La literatura no ha dejado de cautivar a los jóvenes

Seleccionada para formar parte del volumen Literatura para las infancias, la joven autora comparte una visión de la escritura que apuesta por la sorpresa y la imaginación. Asimismo, plantea la necesidad de renovar las formas de acercar los libros a nuevas generaciones

A sus pocos años, María Fernanda Dávila Cadena —para quienes la conocen, sencillamente Mafer— comienza a abrirse paso en el mundo literario con una convicción poco común: escribir historias que sorprendan y rompan con lo predecible. Su nombre forma parte del segundo volumen de Literatura para las infancias, una compilación que reúne cuentos y poemas de jóvenes autores junto a plumas ya consolidadas, en una apuesta por tender puentes entre generaciones y renovar la narrativa dirigida a nuevos lectores.

El libro fue presentado el pasado 11 de marzo en Monterrey, en un encuentro que celebró no solo la publicación de la obra, sino también la irrupción de voces jóvenes en el panorama editorial. Para Mafer, la inclusión de su cuento en esta antología representa un paso significativo en un camino que inició desde la infancia, impulsado por la curiosidad, la imaginación y el deseo de contar historias con un sello propio.

Lejos de concebir la escritura como un ejercicio rígido, la joven autora la entiende como una forma de explorar, de jugar con las expectativas del lector y de construir mundos donde lo inesperado tenga lugar. En esta entrevista, Mafer habla sobre sus influencias, su proceso creativo y la manera en que concibe la literatura en una época marcada por la inmediatez digital.

Empezaste a escribir a los 11 años. ¿Recuerdas qué sentiste la primera vez que alguien leyó algo tuyo y lo tomó en serio?

Siempre tuve duda de si mis historias eran lo suficientemente buenas como para ser mostradas, dar ese paso no fue fácil y recuerdo que a la persona que yo elegí para que leyera una de mis obras fue mi maestra de secundaria, Leticia. Ella halagó mi trabajo y me dio esa seguridad que necesitaba para poder seguir escribiendo. Yo siempre pedía su opinión para cada cosa que escribía porque sentía que necesitaba su aprobación. Ahorita la recuerdo con cariño y le agradezco lo que ha hecho por mí.

En tu cuento «Mi gigante guardián», el personaje temido termina siendo un buen amigo. ¿Qué te atrae de darle la vuelta a las ideas que todos dan por hechas?

Sinceramente siento que, en la mayoría de las historias, no necesariamente escritas, llega un punto donde algo se repite tanto que simplemente ya ves venir lo siguiente. A causa de esto la historia pierde esa emoción e intriga que debe tener y, a su vez, el interés del lector. Yo quiero que mis obras tengan aún esa esencia que, poco a poco, se va perdiendo y que las personas recuperen ese interés por saber qué va a suceder y querer seguir leyendo.

Llama la atención que uses la palabra «creatura», que tiene un matiz más culto. ¿Qué tan consciente eres del lenguaje que eliges al escribir y qué buscas provocar con él?

Admito que al escribir mi lenguaje cambia. No puedo usar el mismo lenguaje con el que hablo al momento de escribir. Sin embargo, este cambio es algo que sucede de manera inconsciente, siento que la persona que escribe y la persona con la que puedes convivir todo el tiempo no son iguales.

Con mi lenguaje quiero que el lector vea profesionalismo y no una simple adolescente que esta escribiendo sin rumbo alguno. Quiero dejar en la persona que lee mi trabajo la sensación de satisfacción de ver algo bueno y bien hecho.

Dices que los libros son una forma de viajar y mencionas Don Quijote de la Mancha como tu viaje favorito. ¿Qué encontraste en esa historia que se te quedó dentro?

Don Quijote de la Mancha es una historia increíble, con unos escenarios inesperados y un sinfín de emociones entre sus hojas. Para mí, Don Quijote es una obra que todos deberían de leer ya que contiene esa esencia de lo inesperado e impredecible. No sabes en qué momento «el caballero» va a enfrentarse con algo nuevo y eso me gusta mucho de esta obra. Evidentemente, la obra original no es para todas las edades y gustos, pero están algunas adaptaciones que son igual de buenas, como la que yo he leído.

Muchos jóvenes hoy prefieren contenido rápido en redes. Desde tu experiencia, ¿qué tiene la literatura que todavía logra atrapar a alguien de tu generación?

La literatura no ha dejado de cautivar a los jóvenes, siento que el problema es la manera en que se da a conocer y los métodos con que a las personas, desde pequeñas, se les muestra la lectura, influye mucho en su manera de verla. Siento que los libros deben ser más promocionados, así como las películas, y se deben buscar nuevos métodos para atrapar a la gente que únicamente portadas bonitas.

Publicar a tu edad no es común. ¿Cambió algo en tu forma de verte a ti misma como escritora después de ver tu cuento en un libro?

Nunca pensé que mi sueño de publicar algo llegaría tan pronto. Esta no es mi primera historia publicada, pero cuando publiqué la primera sin duda fue una sensación de felicidad la que me inundó por completo, pero también se queda otra que dice que quieres más y el deseo de publicar, una tras otra historia, para sacar todo tu talento comienza a atraparte tanto que simplemente terminas escribiendo cinco historias al mismo tiempo y pierdes el ritmo. Es algo emocionante poder verte progresar poco a poco, porque sientes que lo estas haciendo bien y empiezas a tener más confianza de ti mismo.

Aseguras que «nunca se es demasiado pequeño para cumplir sus sueños». Si pudieras hablar con la Mafer de 11 años, ¿qué le dirías hoy después de este logro?

Le diría que nunca se rinda; que, aunque parece difícil o se vea imposible, lo logrará. Solo debe de confiar en el proceso, que sus sueños se están cumpliendo y que no pierda esa pasión y talento que tiene por comentarios de los demás.

Y pensando en otros jóvenes de tu edad: ¿qué crees que haría falta —en la escuela, en casa o incluso en los propios libros— para que más jóvenes se acerquen a la lectura?

Como había mencionado anteriormente siento que los libros no se han promocionado y mostrado de la manera correcta. Pienso que la manera en que la lectura es inculcada a los niños y jóvenes no es la adecuada, ya que se imparte como si fuera una obligación escolar o porque tus padres te obligaron. Siento que el error de la falta de acercamiento por parte de jóvenes no solo es por padres y escuela, sino también involucra a escritores y editoriales que no hemos dado a conocer nuestras obras de la manera adecuada. Hoy en día es complicado que alguien te diga una obra actual de la misma manera que puede citar una película. Creo que no hemos buscado la manera correcta de llamar la atención, aparte de dibujos llamativos en portadas o en el interior del libro. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.

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