Se puede decir… que vamos «bien»
Pero no se puede decir… que eso es en la «palabra». En la realidad es otra cosa, pues los crímenes y asesinatos se suscitan a toda hora del día y de la noche, y eso que no descansa también a toda hora en contra de los criminales Omar García Harfuch, que por lo visto se burlan y se carcajean de él los asesinos, situación que ya tiene hasta la coronilla de este México a sus habitantes, que temen salir a la callemporque no tienen la más mínima seguridad de regresar a sus hogares por esta segura llamada inseguridad, en que no se respeta a nadie, y los matan a «sangre» fría.
Se puede decir… que ya lo agarró de «práctica»
Pero no se puede decir… que es su diaria «rutina». El criminal de Trump, se ha vuelto loco, —más de lo que está—, alucinado de su asesino hábito, de plano se soltó su escasa y amarillenta cabellera y sin nada de pruebas, ha ordenado prácticamente destruir todo lo que se mueva en el otrora tranquilo mar Caribe, con el propósito de acabar con lanchas o embarcaciones que supuestamente llevan cargamentos de estupefacientes a los Estados Unidos, hechos sangrientos y alevoso, que solamente caben en la cabeza hueca y asesina, del «sanguinario» presidente.
Se puede decir… que la economía sigue de mal en «peor»
Pero no se puede decir… que anda por la calle de la «amargura». El Inegi es la institución que da datos oficiales fehacientes, ha dado a conocer que la economía para nada crece, sino todo lo contrario, ya que la mayoría de sus renglones han ido dramáticamente hacia abajo, y para ello tenemos algunos botones de muestra: la construcción, la inversión fija y otros, y aquí le paro porque los demás, no caben en este reducido espacio, que al ver y contemplar el cómo viene el panorama económico, hace que la fe se pierda y la «incertidumbre» crezca.
Se puede decir… que la irresponsabilidad es «fatal»
Pero no se puede decir… que AMLO resultó «irresponsable». Están brotando todas y cada una de sus irresponsabilidades que cometió en todo su vil sexenio, que para empezar, una de ellas fue para darle a Claudia un gancho al hígado que no puede ocultar, puesto que su semblante adusto y desencajado la denunció, y no es para menos, pues el frenético de Trump se la aplicó por culpa del expresidente, que por sus tantos y variados caprichos no respetó convenios y tratados sobre tráfico aéreo, y ahora el diabólico presidente, en respuesta, aprovechó en darle a México una sopa de su «propio» chocolate.
