El corazón de la ciudad de Torreón es su Centro Histórico. La historia comienza con Andrés Eppe, director de la empresa Rapp and Sommer en La Laguna, que contrató a Federico Wulff para hacer el trazo de la ciudad.
Y esa pequeña villa se convirtió a través de los años en la ciudad que hoy tenemos. El centro se construyó muy cerca de la estación del ferrocarril que fue uno de los detonantes para la economía lagunera. Los años pasaron y el centro de Torreón se convirtió en un lugar de encuentro para todos los laguneros. Con la bonanza del algodón se construyeron grandes edificios a través de los años El Casino de La Laguna, el hotel Elvira, el hotel San Salvador, el hotel Galicia, el banco de La Laguna, el banco chino, el Mercado Juárez, más tarde el hotel Río Nazas, el edificio Monterrey… podría seguir nombrando más edificios y casas que se encuentran en el catalogo del INAH. No hay espacio.
Una buena noticia es que el alcalde Román Alberto Cepeda haya puesto en la agenda la recuperación del Centro Histórico. Han pasado décadas en que la indolencia de autoridades y también de propietarios de edificios dejaron que el otrora Centro Histórico, lugar de recuento de los torreonenses y orgullo de la ciudad, se convirtiera en un centro deteriorado, lleno de ambulantes, edificios vacíos o que solo usaban la parte inferior para algún comercio.
Vino la debacle cuando a un presidente municipal se le ocurrió cerrar la calle Valdez Carrillo para llenarlos de puestos de aluminio logrando que comerciantes establecidos se fueran del lugar. Así desapareció la Ciudad de París, la Copa de leche apenas sobrevive, y esta política dejó un cochinero.
Otro error fue cerrar la calle Morelos, que no termina de consolidarse, cada día luce descuidada y sucia. Con esa ocurrencia cerraron muchos comercios que hoy están deshabilitados y va a pasos agigantados en convertirse en un lugar de antros.
Hay una gran diferencia con el Centro Histórico de Monterrey, donde se rescataron casas para convertirlas en restaurantes, galerías de arte, departamentos, notarías, comercios y que se unieran a la cultura: Museo Marco, Museo de Historia Mexicana, Museo del Noreste, y al paseo de Santa Lucía. Una visión integral.
Para nuestro Centro Histórico de Torreón necesitamos precisamente una visión integral. Aplicar la ley para que los reglamentos se respeten. Para empezar, existen reglamentos para los ambulantes y se deben de aplicar. Una solución es reubicarlos para que ellos tengan un espacio y no dejar que otros ocupen el lugar. Pavimentar calles, checar las alcantarillas y aplicar el reglamento para que no pongan sus bocinas fuera de los comercios. También esto va porque, en donde se encuentra la Presidencia Municipal, hay un restaurante en una esquina a media cuadra del Teatro Martínez que infringe la ley con su música altisonante. No se debe permitir.
Los grandes edificios de Torreón en el Centro Histórico están vacíos. Se tiene que llegar a un pacto con los propietarios. Debe de haber un beneficio para todos.
Sí, estoy de acuerdo, hay una población disminuida en el centro. ¿Por qué no otra vez aplicar el reglamento de uso de suelo y no permitir que invadan a las colonias que tienen un uso de suelo residencial y no permitir que invadan con permiso a las colonias residenciales e invitarlos que se vayan al Centro? Para el municipio y la ciudad sería ganar-ganar. Otra vez, respetar el reglamento.
Los inversionistas o propietarios en el Centro Histórico sí pueden hacer negocio con departamentos dirigidos a parejas jóvenes, maestros y personas de la tercera edad. Volvamos nuestra mirada a Europa. Para ellos es un privilegio vivir en el centro y sus propiedades tienen un gran valor.
En Torreón, tenemos en ese sector al Teatro Isauro Martínez, Teatro Nazas, Museo del Algodón, Museo Arocena, Casa Morelos, Museo de la Moneda, Canal de la Perla, Galería de Arte La Harinera y la Casa de Federico Wulff. El municipio tendrá que arreglar calles, parques, drenaje, plazas y más para hacer atractivo vivir en el Centro.
Con el objetivo de que se recupere el Centro Histórico debe de haber buena voluntad entre los propietarios y el municipio para así lograr acuerdos que en un momento serán históricos.
No podemos dejar que se siga deteriorando el corazón de la ciudad, el origen de Torreón.
