Legado imborrable de fe y cercanía

La comunidad lagunera despide al sacerdote Gerardo Zatarain García, reconocido por acompañar, guiar y fortalecer a feligreses, jóvenes y familias, con dedicación y ayuda espiritual

«Con la certeza de la fe en la resurrección, la Diócesis de Torreón informa que el día de hoy, 28 de agosto, Fiesta de San Agustín, fue llamado a la presencia de Dios nuestro querido padre Gerardo Zatarain García». Con este comunicado se dio a conocer oficialmente el fallecimiento de uno de los sacerdotes más queridos en la Comarca Lagunera. Su muerte tuvo lugar después de que el prelado superara los 20 días de hospitalización.

Nacido el 10 de mayo de 1952 en Torreón, Coahuila, Zatarain inició su formación religiosa en el Seminario Diocesano del Señor San José en Guadalajara y continuó en el Seminario Regional del Norte, en Chihuahua. Tras un breve período fuera del seminario trabajando en la pastoral de ranchos y ejidos, reingresó en 1977 para continuar sus estudios de Teología. Fue ordenado diácono el 23 de mayo de 1981 y sacerdote el 22 de agosto del mismo año en la Catedral de Nuestra Señora del Carmen.

Durante su trayectoria pastoral, Zatarain desempeñó diversos cargos en la Diócesis de Torreón. Fue promotor vocacional, vicario cooperador, responsable del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y párroco en comunidades como la Catedral de Nuestra Señora del Carmen, San José y Todos los Santos. En 2021, fue nombrado capellán oficial del Club Santos Laguna, donde era conocido por oficiar misas con su sotana verdiblanca. Su último cargo fue como adscrito a la Parroquia San Agustín, desde noviembre de 2024.

Herencia de servicio

El padre Zatarain será recordado por su cercanía y calidez con la comunidad, por la dedicación constante a su labor pastoral y por su notable capacidad para escuchar, orientar y acompañar a los feligreses en los distintos momentos de sus vidas. Durante décadas, su presencia se convirtió en un referente espiritual para familias, jóvenes y adultos mayores, quienes encontraban en él un guía cercano y comprensivo que atendía por igual las necesidades religiosas y las humanas de quienes lo buscaban. Su partida deja un vacío profundo en la comunidad de Torreón, que lamenta la pérdida de un sacerdote que dedicó toda su vida al servicio de los demás, con entrega y generosidad, y cuya memoria permanecerá en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y convivir con él.

Para rendir homenaje a su vida y legado, se llevaron a cabo misas de cuerpo presente en la Parroquia San Agustín, que se convirtieron en un punto de encuentro para feligreses, amigos, colegas y autoridades eclesiásticas que deseaban despedirse y expresar su gratitud.

Durante estas ceremonias, la comunidad se reunió para honrar su trayectoria, recordar sus enseñanzas y celebrar la labor pastoral que desarrolló a lo largo de más de cuatro décadas, reconociendo la influencia positiva que tuvo en la vida de tantos laguneros. Los asistentes compartieron recuerdos, momentos de oración y palabras de afecto, resaltando no solo su compromiso con la fe, sino también su cercanía humana y la forma en que siempre procuró consuelo, guía y acompañamiento a quienes acudían a él en busca de apoyo espiritual.

El legado del padre Zatarain no se limita únicamente a los espacios físicos de la parroquia, sino que se refleja en la vida cotidiana de quienes recibieron su acompañamiento, en las familias fortalecidas por su consejo, en los jóvenes motivados por su ejemplo y en los fieles que encontraron en sus palabras un motivo para profundizar en su fe y en la práctica de valores de solidaridad, respeto y servicio. La comunidad de Torreón continúa sintiendo su ausencia, pero también celebra su ejemplo, su entrega y la marca imborrable que dejó, reafirmando el compromiso de mantener viva la memoria de un sacerdote que dedicó su existencia a servir a los demás con humildad, cercanía y amor al prójimo. E4

Espacio 4.

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