Investigar, observar y aplicar conocimiento implica intervenir en la realidad, asumir riesgos y traspasar límites prudentes. Así se impulsan decisiones de impacto duradero a favor de nuestro futuro
Perspectivas culturales y diversidad
Dedicado a Anabel, Emilia e Ibrahim
La ciencia, espejo de la conciencia, vibra con emoción, ritmo y deliberación social; explora la responsabilidad que nace en cada descubrimiento. En la última década, la física, y en particular la mecánica cuántica, han sido un campo fértil para deliberaciones sobre responsabilidad. La conexión entre la ciencia y la responsabilidad social despierta interés y reflexiones en múltiples ámbitos. En la esfera cuántica, los misterios del entrelazamiento, la superposición, la indeterminación, la ausencia de trayectoria y otras peculiaridades han sugerido, como antes lo hizo la teoría de la relatividad, que el universo físico podría ser de naturaleza dual. Esta interpretación de los fenómenos subatómicos y su resonancia en la vida contemporánea despiertan inquietudes y preguntas de orden ético, político y social. Su exploración permite identificar, clasificar y conectar conceptos, ideas y principios que deberían guiar la investigación científica y la acción pública.
Una primera aproximación a la conexión entre física, mecánica cuántica y responsabilidad social analiza el doble signo de la realidad, la observación y el efecto. La investigación en las áreas más elementales de la existencia constituye, en sí misma, una intervención en el sistema observado, que altera la forma de ser del objeto y puede incluso destruirlo. Esta acción no es ajena tampoco al diseño de la indagatoria, a la peculiaridad del experimentador y a la interpretación de los datos. Por ello, la actividad científica, que aparentemente es sólo de conocimiento, se asemeja a las decisiones públicas, que poseen un carácter de acción y de transformación de la realidad. Ambas intervenciones implican asignación de costos, beneficios y riesgos.
Observación y efecto
La intervención del observador altera la evolución de los sistemas físicos. Al efecto del observador en el contexto cuántico se añade el de su decisión sobre el diseño experimental, por ejemplo, la elección de fuentes o detectores. Desde una perspectiva más general, la trama cuántica de la naturaleza hace que toda intervención realice un efecto en el sistema observado. La pregunta aquí es: ¿qué efecto? El concepto de efecto de observar responsablemente debería, por tanto, ocupar un lugar central en la educación, la alfabetización científica, la política y las decisiones públicas.
La naturaleza cuántica conecta a los seres humanos con la realidad de un modo singular, distinto a la comunicación cotidiana, donde el adicional condicionamiento de la voz y el tono hacen que las palabras sean percibidas como efecto del sujeto y tengan, por tanto, una carga afectiva, pero no la calidad de condición; salvo en el discurso poético, donde la palabra se comporta como un momento de creación. La comunicación cuántica, en cambio, pone en contacto con la naturaleza por primera vez en la historia a una suerte de lenguaje aritmético que no se puede modificar por la práctica, por el uso, por el conocimiento, o por la interpretación, y esta es la esencia del cambio en la concepción de la búsqueda de la verdad. No se busca qué hay detrás de las palabras, se busca qué hay detrás de los números, o qué significado tienen los números, pero aun así hay que elegir el momento en el que el sujeto va a interrumpir la comunicación y elegir todos los patrones de la comunicación.
Misterios y dilemas
El entrelazamiento, la superposición y la indeterminación son fenómenos clave en la mecánica cuántica. En el entrelazamiento, dos partículas se vuelven interdependientes, compartiendo propiedades aunque estén separadas. La superposición permite que un sistema esté en múltiples estados simultáneamente. La indeterminación implica que la naturaleza solamente puede ofrecer probabilidades. La revolución tecnológica impulsada por estos fenómenos en un contexto de incertidumbre global plantea cuestiones éticas que van más allá del uso responsable de la ciencia. Las decisiones sobre su estudio e implementación no pueden reducirse al cálculo de costos y beneficios esperados; deben incorporar los valores de los involucrados. Sin embargo, el conocimiento de estos secretos de la materia plantea en su uso un dilema de prudencia. El abismo que se abre entre el mundo de la ciencia y su aplicación tecnológica también sugiere que una eventual resolución del enigma cuántico con una ética de sentido común quizás permita una aproximación más prudente.
