PAN: futuro en vilo; votación del 3%, umbral de la supervivencia

El respaldo a Acción Nacional descendió del 36 al 4% entre los comicios para gobernador de 2017 y los de alcalde del año pasado. La coalición con el PRI en los procesos estatal y federal recientes, aunada a la falta de liderazgos, al desvío de sus principios y a las divisiones internas provocan la crisis

Golpe de efecto para apuntalar a senador de Morena

Martínez Veloz retorna a Coahuila pintado de naranja

En 2017 el PAN estuvo en la antesala de la gubernatura, y el año próximo podría perder su registro en el estado. Después de haber sido la principal alternativa opositora, Acción Nacional pasó, en menos de una década, al cuarto lugar, por debajo de Morena y el Partido del Trabajo (PT). La rendición de su cúpula al PRI, en las elecciones para gobernador de 2023, aceleró la debacle. Hermanarse con las siglas a las cuales afrontó por más de 84 años supone la negación de sus ideales y luchas democráticas. También traiciona la memoria de sus fundadores y de quienes arriesgaron su vida por desafiar al poder. Los electores pagaron con la misma moneda y le dieron la espalda. La mayor parte del sufragio azul ahora es guinda. El PRI aprovechó la crisis panista, pero en las urnas no le favoreció, pues sus niveles de votación se mantuvieron estables.

El PAN registró su votación más alta en 2017, cuando postuló a Guillermo Anaya para gobernador. Las 452 mil papeletas captadas por el exalcalde de Torreón representaron el 36.4% de la votación total, apenas 2.5 puntos inferior a la de Miguel Riquelme, candidato de una coalición de ocho partidos encabezada por el PRI. En la siguiente elección, solo el 6% de la lista nominal (81 mil 526) cruzó el escudo del PAN, una caída de 30 puntos. Los votos se sumaron al abanderado del PRI, Manolo Jiménez. En el mismo proceso, Morena recibió 287 mil sufragios (21.3%) y el PT, 178 mil (13.3%).

El partido con mayor crecimiento fue el PT, impulsado por su candidato, Ricardo Mejía. La votación petista subió 831% con respecto a la elección previa de gobernador, cuando solo captó el 1.5%. El voto por Morena aumentó 89%, con Armando Guadiana; y por el partido estatal Unión Democrática de Coahuila (UDC), de Evaristo Lenin Pérez, 54.2%. En los comicios para ayuntamientos de 2024, Acción Nacional retrocedió otros dos puntos y fue alcanzado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). La alianza Morena-PT obtuvo el 24% de los votos, y la del PRI-PRD-UDC, el 46.3%.

Acción Nacional ganó en 1996 las alcaldías de Saltillo, Torreón, Monclova y Ramos Arizpe. Hoy está confinado en Cuatro Ciénegas. El tándem Morena-PT gobierna Piedras Negras, Francisco I. Madero, Nava, Allende y Villa Unión; y el PT, en solitario, Zaragoza. El PVEM ondea su bandera en Sabinas; y la de Movimiento Ciudadano, en Hidalgo. El PRI mantiene su lugar de primera fuerza en el estado, con 25 municipios. El PAN no solo ha perdido votos y posiciones, sino también ánimo y dirección. Elisa Maldonado, autoelegida para un segundo periodo en el comité directivo estatal, convirtió al PAN en satélite del PRI. Quizá sea ella quien coloque los sellos de «cerrado» en las puertas de un partido conformado hoy con sinecuras y mendrugos.

Los pocos liderazgos históricos (García Villa, Jorge Zermeño…) están agotados y desde su retiro contemplan, indiferentes, el hundimiento de un partido cuyo aliento para «mover las almas» se apagó. Después de una carrera brillante, Guillermo Anaya volvió a la Cámara de Diputados como una sombra, cobijado por el PRI, quien lo diría. Marcelo Torres es otro fantasma; solo que, en su caso, por propia voluntad. La desmoralización campea entre los azules. Perdieron la brújula moral y desviaron el camino. El poder los trastornó. Echar en saco roto la máxima de su fundador, Manuel Gómez Morín, según la cual «Las ideas y los valores del alma son nuestras únicas armas; no tenemos otras, pero tampoco las hay mejores», les pasó factura.

