estado-Iglesia, privatizar tierras ejidales, vender bancos y empresas estatales y permitir la intervención privada en sectores estratégicos (energía y petróleo). La evasión fiscal y la devolución de impuestos favorecieron a los grandes contribuyentes, en algunos casos con la aquiescencia de la Suprema Corte de Justicia. Entretanto se deprimían los salarios y los pobres eran olvidados. Salinas fue un presidente fuerte, pero surgió de una elección fraudulenta. Fox llegó al poder con una alta legitimidad, pero fue un presidente débil.

Los adversarios de la 4T perdieron de antemano su apuesta por la ruptura Sheinbaum-AMLO. Lo sabían, pero aún así la incitaron casi como condición de independencia. La presidenta ha repetido múltiples veces y en distintos foros que el proyecto los mantiene unidos. El 13 de noviembre publicó en sus redes sociales una fotografía con AMLO, entonces jefe de Gobierno de Ciudad de México, tomada mientras supervisaba con ella el segundo piso del Periférico. El mensaje despeja cualquier duda sobre su alianza y cercanía: «Hoy felicitamos al presidente Andrés Manuel López Obrador por su cumpleaños 72. Es el dirigente político y luchador social más importante de la historia moderna; inició la Cuarta Transformación en beneficio del pueblo de México. Nuestro reconocimiento y cariño hasta Palenque, Chiapas». La réplica a quienes la presionaron para olvidarse de AMLO e incluso investigarlo por cualquier razón, la dio en cuatro palabras: «Se quedaron con ganas». AMLO en Palenque y ella en Palacio Nacional.

Ciclos presidenciales

Claudia Sheinbaum se enteró por una amiga de que Andrés Manuel López Obrador estaba por presentar su nuevo libro (Grandeza, dedicado a los pueblos originarios del México antiguo), lo cual ocurrió el 30 de noviembre. Así lo dijo dos semanas antes en la Mañanera del Pueblo al ser interrogada sobre el tema. Es el libro número 19 del fundador de Morena e iniciador de la 4T. El primero apareció en 1986, cuando aún militaba en el PRI, bajo un título que, quizá sin imaginarlo, sería el punto de partida hacia la presidencia: Los primeros pasos. Tabasco 1810-1867. El siguiente, Del esplendor a la sombra: la República restaurada, podría verse ahora como anticipación de la decadencia del PRI. Pues el año de su publicación (1988) coincidió con la imposición de Carlos Salinas en la presidencia y la profundización del modelo neoliberal, que AMLO empezaría a desmontar 30 años más tarde.

López Obrador dejó escribir de historia en 1990 para meterse de lleno a la política y al activismo social. Su atención la centró entonces en temas y problemas que a la postre le convertirían en la principal figura opositora del país. Los libros publicados entre 1996 y 2007 trazaron la ruta del colapso del régimen y el ascenso del movimiento 4T: Entre la historia y la esperanza: corrupción y lucha democrática en Tabasco. Fobaproa, expediente abierto: reseña y archivo. Un proyecto alternativo de nación: hacia un cambio verdadero. Contra el desafuero: mi defensa jurídica, y La mafia que nos robó la presidencia (Grijalbo).

AMLO reconoce la influencia literaria del poeta y político Carlos Pellicer (1897-1977), cofundador del Grupo Solidario del Movimiento Obrero junto con Vicente Lombardo Toledano, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Xavier Guerrero. También abreva del escritor ruso Leon Tolstoi (La guerra y la paz; Ana Karenina; y Resurrección). Cada libro de AMLO era un dardo dirigido al núcleo del sistema. Las derrotas frente a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto las transformó en combustible; y la rapiña neoliberal, en denuncia: La mafia que nos robó la presidencia, La gran tentación: el petróleo. No decir adiós a la esperanza refutó su propia idea —y la de sus detractores—, según la cual políticamente estaba muerto.

