Lo que no se puede decir

Se puede decir… que Peñoles torna y «dice»

Pero no se puede decir… que busque otro «lugar». La peñolera, dizque su actividad la tiene fija en cuidar el medio ambiente, y para ello aplica la mejor y más avanzada tecnología habida y por haber, lo cual es loable para la salud de los torreonenses, sin embargo, olvida que su ubicación es a todas luces ilegal, contaminante y daña el terreno con sus desechos, tanto por aire como por tierra, que en este caso, lo tiene haciendo por más de un siglo, ya que se halla indebidamente en el área urbana de la Perla de la Laguna, que de acuerdo a la norma sanitaria, no «se» permite.

Se puede decir… que la honradez casi no se «ve»

Pero no se puede decir… que brilla por su «ausencia». En mi vida cansada y marchita, y dentro de mi estrecho mundo, de tantas personas que tuve la oportunidad de conocer, y que por respeto a ellas, no digo sus nombres, en solo dos conocí que sus riquezas fueron adquiridas con honradez, sudor y lágrimas, las demás no tiene ningún caso mencionarlas, y en cuanto a la clase política, ahí sí se hacían ricos en un sexenio que cambiaban tanto, hasta su manera de andar, pero hoy, su riqueza es descarada, se hacen a diario millonarios, y viajan a todos lados presumiendo su «ilegal» opulencia.

Se puede decir… que ya basta con el «amparo»

Pero no se puede decir… que se han saciado con «él». Al juicio de amparo lo han hecho trizas con una y mil razones y opiniones, que ha quedado sepultado, y en ese entierro, se ha llevado entre los pies a la tumba, los derechos y garantías con que contaba como medio de defensa contra los abusos del Estado los mexicanos, que ahora han quedado judicialmente a la deriva y a su suerte, y si me voy más allá, subrayo que la Carta Magna en su artículo 14 consagra que la ley es retroactiva si beneficia al interesado, pero ahora, también la Constitución ha «sido» pisoteada.

Se puede decir… que al senador lo «protegen»

Pero no se puede. decir… que es un «privilegiado». Adán Augusto López Hernández, hermano como lo califica AMLO, se ha vuelto intocable, por esa razón Claudia, no se atreve a tocarlo ni con el pétalo de una rosa, por tal motivo el político de marras, se la pasa confiado, vivito y coleando, seguro de sí mismo, a sabiendas de que a pesar de tener una larga cola que le pisen, es intocable, eso significa que desde que fue gobernador de su estado, el Peje lo arropó de pies a cabeza, y a estas alturas a pesar de sus delitos, se le sigue dando un ilegal y «descarado» amparo.

Se puede decir… que lo «desmantelaron»

Pero no se puede decir… que quedó casi «mocho». El otrora orgullo de la legislación mexicana y ejemplo de derecho y justicia a nivel mundial, por orden y capricho de quien usted ya sabe quién, al fin fue cumplido a carta cabal de que el juicio de amparo quedara en desamparo, con el bajo y torcido argumento de una más de las tantas reformas habidas y por haber, y lo que fue como ya dije, hoy por hoy, se ha convertido en el hazmerreír del mundo judicial y de los que saben y conocen de leyes, y ni modo, aquí se ve claro que sus asesores le «fallaron» a Claudia.

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