Monsiváis, la entrevista y Los rituales del caos

Si el propósito era distorsionar la realidad y hacer creer que el escritor había roto con López Obrador, el intento resultó contraproducente. Son «calumnias torpes y flagrantes», dice la familia

El caso de una supuesta entrevista de Edmundo Cázarez realizada a Carlos Monsiváis en 1999 terminó convirtiéndose en un problema de verificación periodística y en un ejemplo de manipulación informativa. El material, publicado por El Universal, incluía un fragmento en el que se le atribuían críticas directas al expresidente Andrés Manuel López Obrador, así como referencias políticas de alto impacto que rápidamente encendieron la controversia.

«La información se copia, pero también se transforma. La capacidad de alterar la representación de la realidad es cada vez más refinada.».

(Juan Villoro, escritor y periodista)

La reacción fue inmediata. Los hermanos del escritor exigieron la rectificación del material. En un comunicado señalaron: «Resulta indignante y vergonzoso que un periódico como El Universal difunda calumnias tan torpes y flagrantes. Exigimos a El Universal y a Edmundo Cázarez que presenten pruebas o, en su defecto, que pidan disculpas. Nos reservamos el derecho de actuar legalmente alrededor de este infundio». Firman el documento Beatriz, Araceli, Rubén y Felipe Sánchez Monsiváis.

El autor del material ofreció una disculpa pública a El Universal y dio por hecho que su colaboración con el diario terminaría. En su declaración reconoció el impacto del caso sobre su credibilidad y defendió la existencia de una grabación como sustento de su trabajo. Afirmó que busca un archivo entre cientos de casetes con el objetivo de localizar el audio original de la entrevista, insistiendo en que esa grabación demostraría que no hubo invención. También señaló haber tenido contacto previo con familiares de Monsiváis y reiteró su respeto hacia ellos.

«Ofrezco una disculpa a El Universal por lo que ha provocado todo esto. A El Universal, mi agradecimiento, mi gratitud, mi reconocimiento y, de veras, gracias por todo ese apoyo que me dio. Sé perfectamente que esto significa dejar de colaborar en el periódico», comentó.

La controversia trascendió el contenido de las declaraciones para caer en la ausencia de un respaldo verificable. El punto clave fue la imposibilidad de presentar el audio original de la entrevista, solicitado tras las dudas sobre la integridad del texto. En ese vacío se abrió una disputa del periodismo contemporáneo: lo publicado frente a lo comprobable.

El episodio escaló rápidamente al terreno mediático y político. La disculpa del periódico no cerró el debate, sino que lo amplificó y el caso comenzó a circular como ejemplo de la fragilidad de ciertos materiales periodísticos cuando dependen de reconstrucciones sin soporte verificable.

El contenido atribuido a Monsiváis incluía formulaciones que lo presentaban haciendo juicios políticos directos y descalificatorios, expresados en un tono categórico que resultó inconsistente con su estilo habitual de escritura y entrevista. También se le adjudicaban observaciones de carácter retrospectivo sobre su relación con el entorno político mexicano, así como comentarios que lo colocaban en una posición de ruptura personal con figuras públicas contemporáneas, elementos que alimentaron las dudas sobre la autenticidad del texto desde su difusión.

El escritor Juan Villoro ha descrito este tipo de fenómenos como parte de una transformación más amplia en la circulación de la información. En su columna «El robot ilustrado» (Reforma, 26.06.26) advierte: «La información se copia, pero también se transforma. La capacidad de alterar la representación de la realidad es cada vez más refinada». Dicha representación, añade, puede alterarse hasta perder rastro de sus fuentes originales, especialmente en entornos digitales donde la trazabilidad es inestable o incompleta.

Villoro sitúa el problema en un contexto mayor en el que la apropiación del conocimiento se acelera y se vuelve más difícil de rastrear. «La especie humana se somete a distintas temporalidades: el plagio cibernético es instantáneo pero la justicia se demora», escribe, aludiendo a la distancia entre la velocidad de circulación de los contenidos y la capacidad institucional para verificarlos o corregirlos.

La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió al episodio en su conferencia matutina y lo calificó como un hecho grave. En sus palabras, se trató de «grotesco» lo ocurrido en torno a la publicación del material. También afirmó que la posterior disculpa del medio no borraba el problema de fondo, al considerar que el caso había evidenciado fallas serias en los criterios editoriales. E4

Disculpa pública de El Universal

Comprometida con la rendición de cuentas hacia nuestros lectores, esta casa editorial ofrece una disculpa por la publicación de una entrevista en la que se citan palabras del escritor Carlos Monsiváis cuya veracidad no pudo ser sustentada por su autor, Edmundo Cázarez.

Este diario asume la responsabilidad de no haber cotejado el contenido de la entrevista con la grabación que el señor Cázarez aseguró tener y que no ha sido entregada como le fue requerida.

De manera interna, estamos tomando las medidas necesarias para ajustar nuestros controles editoriales para que un hecho como este no se repita.

En su tramo de responsabilidad, El Universal retiró de su página digital el texto del señor Cázarez, quien deberá responsabilizarse de sus afirmaciones.

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.

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