La ética es la intrusa

Se abrazaron, casi llorando. Ahora los ataba

otro vínculo: la mujer tristemente sacrificada

y la obligación de olvidarla.

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges llegó a afirmar que «La intrusa» era la mejor de sus historias. «La intrusa» es la narración cruenta sobre dos hermanos que comparten una mujer, la venden a un prostíbulo y luego la asesinan. Los hermanos Nilsen se deshacen de Juliana Burgos para seguir unidos en sus fechorías. Gilberto mi hermano, en El año de Borges, descubre en este cuento la «historia general del machismo latinoamericano»: «tras “La intrusa” respira la misoginia de Schopenhauer» (p. 41).

Mi más reciente libro, La intrusa. La injerencia de la ética en la política, incursiona en las difíciles relaciones entre la ética —Juliana en el caso del cuento- y la política: los hermanos Nilsen. En este texto presento varias alternativas de vinculación entre los dos ámbitos de la vida. Están, por un lado, las posiciones filosóficas en favor del maridaje entre ambos sistemas: la quimera del rey filósofo de Platón y, hasta cierto punto, la invitación de Weber a la convicción y a la responsabilidad. Pero también aparecen los puntos de vista irreconciliables que destacan el divorcio entre estas disciplinas: Antígona y su enfrentamiento a las leyes humanas de Creonte, en obediencia a las divinas; Maquiavelo y la exclusión de la moral en el Gobierno del príncipe, y Kant con su opción por el político moral frente al moralista político, calca este del político maquiavélico.

El texto central va acompañado de un par de anexos. Uno destinado a elucidar las relaciones entre la ética y la revolución y otro que acomete la tarea de esclarecer qué se debe entender por «razón de Estado». La segunda parte de la obra nos ofrece un análisis de algunas obras de la literatura universal de corte político con la finalidad de calar los criterios morales que fueron definidos en la primera parte. Desfilan ante el lector Yo, Claudio de Robert Graves, Fouché de Stefan Zweig, Agosto de Rubem Fonseca y La condición humana de André Malraux.

Ya Canneti, en Masa y poder, nos explicaba con una metáfora la diferencia entre el poder y la fuerza. Si el gato sólo juega con el ratón, nos encontramos frente al poder. Pero si el gato persigue al ratón hasta despedazarlo, la fuerza se impondrá. Las autocracias de nuestro tiempo, en particular la del vecino del norte, se mueven en el segundo registro. La ética propone no salirnos del guion y que en el marco del poder se discierna qué conviene para el buen gobierno de las personas y las cosas.

El cuento de Borges tiene un final trágico y pesimista. Los hermanos Nilsen —Cristián para ser precisos— dan muerte a Juliana. Me disgusta dicho desenlace, porque en la analogía que persigo, la ética perece a manos de la política. La ética se muestra impotente y la política se erige impune. Imaginemos otro final. Juliana salva la vida y se queda con el hermano menor, Eduardo, por el que tenía preferencia. El resultado será el distanciamiento irremisible entre los dos hermanos. Esto me llevaría a pensar que la ética influye en una de las dos partes de la política y separa lo que estaba unido. Pero si modifico el final del cuento, esta narración deja de ser la mejor del ciego clarividente de Buenos Aires. De todos modos, más allá de la literatura, me atrevo a apostar por una ética del discernimiento con la confianza y la esperanza de que la política reaccione y se enfoque en la búsqueda del bien común y la eliminación de la corrupción.

De hecho, la ética aparece como una entrometida y metiche que le hace pasar malos ratos a la política en tanto que cuestiona su praxis. Por ello, en el libro hago un llamado para que los Cincinatos se multipliquen en la política. Recordemos que Cincinato fue un personaje romano falto de ambición personal que dejaba de cultivar sus tierras para entrar al quite en defensa de la república romana, y una vez realizada la encomienda, regresaba a las rutinarias tareas del campo sin perpetuarse en el poder como lo quieren hacer, por ejemplo, aquellos que no respetan en San Luis Potosí, en Zacatecas y en otras latitudes, la ley de Morena contra el nepotismo.

Referencias:

Borges, J.L. (1997). El informe de Brodie, Alianza. El libro de bolsillo. Biblioteca Borges, No. 0010,

Prado Galán, G. (1999). El año de Borges. Universidad Iberoamericana/CONACULTA/IMCT.

Prado Galán, J. (2025). La intrusa. La injerencia de la ética en la política. Arteletra/Colofón.

2 comentarios en “La ética es la intrusa

  1. Es curioso cómo hay partidos que hacen de la Ética su bandera, contra toda forma de corrupción, jalan a mucha gente con este señuelo… y acaban arrastrándola x los suelos igual o peor que lo hicieron los anteriores.

Deja un comentario