Autoridades evalúan mecanismos como verificación de identidad, controles parentales y filtros obligatorios ante riesgos de acoso, exposición dañina y dependencia a los dispositivos
México se prepara para intervenir directamente en uno de los territorios más influyentes —y menos regulados— de la vida de los adolescentes: las redes sociales. El Gobierno federal analiza imponer límites al acceso de menores a estas plataformas, en una señal de que el país busca enfrentar de manera frontal los riesgos asociados al consumo digital entre jóvenes.
«El Estado tiene la responsabilidad de la tutoría en la educación de los menores de edad. Y ahí es donde deberíamos pensar en poner ciertos límites».
Mario Delgado, secretario de Educación Pública
La discusión no surge en el vacío. En distintos países crece la presión para establecer controles sobre plataformas que concentran millones de usuarios menores de edad y que, según especialistas y autoridades educativas, pueden afectar su salud emocional, su desarrollo social y su seguridad en línea.
En este sentido, el Gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum estudia limitar el acceso de menores de edad a las plataformas digitales. La iniciativa se encuentra en fase de consulta pública y podría traducirse en propuestas concretas hacia mediados de año. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, confirmó que la dependencia inició un proceso de diálogo con padres de familia, docentes, especialistas y representantes de empresas tecnológicas para evaluar posibles medidas regulatorias. «El Estado tiene la responsabilidad de la tutoría en la educación de los menores de edad. Y ahí es donde deberíamos pensar en poner ciertos límites», afirmó el funcionario.
Riesgos latentes
La expansión de las redes sociales ha modificado radicalmente los hábitos de consumo de información entre los jóvenes, pero también ha abierto espacios donde proliferan fenómenos como el ciberacoso, la exposición a contenidos violentos o sexuales y la presión social derivada de la búsqueda constante de aprobación digital.
De acuerdo con Delgado, muchas plataformas funcionan hoy como entornos «descontrolados». En su diagnóstico, los algoritmos privilegian el crecimiento de seguidores y el tiempo de permanencia en pantalla por encima de la protección de los usuarios más jóvenes. «Lo que les interesa es tener followers y no hay filtros suficientes sobre contenidos que pudieran afectar la salud emocional de los niños», sostuvo.
Aunque aún no se ha definido un modelo específico de regulación, el Gobierno analiza opciones que van desde controles parentales más estrictos hasta restricciones de edad o verificación obligatoria de identidad.
Tendencia global
La discusión mexicana se inscribe en una ola internacional de medidas que buscan poner límites a las redes sociales entre menores. El caso más radical hasta ahora se registró en Australia, donde una ley —que entró en vigor en diciembre de 2025— prohíbe que los menores de 16 años tengan cuentas en plataformas digitales. Las empresas que no cumplan con la norma pueden enfrentar multas millonarias.
La medida obliga a compañías como Meta, TikTok o Snap a verificar la edad de los usuarios mediante sistemas más rigurosos que la simple declaración de edad al registrarse.
En Francia también se discute una legislación similar que limitaría el acceso de menores de 15 años a redes sociales sin autorización parental. En paralelo, el Gobierno ha planteado incluso la posibilidad de imponer un «toque de queda digital» para adolescentes durante la noche. España, por su parte, ha propuesto elevar a 16 años la edad mínima para utilizar redes sociales, mientras que Portugal estudia un sistema que obligaría a verificar la identidad digital de los usuarios jóvenes y requeriría consentimiento de los padres para quienes tengan entre 13 y 16 años. Dinamarca analiza prohibir el acceso a estas plataformas a menores de 15 años y Noruega plantea una edad mínima similar.
Fuera de Europa, las iniciativas también se multiplican. Indonesia anunció que implementará restricciones para menores de 16 años en redes sociales, en respuesta a lo que calificó como una «emergencia digital» asociada a contenidos dañinos y adicción a las plataformas.
La preocupación de autoridades y especialistas se basa en una creciente evidencia sobre los efectos nocivos del uso intensivo de redes sociales entre adolescentes. Diversos estudios señalan que los algoritmos de recomendación pueden exponer a menores a contenidos perjudiciales incluso sin buscarlos activamente.
Entre los problemas más señalados se encuentran la adicción a la pantalla, la ansiedad vinculada a la comparación social, la presión por la imagen corporal y la exposición temprana a contenidos violentos o sexuales. El ciberacoso constituye otro foco de preocupación. Las dinámicas de viralización y anonimato facilitan ataques masivos contra jóvenes, con consecuencias que van desde el aislamiento social hasta problemas graves de salud mental.
Plataformas responden
Frente a la presión política y social, las grandes empresas tecnológicas sostienen que ya aplican mecanismos de protección para los menores. TikTok, por ejemplo, afirma que no permite cuentas de usuarios menores de 13 años y que las cuentas de adolescentes incluyen configuraciones de privacidad más estrictas, límites en los mensajes directos y controles parentales. La plataforma también asegura que ciertas funciones —como la posibilidad de enviar mensajes directos o aparecer en recomendaciones públicas— están restringidas para usuarios menores de 16 años.
Por su parte, Meta ha planteado que se requieren reglas uniformes a nivel internacional y ha propuesto que las tiendas de aplicaciones verifiquen la edad de los usuarios antes de permitir la descarga de redes sociales. E4
