Se puede decir… que le dieron en su pata de «palo»
Pero no se puede decir… que ya lo «esperaba». AMLO salta de gusto porque ha matado dos pájaros de una pedrada, uno es aquel que se refiere al más reciente libro que ha escrito, y el otro es referente a lo que se moría por decir y gritar a los cuatro vientos, que solo saldría para defender a capa y espada a Claudia, a la democracia y a la soberanía de México, aunque todos sabemos y conocemos que sus verdaderas intenciones son volver a desgobernar, disculpen, gobernar al país, ya que no está a gusto, puesto que sus auténticas ganas son volver a vivir en «Palacio» Nacional .
Se puede decir… que México no «crece»
Pero no se puede decir… que casi se «estanca». Su avance es lento ya que su economía así lo revela, porque tanto el Banxico, como otros se han atrevido en calificar a la 4T, en que es un fracaso, y por ende, hacen estudios comparativos con los antecesores de Claudia, que la dejan en cuestiones de economía y crecimiento, por la calle de la amargura, que pone a temblar a sus gobernados, que ya están sintiendo los rigores de que la economía mexicana está pasando en estos momentos por una severa crisis, que ojalá, se enderece y sobre todo, «se» supere.
Se puede decir… que el miedo no anda en «burro»
Pero no se puede decir… que en esta ocasión sí «anduvo». La caída de Alejandro Gertz Manero ha provocado una y mil especulaciones, al grado de que se morían de miedo que el Fiscal empezara a actuar conforme a derecho y tuvieran que ir cayendo como soldaditos de barro o mejor dicho al igual que fichas de dominó cada uno de los altos funcionarios del actual Gobierno de la república, y sin ir más lejos: solo mencionaré a Omar García Harfuch, que es testigo clave en el sonado caso de Ayotzinapa, y como él hay otros casos que destaparía el fiscal cesado, por eso y más, «no» les convenía.
Se puede decir… que se habían «tardado»
Pero no se puede decir… que tenía que «caer». Por fin Alejandro Gertz Manero, el fiscal de hierro, como se le conocía y sobre todo por ser superprotegido de AMLO, el que hacía y deshacía a su antojo revolviendo asuntos personales, con su cometido, sin que nadie le cuestionara esas ilegales actitudes, y se sintiera intocable, pero por fortuna no hay mal que dure 100 años, y ahora la historia se repite, pues para que Plutarco Elías Calles no le estorbara a Tata Cárdenas, este lo tuvo que echar del país, y acabar el maximato existente, y ahora ocurre casi lo mismo, con el susodicho fiscal, que también un día volverá, pero regresará en su «caja» mortuoria.
Se puede decir «¡qué barbaridad!»
Pero no se puede decir… que a dónde vamos a «llegar». Ahora resulta que dos agentes de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que comanda Omar García Harfuch, que se desplazaban a Zapopan, Jalisco, para realizar su trabajo, de repente dichos elementos desaparecieron como por arte de magia, dejando estupefactos a su jefe, compañeros y a la señora presidenta, o sea que los malos, quienes cometieron el delito de secuestrar a dichos agentes, lo hicieron a sangre fría y a plena luz del día, en un abierto y descarado «desafío» al régimen.
