Madurez en la política: un espejismo oculto

La madurez política —aunque no haya en ocasiones coincidencia— logra cerrar filas y, les guste o no, todos se alinean para apoyar un proyecto. En eso el partido tricolor (PRI) ha dejado muy claro qué lo hizo mantenerse con el control del Poder Ejecutivo federal y ser amo y señor del país. La oposición no representó gran obstáculo en estados y municipios, después de sus descalabros consecutivos en el año 2000 y 2006. Tardaron 12 años para recuperar de manera temporal lo que siempre tuvieron y de ahí que, en el año 2018, nuevamente se vieron afectados y salieron de manera precipitosa del tablero nacional, políticamente hablando, y hoy su bastión se encuentra en el norte donde solamente Coahuila y Durango conservan las escasas posibilidades de que nuevamente se capitalice el partido. Analice lo que ha hecho mal, que ellos mismos siempre lo han sabido, pero cuesta reconocerlo y trabajarlo, ya que es prácticamente en lo que se han fincado la mayoría de sus Gobiernos. En derroches, corrupción y entrega de apoyos a sus estructuras que, estando o no en el poder, siguen trabajándolas y ese acierto los sigue haciendo fuertes.

 Como bien dicen, más sabe el diablo por viejo que por diablo. Por eso este partido observa los errores de los opositores y, como si fuera una escuela, dice esto es lo que no debemos hacer. Mientras que Morena parece, en ocasiones, verse en la urgencia interna de querer ventilar lo que debe quedarse en casa o dar la mejor solución. Intereses propios que parecen querer salir a la luz y conflictos que pueden ocasionar división. Eso fortalece al nuevo PRI que, bien sabemos, sigue siendo el mismo viejo régimen interno que no lo pueden negar. Para el año 2030 sería una utopía decir que el tricolor llegará nuevamente al poder, mientras partidos jóvenes como Movimiento Ciudadano y el partido satélite del PT festejan sus victorias. Esto realmente no se ve como el enemigo a vencer, pero sí mantiene en un letargo a un PAN sin rumbo y un tricolor observador y ventajoso que logró hacer alianza y dar oxígeno al blanquiazul cuando no supo cómo dirigirse y mantenerse.

Estamos ante dos posibles escenarios. Lo que hoy es Morena, considerado un partido fuerte y cercano al pueblo, aprende a madurar y reconocer sus errores y sumar mas aciertos o, en la marea de la política o de las cenizas, resurge un PRI que no se da por vencido y se resiste a morir. El mismo que, muy bien sabe, si regresa al poder no será para soltarlo tan fácilmente. Las piezas del juego en la política se siguen moviendo y nada está escrito. Eso ha quedado claro.

Política en las redes o redes de la política

Actualmente el auge de las redes sociales es algo que crece constantemente y, tal cual dicen por ahí, renovar o morir. Es así cómo los partidos políticos han querido afianzar y buscar su presencia entre la población que hoy vive tan apegada a las facilidades o dificultades que se ofrece con un simple teléfono celular y donde una noticia llega a miles de personas, sea verdadera o falsa. Es ahí donde la política ha llegado al nivel de convertirse en una mesa de discusión, de propuestas de desengaños o de logros, según sea el partido que busca figurar e impactar de una manera enérgica.

Porque lo que se ve en redes sociales se platica entre más personas y de ahí se genera una conexión más amplia que permite llegar a quienes no están muy apegadas a este tipo de plataformas. Lo que pareciera ser un avance, por así decirlo, se puede convertir en un retroceso donde la participación de la población se vea disminuida y, como siempre, unos pocos sean los que ejercen su derecho a votar. Sin embargo, a los partidos les conviene. Es por ello que el momento se debe aprovechar de la mejor manera, aunque en ocasiones no sea lo ético, pero sí lo práctico. Así como se adaptan a los cambios, se debiera dar una madurez en la democracia y entre quienes deciden buscar un puesto de elección popular, donde el escrutinio público resulta fundamental. Mientras tanto, todo parece enredarse mientras se busca dar solución en las plataformas digitales, donde el esfuerzo parece mínimo, pero el beneficio se maximiza. Debemos de ser capaces de asumir la madurez que esto implica.

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