Un año antes de ganar la presidencia escribió lo que sería un epitafio y una epifanía: 2018 La salida. Decadencia y renacimiento de México, libro al que siguió Oye, Trump. Como presidente publicó Hacia una economía moral (2019) y A la mitad del camino (2021). Antes de entregar el poder se despidió con ¡Gracias!, los tres bajo el sello de Planeta. AMLO declaró que abandonaría la política y retomaría la narrativa. Su nuevo libro tratará, de acuerdo con la fuente de la presidenta Sheinbaum, sobre la cultura nacional y el humanismo mexicano. López Obrador también ha expresado su deseo de escribir acerca del pensamiento conservador, el cual cobra cada vez bríos más exaltados.

La gira que, según se especuló —aquí vuelve a estar de nuevo la mano de quienes no pierden la esperanza de una confrontación—, realizaría el caudillo para presentar su nuevo libro, él mismo la desmintió. Pues faltaría a su promesa de retirarse por completo del ojo público. Si la presidenta se enteró del libro por una amiga de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del caudillo, significa que entre ellos no existe comunicación. Terminado el ciclo de López Obrador, empezó el de Sheinbaum. El pronóstico de que sería superado como presidente empieza a cumplirse.

Ruido mediático

La premura para anticipar juicios y magnificar temas coyunturales evidencia la desesperación de los partidos de oposición y los poderes fácticos por el nulo avance de sus planes para atraerse la simpatía y el voto ciudadanos. Tras un año de embestidas para debilitar a Claudia Sheinbaum y socavar las bases de la 4T, la aprobación presidencial es del 78 % (Enkoll-El PaísW Radio). La intención de voto para las elecciones intermedias de 2027 favorece a la alianza gobernante Morena-PVEM-PT con el 52 %. El PAN tiene una preferencia del 11 %, en tanto que la del PRI y Movimiento Ciudadano es del 8 % cada uno, con base en la encuesta de agosto pasado de Buendía & Márquez para El Universal.

El caso de Carlos Manzo, cuyo asesinato, el 1 de noviembre, sirvió para presionar a la presidenta, dio un giro al descubrirse que la escolta del alcalde de Uruapan es cómplice por omisión. Demetrio «N» exdirector de la Policía Municipal, detenido junto con otros seis agentes, es acusado de ejecutar sumariamente al agresor, Víctor Ubaldo «N» (17 años), con la misma arma que utilizó para abatir a su jefe. El esclarecimiento del caso no le resta gravedad al crimen, pues provino del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) e involucra a la policía.

Las oposiciones, los grupos de interés y la prensa adversa se apresuraron a culpar al Gobierno federal y a la Guardia Nacional del atentado contra Manzo. La imagen del político uruapense se instrumentalizó con fines electorales en las tribunas del Congreso y el Senado, en manifestaciones y desplegados de prensa. El caso perdió fuerza cuando salió a la luz la conjura para asesinar al alcalde independiente. La escolta, seleccionada por él, lo traicionó. Uno de los autores intelectuales y el reclutador de sicarios del CJNG ya han sido detenidos. Dos de los implicados aparecieron muertos en la carretera Uruapan-Paracho.

Las marchas de la generación Z, realizadas el 15 y el 20 de noviembre en Ciudad de México y otras capitales, también fueron animadas por los adversarios de la presidenta Sheinbaum y de la 4T, pero igual fracasaron. La protesta, que utilizó entre sus símbolos al exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo, devino violencia y vandalismo. La escasa participación de jóvenes, registrada por las televisoras, se atribuyó, en parte, al oportunismo de los partidos, en especial de Acción Nacional. María Luisa Alcalde, lideresa de Morena, exhibió un contrato por 2.1 millones de pesos del PAN-Ciudad de México con el influyente Edson Andrade, uno de los organizadores de la manifestación. Jorge Romero, presidente del PAN, reconoció la relación con Andrade, pero dijo que el documento databa de hace un año y tenía otros fines, sin especificar cuáles eran.

