Infraestructura ciclista dará a Saltillo movilidad ecológica

La ciudad proyecta ampliar los carriles para bicicletas. Promoverá el transporte no contaminante, la salud, la economía y la reducción del tránsito. Al mismo tiempo concienciará a la población y los negocios sobre su uso

En Saltillo, la movilidad urbana enfrenta retos que combinan congestión vehicular, contaminación ambiental y limitaciones de espacio público. Para atender estas problemáticas, autoridades locales y promotores del uso de la bicicleta, agrupados en Boyatón, proponen la creación de un nuevo carril ciclista que recorrería 4.8 kilómetros desde el bulevar Venustiano Carranza, continuando por Allende hasta la Plaza de la Nueva Tlaxcala y finalizando en Victoria, cerca de la Alameda. Esta iniciativa busca no solo ofrecer alternativas de transporte, sino transformar la ciudad hacia un modelo más sostenible y saludable. Alberto Salinas de las Fuentes, director del Instituto Municipal de Planeación, señaló que el proyecto podría materializarse para 2026 y que se estudian opciones de carril confinado o compartido con prioridad para bicicletas, lo que permitiría garantizar seguridad a los usuarios.

«Todos los ciudadanos tenemos derecho a la libre movilidad en los espacios públicos, independientemente del medio que utilicemos. La Constitución lo garantiza y la ley establece que debe privilegiarse a quienes no generan efectos nocivos al ambiente. En la medida que nos acerquemos a este deber ser, avanzaremos hacia ciudades más sostenibles».

Alejandro Dávila, urbanista y promotor de Boyatón

La iniciativa no es nueva en la agenda municipal. Durante la pasada administración se consideró eliminar el carril de estacionamiento del cuerpo oriente del V. Carranza para instalar ciclovías, pero se descartó por limitaciones de ancho. Ahora, con un enfoque más integral, el proyecto busca persuadir a comercios y población para respetar la infraestructura ciclista. Salinas destacó que, además del apoyo de agentes de tránsito, la participación ciudadana será clave para fomentar el uso seguro de las ciclovías.

Saltillo cuenta actualmente con una red de ciclovías inaugurada en 2011, que en sus primeros 14.4 kilómetros conectó la Zona Universitaria, Fundadores y la zona industrial del poniente. Posteriormente, se añadieron 29 kilómetros más, integrando bulevares como Los Valdez, Musa de León, Narro Robles y Los Pastores, así como avenidas de acceso a áreas residenciales y comerciales. Esta red ha mostrado que una infraestructura bien planificada puede ofrecer alternativas rápidas y seguras para el transporte no motorizado, reduciendo la presión sobre el tráfico vehicular y mejorando la calidad del aire.

Alejandro Dávila, urbanista y promotor de Boyatón, recordó que el Plan Director de Desarrollo Urbano de Saltillo ya contempla la movilidad ciclista como prioridad, y que la Ley de Movilidad, tanto federal como estatal, establece jerarquías de uso del espacio público a favor de medios no contaminantes. En la práctica, afirmó Dávila, la prioridad legal para bicicletas y transporte público electrificado no siempre se cumple, lo que subraya la necesidad de acciones concretas como la ampliación de ciclovías en la ciudad. «Todos los ciudadanos tenemos derecho a la libre movilidad en los espacios públicos, independientemente del medio que utilicemos. La Constitución lo garantiza y la ley establece que debe privilegiarse a quienes no generan efectos nocivos al ambiente. En la medida que nos acerquemos a este deber ser, avanzaremos hacia ciudades más sostenibles», señaló.

Más allá del marco normativo, el uso de la bicicleta ofrece beneficios claros para los ciudadanos. Un recorrido desde el bulevar Galerías hasta la Alameda Zaragoza puede realizarse en 20 minutos, mientras que el mismo trayecto en automóvil puede extenderse considerablemente por la congestión. Además, desplazarse en bicicleta reduce gastos en combustible y mantenimiento, permite realizar ejercicio diario y contribuye a una mejor salud física y mental. También disminuye la huella de carbono individual, aporta a la reducción de contaminantes urbanos y libera espacio en la vía pública, lo que facilita la movilidad general.

El proyecto propuesto por Boyatón contempla la integración de ciclovías a lo largo de calles secundarias y avenidas principales, generando una red continua que facilite la conectividad entre zonas residenciales, comerciales y de esparcimiento. Se busca que los ciclistas puedan desplazarse con seguridad, evitando conflictos con vehículos motorizados, y que los peatones también se beneficien de un entorno urbano más ordenado y seguro. Dávila subraya que la experiencia de ciudades europeas demuestra que la congestión no se resuelve ampliando calles para autos, sino ofreciendo alternativas más eficientes y sostenibles, incluyendo transporte público electrificado y banquetas amplias.

El apoyo de la sociedad civil es crucial. Boyatón ha comenzado campañas de sensibilización, talleres y recorridos guiados para fomentar la cultura ciclista, explicando no solo cómo usar la bicicleta de manera segura, sino también cómo respetar las reglas viales. La participación activa de ciudadanos permite crear un sentido de pertenencia y responsabilidad sobre los espacios públicos, mientras que las empresas y negocios son incentivados a colaborar mediante estacionamientos para bicicletas, señalización y políticas internas que prioricen la movilidad limpia.

Por otro lado, la propuesta de nuevas ciclovías también genera un debate sobre la redistribución del espacio urbano. La eliminación de carriles de estacionamiento o la reducción de espacio para vehículos puede generar resistencia inicial entre automovilistas y comerciantes, lo que requiere diálogo y planeación estratégica. Sin embargo, los beneficios a mediano y largo plazo —como menos tráfico, mayor seguridad, reducción de emisiones y mejor salud de la población— suelen superar los inconvenientes iniciales. Salinas de las Fuentes insiste en que la clave será la concientización, acompañada de infraestructura de calidad y mantenimiento constante de los carriles ciclistas.

Además del beneficio ambiental y de salud, las ciclovías pueden impulsar la economía local. Estudios muestran que zonas con buena conectividad ciclista fomentan mayor afluencia de clientes a negocios, así como la creación de servicios vinculados, como renta de bicicletas, talleres de reparación y puntos de hidratación o descanso para ciclistas. Este efecto multiplica el impacto positivo de la inversión en infraestructura y fortalece la cohesión social, fomentando un estilo de vida activo y consciente del medio ambiente.

La construcción de la ciclovía también abre la oportunidad para programas educativos en escuelas y comunidades, promoviendo hábitos saludables desde edades tempranas. Iniciativas como recorridos escolares, campañas de seguridad vial y talleres de mecánica básica para bicicletas ayudan a formar ciudadanos responsables, conscientes de su entorno y comprometidos con la movilidad sostenible. La combinación de infraestructura, educación y cultura ciudadana es fundamental para garantizar que las ciclovías sean utilizadas correctamente y se conviertan en un recurso duradero.

La propuesta de Boyatón y del Gobierno municipal de Saltillo para ampliar la red de ciclovías refleja un avance concreto hacia una ciudad más eficiente, limpia y saludable. La planificación cuidadosa, el respeto por la ley y la participación activa de la población serán decisivos para su éxito. Más que transformar calles, este proyecto apunta a generar un cambio cultural en la forma de desplazarse, mostrando que la bicicleta no solo es un medio de transporte, sino una herramienta para construir una ciudad más sostenible y humana. E4

Espacio 4.

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