La respuesta de miles de ciudadanos al Festival de Rodeo Saltillo 2025 exhibió la necesidad de la población del Sureste de Coahuila de contar con espacios, eventos y espectáculos que le permitan divertirse y recrearse en actividades diversas.
La presentación del nuevo proyecto de la Expo Coahuila, en las instalaciones de la Feria de Saltillo, parecía que presagiaba una asistencia récord, inesperado incluso para los propios organizadores que hoy demandan un espacio que bien podría ser el anunciado para cumplir con todas las expectativas que exigen sitios de nivel nacional o internacional.
Durante este año 2025 se realizaron varios eventos, entre conciertos, festivales gastronómicos, muestras de vinos, la feria y reuniones masivas de personas con fines recreativos en los municipios de Arteaga, Saltillo y Ramos Arizpe, y la constante es que en los espacios donde se realizan, no responden a los requerimientos de funcionalidad, seguridad y comodidad para los asistentes y los organizadores.
Conciertos en áreas al aire libre como un estadio de beisbol o un auditorio con poca capacidad de asientos, son algunos de los obstáculos que enfrentan los empresarios locales y foráneos.
Adicional se debe sumar la falta de estacionamiento en espacios de alta concentración de personas durante los eventos que congestiona el tránsito vehicular y que en algunas ocasiones rebasa la capacidad de respuesta de las autoridades de seguridad.
La ubicación del nuevo proyecto es estratégica para la afluencia de personas de los tres municipios y mantiene dos vías de acceso y salida por lo que solo se podría hacer una reingeniería de tránsito y de nuevos accesos a las instalaciones.
La numerosa asistencia de personas a los eventos mencionados, al menos durante este año, dejan claro que ya en la región hay un gran mercado que requiere de espacios y presentaciones para recrearse y divertirse.
El nuevo recinto permitirá, entre otras cosas, la realización de conciertos musicales, que son de los eventos a los que más asisten coahuilenses en el estado de Nuevo León y cada vez que lo hacen, además de la derrama económica que se queda allá, también implica un riesgo durante la transportación en dos carreteras que, de acuerdo con las estadísticas, son de las más peligrosas del noreste mexicano.
En fin, mas allá de las filias y las fobias, y seguramente de los cuestionamientos, más políticos que sociales, la realidad es que la zona y sus ciudadanos que trabajan y generan recursos, ya demanda un recinto moderno, funcional y que incremente la plusvalía para la llegada de más inversiones nuevas y complejos comerciales que generen desarrollo y dinámica económica.