La elección de Fátima Bosch (Tabasco) como Miss Universo 2025, el 21 de noviembre en Tailandia, desató otra tormenta… en un vaso de agua. Lo que en principio fue motivo de orgullo por el cuarto título alcanzado por una mexicana, se convirtió rápido en escándalo. Saber que Bernardo Bosch Hernández, padre de la reina de belleza, es funcionario de Pemex (desde la administración de Zedillo), alimentó las teorías conspirativas. Los complotistas dijeron que el premio a Fátima —paisana de AMLO— era una cortina de humo del Gobierno federal para desviar la atención de los problemas del país. «Hay mucha desesperación… Es ridículo… Se juntan los extremos», replicó la presidenta Sheinbaum. E4


La experiencia de la libertad y La libertad de Vuelta. ¿Qué cambió?

En siete lustros México dio un giro copernicano. De la alternancia con PAN, sin pena ni gloria, a la crisis terminal del PRI y al ascenso de Morena

Entre los foros Siglo XX: La experiencia de la libertad y La libertad de Vuelta: En defensa de la libertad y de la crítica han transcurrido 35 años y múltiples acontecimientos. En el mundo de las letras, dos de las figuras protagónicas y antagónicas del primer debate: el anfitrión Octavio Paz y el peruano Mario Vargas Llosa ganaron el Premio Nobel de Literatura. Paz, en octubre de 1990, un mes después del encuentro organizado por la revista Vuelta, de la cual era director. Vargas Llosa lo recibió 20 años más tarde. En el ámbito político destacan tres hitos: 1) El triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales de 2000, representada por Vicente Fox y el PAN; 2) el ascenso al poder de la izquierda, en 2018, con Morena Andrés Manuel López Obrador; y 3) la crisis del PRI, que esta vez podría ser terminal.

Por el momento histórico —el ambiente aún lo impregnaba la caída del Muro de Berlín—, el nivel de los invitados, la diversidad de posturas y las reacciones, el primer coloquio resultó más atractivo y de mayor impacto. La libertad de Vuelta confirma que las segundas partes nunca fueron buenas. Siglo XX tuvo entre sus patrocinadores a Televisa, cuando estaba en su mejor momento. El monopolio también tuvo a su cargo la producción, grabación y transmisión de los debates, celebrados del 27 de agosto al 2 de septiembre de 1990 en sus instalaciones. La libertad la organizó la revista Letras Libres, de Enrique Krauze, en tándem con Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego, en El Colegio de México el 12 y 13 de noviembre pasados.

En el encuentro de 1990, Vargas Llosa se apartó del guion ante la sorpresa de Paz: «Espero no parecer demasiado inelegante por lo que voy a decir. Yo no creo que se pueda exonerar a México de esa tradición de dictaduras latinoamericanas. Creo que el caso de México, cuya democratización actual soy el primero en aplaudir, como todos los que creemos en la democracia, encaja en esa tradición con un matiz que es más bien el de un agravante». La sentencia que vendría enseguida trascendió fronteras y quedó grabada en piedra. «México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México (…) es la dictadura camuflada. Tiene las características de la dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido. Y un partido que es inamovible».

La nota de El País, fechada el 31 de agosto de 1990, describe la reacción del futuro Nobel: «Paz escuchaba serio, sentado atrás en el estudio de televisión y con una expresión de molestia. No podía intervenir, puesto que era su discípulo Enrique Krauze quien dirigía el debate». Vargas Llosa desveló otra faceta del régimen: «Yo no creo que haya en América Latina ningún caso de sistema de dictadura que haya reclutado tan eficientemente al medio intelectual, sobornándole de una manera muy sutil».

