Me desgarro los dedos con la cara
desangrando la fe en el coladero
como el grito de Munch
que desangra la paz tan solo oírlo.
Cada intervalo es nada
cada sueño se calla ensordecido
y mil coplas se estancan
se engarrota el silencio
en mudo ruido.
Locura, locura.
Queriendo destrozar al universo
y volverlo a crear
con plumas de palomas
y aves del paraíso.
Locura, locura.
De ojos idos al abismo
porque lo que creías se reveló sin suelo
suicidándose antes de nacido
secando el aliento de la vida
en un eterno grito
desgarrado… Maldito.
