El lema de Palindromán, personaje creado para difundir el arte de la palindromía que cultivó como nadie mi hermano Gilberto, es «A luchar por la simetría». Y la simetría la encontramos de nueva cuenta en el nuevo título del autor lagunero: Otra pera reparto. Juevinas. Segunda parte. Este palíndromo evoca la generosidad que siempre fue uno de los baluartes de Gil. Estamos ante el segundo volumen póstumo de la vasta obra del autor de marras.
Howard Gardner nos advirtió en torno a la injusticia flagrante que cometemos a diario al absolutizar la inteligencia lógico-matemática. En los centros educativos y en la vida diaria solemos premiar a quien muestra el dominio de la abstracción. Existe incluso, increíble, pero cierto, un club de tipos que presumen su alto coeficiente intelectual. Se llama irónicamente MENSA. De este modo preterimos otros tipos de inteligencia tan necesarios para transformar nuestro entorno. Uno de esos tipos es la inteligencia lingüístico-verbal. Gil se distinguió por un manejo asombroso del lenguaje. Y esto no quiere decir que no haya desplegado en su obra sus dotes racionales y filosóficas.
Otra pera reparto constituye la segunda parte de las conferencias que Gilberto Prado Galán impartió y compartió en el tiempo amargo e indeseable de la pandemia de la COVID-19. La primera parte, En presencia de lo eterno, expone las primeras ocho juevinas de ese afán. «Juevinas» porque eran dictadas los jueves cada quince días. La segunda entrega, que sigue la misma clasificación de la primera, se conforma de siete piezas literarias donde se vuelve a percibir ese desiderátum de Gil por no escribir, sino «escrivivir» (Julián Ríos), pues observamos en ellas, entreveradas, la escritura y la vida.
La primera sección consta de tres reflexiones profundas en torno a la vida y obra de un trío de escritores fecundos e inmortales: Lope de Vega, Fernando del Paso y Victor Hugo. Gil, basándose en Alonso Zamora Vicente, analiza la trayectoria de Lope de Vega, «el Monstruo de la Naturaleza», destacando su genialidad literaria y técnica, y revelando su convulsa vida, marcada por la tragedia personal y el carácter apasionado. De Fernando del Paso, el autor de Efímero lloré mi fe, expone «la gran novela del 68» (Elena Poniatowska) Palinuro de México. Esta pieza fusiona historia, humor y medicina y sobresale por su lenguaje erudito y su disquisición sobre la masacre de Tlatelolco. A continuación «mio fratello che guardi il mondo» interpreta la obra toda de Victor Hugo con el énfasis puesto, obviamente, en Los miserables. Dice Gil: «Los Miserables representan el retrato de la miseria moral y la miseria física, la alianza entre la miseria moral y la miseria física… En esa novela está, justamente, el amor fraterno, el amor paternal, el amor de pareja…» (Prado, Otra pera reparto, p. 57-58).
La segunda sección explora la obra de nuestro autor. Esta introspección lleva a Gil a glosar su El gallo de Esculapio. La obra es un compendio de 52 semblanzas que realiza una «autopsia intelectual» de grandes médicos e investigadores de la historia, analizando sus contribuciones científicas desde una perspectiva psicológica y filosófica. Y luego intenta una hermenéutica de Bajo el volcán, la obra cumbre del estadounidense Malcolm Lowry. La califica de libro/poema y de texto elíptico. Confiesa su relación estrecha y fraterna con este autor. No olvidemos que Gil se agenció el Premio Internacional de Ensayo Literario Malcolm Lowry en 1989.
En la sección tercera y última del libro, Gil esboza una «Cartografía del suicidio». Describe algunos suicidios que han ocurrido en la literatura, marcados todos por las pérdidas. Advierte cómo el círculo central de la persona, su fortaleza yoica, se ve vulnerado cuando otros círculos «se empiezan a desplomar, entonces la persona llega al estado de depresión que la potencia hacia el suicidio» (Prado, Otra pera reparto, p. 100). El texto culmina con la explicación del origen de los apodos de algunos escritores y escritoras. El flanco feminista de nuestro autor se revela sobre todo al hablar de «la sorda», Teresa de Cartagena.
El libro contiene un prólogo de César Alejandro Quiroz, amigo entrañable de Gil y fue editado por quien esto escribe y mi hermano Miguel, a quien le agradezco la redacción de los párrafos alusivos a las juevinas que el cuidó.
Referencia:
Prado Galán, G. (2026). Otra pera reparto. Juevinas. Segunda parte. Arteletra/Colofón.