El efecto Morena

El futuro del PAN en Coahuila se decidirá en menos de un año, cuando el 7 de junio próximo se elija al nuevo Congreso. De no alcanzar el 3% de los votos, Acción Nacional se quedará sin registro. Quizá sea lo más conveniente para iniciar, desde cero, su reconstrucción. «El PAN siempre ha salido de sus crisis», me dijo Jorge Zermeño tras el fracaso de la alianza con el PRI en las elecciones para gobernador de 2023. La situación empeoró el año siguiente, sin coalición. Ganar una de 38 alcaldías (Cuatro Ciénegas) significó un retroceso de varias décadas. Cuando el PAN era la única oposición real y tenía una base electoral fiel, podía recuperarse. Sin embargo, ya no lo es. Perder la confianza ciudadana hizo que las siglas más antiguas del país devinieran partido marginal con votaciones de un dígito (4% en el último proceso).

Morena volvió la política a su raíz popular y cambió el escenario. El movimiento de Andrés Manuel López Obrador no solo fue la némesis del PRI, sino también del PAN. Las senadurías y diputaciones federales que Acción Nacional ocupaba desde 2000, en las dos últimas elecciones pasaron a Morena. En el Congreso local y los ayuntamientos sucede lo mismo. Las cinco diputaciones distritales que ahora tiene se las debe a su alianza con el PRI; de lo contrario, no habría ganado una sola.

El exlíder del PAN, Marko Cortés, rompió la coalición en 2024, y el PAN perdió sus baluartes históricos más importantes: Torreón y Monclova. Si Acción Nacional repite la fórmula en las votaciones legislativas del año próximo, lo más probable es que en ninguno de los 16 distritos alcance la mayoría. En esa circunstancia, adiós registro.

La elección de diputados es crucial para el gobernador Manolo Jiménez. Perder el control del Congreso complicaría la segunda parte de su administración y modificaría la relación de fuerzas para la sucesión de 2029. Frente al riesgo de que Morena, el PT y el Partido Verde (PVEM) se coliguen, el PRI y el PAN podrían reconstruir su alianza. Mantenerse unidos en Durango les permitió contener el avance de Morena en los comicios del 1 de junio pasado. Aun así, el bloque Morena-PT-PVEM ganó 16 municipios, cuatro menos que el PAN y el PRI. En Veracruz, el PAN soltó amarras con el PRI, lo cual podría ser la tónica de los futuros procesos. No le fue mal: obtuvo 34 presidencias municipales, entre ellas la de Boca del Río. Morena-PVEM consiguieron 60 ayuntamientos; el PT, en solitario, 28; el PRI, 23; y el PVEM, por sí solo, 13. La sorpresa la dio Movimiento Ciudadano, con 41 alcaldías.

El abanico de opciones es amplio. Por ahora, el socio del PRI es Unidad Democrática de Coahuila (UDC), cuyas lealtades son volátiles. Su líder, Evaristo Lenin Pérez, aprovecha cualquier resquicio para sacar la máxima ventaja. UDC pudo conservar así la alcaldía de Acuña. En otras elecciones, Pérez fue aliado del PAN y de Morena. Acción Nacional no representa una fuente significativa de votos para el PRI, pues, cuando unen sus logotipos, el panismo tradicional y la clase media se abstienen de votar o lo hacen por siglas distintas (mayormente por las guinda). En las elecciones para gobernador de 2023, el PT abandonó la alianza con Morena para postular a Ricardo Mejía. El exsubsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana estuvo lejos del primer lugar, pero disparó la votación del partido rojiamarillo del 1.5 al 13.3%. Esto podría explicar la embestida del PAN, cuyo efecto no será otro que el bumerán.

Malas decisiones

Un berrinche de Marko Cortés tiró por la borda la alianza del PAN y el PRI en Coahuila. También puso de relieve el cinismo de una jerarquía ensoberbecida y el quiebre moral del partido de las buenas conciencias. Sin brújula para construir «una patria ordenada y generosa», Acción Nacional perdió la confianza ciudadana que le permitió acceder a la presidencia tras seis décadas de brega, casi una eternidad. Juan Antonio García Villa, quien en 1999 lideró la primera gran coalición opositora para disputarle a Enrique Martínez (PRI) la gubernatura, narra en su libro «50 años de PAN» lo arduo de la travesía. Cuenta, además, algunas anécdotas, como la del simpatizante que le felicitó por haber reunido los votos suficientes para ser diputado. Pensaba que las boletas de una elección se sumaban a las de la siguiente.

El «acuerdo político electoral Coahuila 2023-2024», ventilado por Cortés para reclamar al gobernador Manolo Jimenez su incumplimiento, tenía la formalidad de una lista de despensa. Distritos locales, cinco; distritos federales, dos; secretarías, tres (una para repartir contratos; otra para vigilar el gasto del Gobierno, y una de postre). Notarías, seis; magistraturas, una; alcaldías, 14. También un puñado de puestos administrativos, oficialías del Registro Civil y recaudaciones tributarias, así como un paquete de direcciones escolares y universitarias. Los niños escriben a Santa Claus cartas más serias y realistas, pues saben que los regalos dependen de su comportamiento.