La ciencia de la materia en su nivel más hondo se ha vuelto capaz de aparecer en la piel del tiempo histórico de la humanidad y de su comunidad de vida, al menos en su exprimir de la naturaleza las fuerzas que son capaces de transformar el mundo. La tecnología se ha convertido en una construcción que multiplica el poder humano sobre la naturaleza. La especialización, la continuación y el crecimiento de la ciencia y la tecnología son la revolución de la época. A la vez, la profundidad del conocimiento hace que la ciencia sea un poder cada vez más ajeno a los que lo producen y difícilmente tolerable porque ha perdido toda conexión con el sentido común.
Tecnología y gobernanza
Una ciencia responsable no puede resultar de una simple recomendación; debe ponerse en práctica. La gobernanza de la investigación y el desarrollo debe ser responsable. Para ello hay que articular en un mismo marco los distintos actores que intervienen en los procesos de innovación (científicos, responsables de políticas públicas, sistemas económicos, industrias y sociedad civil). La responsabilidad debe quedar expuesta en los diseños experimentales, las decisiones sobre la seguridad, los posibles usos duales y la transparencia de la comunicación.
Hay decisiones que resuenan en el tiempo: si la energía de los fenómenos explorados es similar a la que se necesita para hacer funcionar la sociedad, conviene evaluar las cadenas de producción y distribución de decisiones. La responsabilidad implica considerar el equilibrio entre costos y beneficios, y su distribución en el tiempo y en el espacio, previos análisis estadísticos. Responsable también es la ciencia que considera la conciencia de las personas y la posibilidad de que, en su relación con el medio, puedan hacer cambios que superen los márgenes que, mediante estadísticos y económicos, de incertidumbre aceptables antes de actuar ya que esas decisiones beneficiaran o perjudicaran.
Ciencia abierta y participación
La ciencia, espejo de la conciencia, vibra con emoción, ritmo y deliberación social; explora la responsabilidad que nace en cada descubrimiento. La ciencia abierta promueve la libre disponibilidad y accesibilidad de información, datos, métodos, protocolos y resultados, además de las prácticas asociadas, como la reproducibilidad y la divulgación responsable de micros y mega datos. Tales requisitos, que favorecen la comunicación, el control y la verificación de los trabajos científicos, resultan fundamentales para mantener y fortalecer la confianza pública en la ciencia y en quienes la hacen. La física cuántica, sin embargo, se aparta de la vigilancia social. Muchos dilemas morales derivados de la investigación y la implementación de tecnologías cuánticas son complejas y puedo ser abordados mediante discusiones formales o informales, pero en un contexto de ciencia abierta el diálogo resulta particularmente fructífero, al dar pie a que las comunidades afectadas intervengan en el diseño de experimentos, identificando preguntas relevantes y contribuyendo a la búsqueda de respuesta, la co creación en la ciencia cuántica redunda en una direccionalidad más amable hacia la sociedad, minimizando tensiones y malentendidos.
Educación y alfabetización
La educación y alfabetización cuántica son componentes básicos de cualquier sistema político moderno. El progreso en física o mecánica cuántica produce, inevitablemente, un cambio en la calidad de vida de la sociedad y una afectación de la naturaleza. Por ello, la educación y la alfabetización cuántica deben ser los medios para que la ciudadanía reconozca y comprenda la lectura de riesgos y derechos, y, a partir de ahí, pueda exigir a sus representantes, dirigentes o administradores que, ahora sí, actúen en consecuencia con el desarrollo generado. La falta de conocimientos de los avances logrados en el espacio / tiempo de condicionamiento mediático (divulgación), unida a la falta o deficiente errática alfabetización de los ciudadanos responsables, provoca situaciones de potenciales daños por uso o abuso de tales desarrollos.
Una vez lograda la alfabetización, la propuesta del trabajo es la implementación de programas de educación cuántica, donde toda la población (en especial la de los niveles de educación primaria y secundaria) pueda acceder a materiales pedagógicos adecuados y a métodos interactivos que comprendan, y no memoricen, esos conceptos tan extraños para el normal sentido común. En este sentido, se están desarrollando materiales con tal finalidad. Verifica, en estos programas, la posibilidad de que los estudiantes de los niveles superiores de educación hagan sus tesis en esas temáticas, formando así nuevos materiales y nuevos indicadores de competencia cívica cuántica.
Costo humano y equidad
La ciencia, espejo de la conciencia, vibra con emoción, ritmo y deliberación social; explora la responsabilidad que nace en cada descubrimiento.
