Las ciudades de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga, en el sureste de Coahuila, viven en la actualidad una nueva internacionalización con la llegada de extranjeros de varios países que buscan una nueva alternativa de desarrollo laboral, profesional y económico en una zona del país privilegiada por su ubicación geográfica y nivel de vida.
El antecedente reciente fue la llegada de salvadoreños y nicaragüenses en las décadas de los 80-90, muchos de ellos para estudiar en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y muchos de ellos se quedaron en la capital después de casarse con mujeres saltillenses y formar una familia.
Actualmente, las nacionalidades son diversas, pero aumenta exponencialmente el número de asiáticos, sobre todo de Corea, por la cantidad de empresas de este país que se instalaron en la zona y que generan estancias temporales, pero constantes.
Ante el flujo constante y en aumento del número de trabajadores que habitan por temporadas en la ciudad, familias coreanas se asentaron para instalar restaurantes para satisfacer el consumo de este segmento extranjero de comida especial.
También es mayor el número de restaurantes y tiendas de origen chino en las que trabajan familias completas que ofrecen servicios para la población en general y que en muchos casos ya se asientan por largos períodos de tiempo.
Los nuevos migrantes extranjeros llegaron también en busca de nuevas oportunidades con perfiles diferentes y vocaciones profesionales y laborales de otro tipo.
Se trata de venezolanos y colombianos que llegaron al sector productivo empresarial, pero también a la academia, universidades y escuelas y que de a poco establecen también pequeños negocios en los que ofertan comida y productos de sus países de origen.
En el caso de estos nuevos ciudadanos en la localidad, su personalidad y carisma les permiten incluirse rápidamente en diferentes círculos sociales, con sus vecinos y en sus centros laborales.
Muchos de los extranjeros que llegaron a la región planeaban solo estar de paso, con la idea de llegar a Estados Unidos, como la mayoría de centroamericanos en busca del sueño americano, pero encontraron buenas condiciones para quedarse en la entidad y no arriesgarse.
Seguramente, después del Mundial, la internacionalización en la región Sureste podría aumentar si algunos extranjeros que acudan al encuentro futbolístico visiten Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga y conozcan todas las ventajas de desarrollo económico, social y educativo.