El Paz diplomático agradeció en su turno la intervención de Vargas Llosa, pero el Paz militante precisó: «México no es una dictadura, es un sistema hegemónico de dominación, donde no han existido dictaduras militares. Hemos padecido la dominación hegemónica de un partido. Esta es una distinción fundamental y esencial». El texto de El País señala que autor de El laberinto de la soledad destacó, entre las bondades del PRI, no haber suprimido la libertad —«aunque aceptó que sí la ha manipulado»— haber conservado la sociedad civil y no ser un partido conservador. Vargas Llosa venía de perder la presidencia de Perú con un, hasta entonces, ilustre desconocido, Alberto Fujimori, quien devino tirano. En México, Carlos Salinas de Gortari, apoyado por la derecha y los grupos de presión, consolidaba su poder después de unas elecciones fraudulentas. Entre Siglo XX y La libertad, México dio un giro copernicano. E4


La «comentocracia» expulsada del paraíso

El alud de medios digitales y la desaparición del Informador Inevitable caracterizan el panorama mediático. Además de una «avalancha de mentiras»

En su nuevo libro No soy un robot. La lectura y la sociedad digital (Anagrama, 2024) Juan Villoro cita a la periodista española Marta Periano, especializada en las relaciones entre tecnologías informáticas y poder, para advertir sobre «la avalancha de mentiras propagadas por Twitter (ahora X)». También cuenta la experiencia de Stanislav Yevgráfovich Petrov, el teniente de las Tropas de Defensa Aérea Soviéticas, que en 1983 salvó al planeta de una conflagración nuclear, para recordarnos que el mundo afronta «mensajes de los que vale la pena desconfiar». Habla, asimismo, de la desaparición del Informador Inevitable.

«La censura no es nueva, la desmemoria sí»… (Existe) una enorme falta de recuerdos en quien argumenta que Morena censura más que Gobiernos anteriores».

(Viri Ríos, El País, 24.06.25).

Uno de los efectos de la tercera alternancia (PRI-Morena) es que contribuyó a bajar de sus pedestales a los líderes de opinión donde el régimen y ellos mismos se habían instalado. Las redes sociales, los podcast de noticias y el alud de medios digitales multiplicaron las voces y la información, con los riesgos inherentes por la falta de rigor, y eclipsaron a los informadores estrella y a los intelectuales afines al sistema. La divulgación de la lista de 34 periodistas, columnistas y escritores que recibieron contratos de los Gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto mermó la credibilidad de muchos de ellos, desde antes cuestionada.

La mayoría de los detractores de Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum forman parte de la élite que perdió influencia y privilegios. Los Gobiernos de la 4T han cometido errores y no han resuelto problemas ingentes como la violencia y la corrupción. Su exposición en los medios de comunicación refleja una realidad lacerante. Sin embargo, su tratamiento en la prensa adversa no deja de rezumar inquina y una apuesta mal solapada por el fracaso de la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum fracase, aun cuando la tasa de homicidios dolosos haya bajado 34 % en el primer año de su Administración.

Frente a las denuncias de censura, Sheinbaum replica que su Gobierno no limita la libertad de expresión ni la reprime. Al contrario, «la defendemos porque (…) sin libertad no hay democracia y sin democracia no hay justicia», dijo a los concesionarios de radio y televisión en la convención de la CIRT celebrada el mes pasado. La periodista Viri Ríos había publicado previamente un texto titulado «La censura no es nueva, la desmemoria sí», donde advierte de «la enorme falta de recuerdos en quien argumenta que Morena censura más que Gobiernos anteriores» (El País, 24.06.25).

Doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard, y reconocida en el Foro Económico de Davos 2020 como Joven Líder Global, observa, sin embargo, dos procesos novedosos: 1) En la elección judicial, el uso del conocimiento legal de muchos candidatos y las lagunas en la regulación mexicana «para irse contra los críticos», y 2) «una incremental judicialización de la censura, donde cada vez es más común que se utilice el litigio para sancionar a los medios y a los periodistas que dicen cosas incómodas. (…) el cambio es en las estrategias, no tanto en la situación de censura que, lamentablemente, siempre ha existido en México».

Afectada también de desmemoria, la «comentocracia» expulsada del paraíso ejerce hoy como nunca la libertad de expresión, sin restricciones. Por fortuna en los medios existen voces frescas como las de Viri Ríos, Vanessa Romero, Peniley Ramírez y otras que, al equilibrar la balanza, desenmascaran a los farsantes. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.

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