La vida es maravillosa, después es horrible y más tarde vuelve a ser maravillosa; es ordinaria, mundana y rutinaria (…) absorbe lo maravilloso, relájate y exhala durante lo ordinario. Un bálsamo para el alma, maravillosa, horrible y ordinaria, pero fascinantemente preciosa.
LR Knost
Feminista y activista por la justicia social
¿Para qué venimos a este mundo? ¿Qué nos hace necesarios en el camino? La ética valdría para confirmar que nos encontramos destinados a una búsqueda de la felicidad que trascienda no solamente en el gozo de lo personal, sino en la felicidad del entorno al que pertenecemos.
La esposa de Neto —amigo y hermano del buen amigo Gerardo— lejos de la ética y la moralidad, encontró respuesta en las circunstancias más sencillas y en las encomiendas más difíciles; sí, aquellas que no están destinadas para todos, sino para los bienaventurados y prestos de sabiduría y ecuanimidad.
Verónica se llama la esposa de Neto, y digo se llama, porque soy un ferviente creyente de que el paso por esta realidad solo es la antesala a la plenitud. Hace un par de días, platicando con un colega, coincidimos en que ciertamente los nombres llevan una gran responsabilidad y una fuerte carga; es decir, no es ocioso el que lleves un nombre.
A Verónica, «la que trae la victoria», la conocí —a pesar de ser más chica— en la escuela primaria, íbamos a la misma escuela. Su nombre también asociado a la piedad y la fortaleza, le hizo honor a su nombre en este tránsito. En pláticas con su familia, se sabe que esos adjetivos le quedaban cortos.
Las historias de vida son tan interesantes, que pudiéramos pasar describiendo ejemplos que se basaron en lo espiritual, en la introspección psicológica o en cuestionamientos filosóficos; no hace falta ser docto. La mirada y la sencillez son mejor ejemplo de sabiduría.
Sin intenciones mundanas por querer trascender, Verónica, la que llevaba el velo que limpió el sudor y la sangre de Jesús, imprimió —y lo sigue haciendo— los conceptos de amor, solidaridad, empatía y conmiseración.
Hija, estudiante, esposa fiel, madre y mujer ejemplar son solo parte de su esencia humana. Sin conocerla a profundidad, pero por las almas que tocó —y que conozco— lo puedo afirmar.
Un ser humano que lleva como arma el amor, no pudo haber dado más frutos que los que llegó a ser en su vida.
La vida nos deja arquetipos al paso de los años para poder reaccionar y entender lo que significa ser humano. La vida no es fácil. Nadie dijo que lo fuera, pero nunca nadie se encuentra olvidado.
Muchos que la conocieron de cerca, hablaban de su amor, bondad, serenidad y fortaleza… eso nunca cedió hasta el último aliento aquí. Poco a poco entiendo que la trascendencia nada tiene que ver con la opulencia ni con lo magnánimo sino por el valor que dejan en cada corazón que tocan.
La trascendencia mayor es la que dejamos como seres humanos…
Verónica, seguiremos tu Vera, aunque la responsabilidad es muy alta, nos dejas mucho para aprender.