El PAN vendió a ese precio su apoyo a la candidatura de Jiménez, y de un plumazo borró más de 80 años de historia. El argumento de Cortés para romper la alianza con el PRI en las elecciones municipales de 2024, según fuentes enteradas del asunto, es que la transacción con Alejandro Moreno, Rubén Moreira, Manolo Jiménez y Armando Tejeda (PRD) no le fijaba al PAN un porcentaje determinado de votos. Solo un tonto y arrogante podría creerse el cuento de un dinosaurio de colmillo retorcido.

El presidente Andrés Manuel López Obrador calificó el pacto de «mafioso». «Cuando se reparte mal el botín, hay motín», ironizó. Lo «fantástico, surrealista o descarado», dijo, es que el contenido del acuerdo lo diera a conocer el propio líder del PAN. «Tenemos que agradecer, mucho, porque todo esto ayuda; si no, la gente, que es muy buena, noble, no alcanza a entender cómo se dan estos enjuagues». Cortés, en su réplica, empeoró las cosas. Acusa a AMLO de «ser el único mafioso», pero le da la razón: «La política debe ser transparente, a la luz del día y a la vista de todos. En toda democracia en el mundo lo normal es que se realicen acuerdos políticos y lo deseable es que se cumplan (…) siempre de manera transparente y sin mentiras».

Marko Cortés no reivindicaba un derecho, defendía una componenda vil, vergonzosa e indigna para los fundadores del PAN y quienes siguieron sus principios. Después del ridículo, Cortés recurrió al chantaje. El convenio con el PRI carecía de validez, pues no pasó por las instancias partidistas respectivas ni mucho podía formalizarse ante la autoridad electoral (INE). Una forma de lavarse la cara era que el PAN renunciara a los cargos y sinecuras. Establecer, asimismo, una línea independiente en el Congreso y abandonar el papel de comparsa, le habría devuelto algo de dignidad y el reconocimiento de una parte de sus militantes y electores. En lugar de eso, prefirió la ignominia. E4

Caída Libre

2017                      Votos %

Gobenador           —            36.40

Ayuntamientos   6              30.85

Diputados             9              29.93

2018

Ayuntamientos   11           26.74

2020

Diputados             3              10.21

2021

Ayuntamientos   4              12.62

2023

Gobenador           —            6

Diputados             5              6.17

2024

Ayuntamientos   1              4.35

Fuente: Instituto Electoral de Coahuila


Golpe de efecto para apuntalar a senador de Morena

La pugna de Aguado con el líder del PT, Ricardo Mejía, tiene como trasfondo la sucesión del gobernador. El escarceo abre un frente contra el Gobierno del estado

Gerardo Aguado parecía ser la nueva figura del PAN en La Laguna, como en su tiempo lo fueron Guillermo Anaya, Jesús de León y Luis Fernando Salazar. Los diputados interpelaban al gobernador en sus informes, y fuera del Congreso incordiaban al poder. Otros cuadros, cuyos apellidos evocaban al PAN histórico, pero sin compromiso ni talento, resultaron flor de un día. En cuanto vieron la ocasión para pasarse a las filas del moreirato y del PRI, la aprovecharon sin rubor. En la mayoría de los casos se les asignaron cargos de bajo rango. Salazar se montó en la ola de Morena, cuando Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia. Hoy es senador. Anaya y De León se mantienen fieles.

Aguado fue diputado plurinominal en el periodo 2018-2020. El asiento que ahora ocupa es por la Alianza Ciudadana por la Seguridad (PRI-PAN-PRD). De haber sido postulado solo por Acción Nacional, que obtuvo 9,812 votos, la elección en el distrito VIII de Torreón la habría ganado Vanessa Castaños (Morena), quien alcanzó casi el doble de boletas. Aguado suple la falta de liderazgo y resultados con protagonismo. La denuncia contra Ricardo Mejía, diputado federal del Partido del Trabajo, por supuestos vínculos con el narcotráfico, es hojarasca política.

Acción Nacional no es el más autorizado para dar clases de moral. El exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, pasará el resto de su vida en la prisión de máxima seguridad de ADX Florence, Colorado, por recibir sobornos del cartel de Sinaloa. Los delitos imputados a Mejía, quien acompañaba al presidente López Obrador en las ruedas de prensa de los jueves para informar los avances de la lucha contra la delincuencia organizada, deben ser investigados. Sin embargo, los señalamientos también apuntan hacia los jefes de Mejía el sexenio anterior: Rosa Icela Rodríguez (actual secretaria de Gobernación) y el propio López Obrador.