La física y la mecánica cuántica, espejo de la conciencia, vibran con emoción, ritmo y deliberación social. Nacen del alma (lo que Yung denominó «sombra») y de la mente para realizarse en la acción y en la celebración. La ciencia permite soñar, explorar, analizar y crear emana del deseo de conocer y de comprender, de la búsqueda de la verdad, y conduce a la acción, a la creación y a la celebración. Cada descubrimiento lleva consigo la impronta de la emoción y la responsabilidad que motivaron la investigación. La racionalidad se transforma en emoción, y la emoción, a su vez, alimenta la conciencia. La conciencia, como un eco que vuelve a resonar, emerge en cada visible toma de decisión, pública o privada.
La investigación experimental está signada por el doble signo de la realidad: la observación y el efecto. Las decisiones sobre el diseño experimental, los materiales empleados, la interpretación de los datos o la forma de comunicar los resultados están impregnadas de responsabilidades que se arrastran en el tiempo. Los descubrimientos sobre la naturaleza del mundo, la vida y el ser humano revelan lo incompleto del conocimiento actual, pero también sugieren el paso a una nueva etapa de la historia de la humanidad, en la que las decisiones políticas, sociales y económicas han de estar apoyadas por un sólido conocimiento especializado. La confianza del público en la ciencia y la tecnología, y su correspondiente alfabetización, se han convertido en dos pilares sobre los que se sostiene la legitimidad de la institución científica y tecnológica.
Sostenibilidad y límites
La experimentación, indispensable en la física y en las ciencias, no puede hacerse en cualquier lugar sin tener presente el consumo energético, los desechos, la huella ecológica de las instalaciones ni la duración de la exploración. Ha de ser un recurso tan prudente como necesario. En ocasiones, la repetición de experimentos es inútil, pues no añade nada de valor, aunque produzca información. La experimentación prolongada, aun siendo científica, exige límites.
Afrontar crisis y emergencias exige también la posibilidad de desescalar las tecnologías y los experimentos y de desactivar sistemas de generación de daño. El sentido de prudencia ha de acompañar a la exploración. No hay justificación para experimentar en una cultura que ya se encuentra en crisis por la actividad humana. Al menos, debe poderse establecer con claridad en qué casos resulta conveniente y en qué sentido. E4
Perspectivas culturales y diversidad
El conocimiento refleja contextos, sesgos y prácticas. Sin embargo, exige pluralidad epistemológica y comunicación responsable para enfrentar fraudes y decisiones públicas
La ciencia, compuesta de saberes que suelen tomarse como universales, es también parte de las culturas donde surgen y evolucionan. Las representaciones culturales de la ciencia y sus desarrollos, el fraude y la comunicación de resultados, la pluralidad y diversidad de las creencias y la inclusividad en los grupos que producen y utilizan el conocimiento son temas relevantes para la responsabilidad del conocimiento de la naturaleza.
Desde la cultura occidental, la ciencia se representa como un saber neutral, objetivo y universal. Pero, como toda representación, es un modelo que describe, pero no agota la realidad. Así, surgen otras representaciones, algunas radicalmente distintas, que muestran la ciencia como una construcción que refleja, entre otras cosas, la cultura y el contexto donde se producen los resultados. Miradas de otras culturas y diferentes modos de conocer la naturaleza y sus leyes son especialmente importantes en el contexto de la globalización, donde el diálogo con la ciencia tiene lugar en un marco más de mercado libre (Adam Smith) que de respeto y reconocimiento.
Las ciencias sociales y humanidades, han estudiado casos de fraude, engaño o fallas en la comunicación de resultados en la ciencia y la divulgación, así como la participación de sesgos culturales, raciales o de género en la producción y utilización del conocimiento. La apertura, la reproducibilidad y la divulgación responsable son estrategias para operar sobre estos problemas, pero la superación de los sesgos requiere la inclusión de otras cosmovisiones y epistemologías en la investigación, la producción y aplicación de tecnologías y en la creación de políticas públicas.
Responsabilidad
La física y la mecánica cuántica se conectan con la responsabilidad social, pues la naturaleza dual de la realidad, que la observación y el acto de medir alteran el sistema, implica que las decisiones públicas y privadas operan sobre la naturaleza, que la intervención genera un efecto único en cada caso y que la comunicación del riesgo debe ser clara.
La responsabilidad surge ante el descubrimiento de un fenómeno oculto, como la preocupación de quien abre un paracaídas por primera vez, frente a cualquier objeción, advertencia de peligro o disponibilidad de un uso dual, como su uso en el desarrollo de armas, y ante el reconocimiento de que un efecto se produce al margen del deseo de la persona que lo origina. Sin embargo, los experimentadores no pueden hacerse responsables del uso que terceros hagan de los resultados de su investigación, que mejor momento para intentarlo. E4