En el caso de Hernán Bermúdez, secretario de Seguridad Pública de Tabasco y supuesto líder de La Barredora, célula del Cartel de Jalisco Nueva Generación, la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum es tajante: no cubrir a nadie ni permitir impunidad, pero tampoco aceptar linchamientos mediáticos. El aviso es para tirios y troyanos, cualquiera que sea su color: guinda, azul, rojo, verde naranja o amarillo. Denunciar a Mejía podría tomarse como un servicio de Aguado al gobernador Manolo Jiménez, pues ataca a uno de los principales aspirantes a sucederle. Sin embargo, en vez de ayudar, Aguado abre un frente contra el Gobierno. El diputado y líder petista no solo culpa al estado de instigar una campaña para desacreditarlo, sino de mantener una paz artificial y de solapar un cartel inmobiliario similar al operado por el PAN en Ciudad de México.

El beneficiario del golpe efectista de Aguado es el senador Luis Fernando Salazar, uno de los pretendientes de Morena a la gubernatura. Pues por un lado implica a Mejía en actividades criminales, y por otro coloca al Gobierno bajo los reflectores con la intención, en ambos casos, de debilitarlos. Entrar en esa dinámica implica riesgos. La administración de Jiménez aún no cumple todavía dos años; le falta madurar. Coahuila no afronta por ahora conflictos graves, pero una sucesión ríspida, precipitada y con aspirantes y partidos en pugna podría desencadenarlos y alterar la estabilidad política del estado. Cuando hay visos de tormenta siempre sobran pescadores dispuestos a revolver el río. E4


Martínez Veloz retorna a Coahuila pintado de naranja

La sucesión del gobernador tiene un nuevo corredor, acaso el más avezado de todos cuantos por ahora hay en la pista. El 3 de julio, Jorge Álvarez Máynez, líder de Movimiento Ciudadano (MC), presentó como representante del partido naranja en el estado a Jaime Martínez Veloz, exmilitante del PRI, PRD y Morena. La mayor parte de su carrera la desarrolló en Baja California, donde fue diputado, candidato a gobernador y aspirante a la alcaldía de Tijuana. Martínez era delegado de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) cuando el candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio, recibió un tiro en la cabeza después de un mítin en Tijuana. También formó parte de la Comisión de Concordia y Pacificación en Chiapas junto con Javier Guerrero, actual director de Evaluación y Operación del IMSS.

Martínez participó en el último movimiento democratizador de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), en 1984, cuando compitió por la rectoría. Los universitarios forzaron la renuncia del rector elegido, Valeriano Valdés, con marchas, plantones y toma de edificios. Años más tarde, el gobernador Eliseo Mendoza lo nombró director del Programa Trabajemos juntos, ad hoc a su vocación de servicio y conciencia de clase. La designación enfadó a los poderes fácticos e incomodó al ala conservadora de la administración. Mendoza no cedió a las presiones y lo sostuvo.

La votación de MC en las últimas elecciones presidenciales en el estado fue marginal: 83 mil 499, mayor a la del PT (76,845) y Verde (76,370), aliados de Morena. El PAN lo adelantó por 15 mil papeletas. En los comicios municipales, la distancia entre los azules y los naranja se acortó a tres décimas. MC ganó Hidalgo, donde la oposición ha librado luchas épicas que pusieron en jaque al Gobierno. MV no tiene representación en el Congreso local. Morena ocupa cinco escaños (20% del total), pero aún así no pinta.

El desarraigo de Martínez es un hándicap, pero la falta de una oposición real le permitirá ganar terreno y desplegar sus capacidades de activista. Regresa a Coahuila con más edad (71) y sin la energía de cuando emigró, pero con mayor experiencia. MC se asume como «la única alternativa viable para enfrentar a Morena» y como la fuerza con más crecimiento en el país: 513% entre 2018, cuando, junto con el PAN y el PRD, postuló a Ricardo Anaya, y el año pasado; fue el único que no hizo alianza. En ese lapso, la votación de MC pasó de 1 a 6.2 millones, 1.2 millones superior a la del PRI.

En las elecciones para gobernador de 2023 en Coahuila y Estado de México, MC no presentó candidato. Se abstuvo, no porque existiera un pacto entre el PRI y Morena para dividirse las gubernaturas, como adujo, sino porque las tendencias le eran adversas y no tenía un candidato competitivo. Nombrar ciudadanos sin experiencia ni trayectoria política, no le ha dado resultado. Tampoco sus siglas son todavía suficientemente fuertes como para ganar elecciones por sí solas. En 2024 creció a costa del PAN y del PRI, no de Morena, cuya votación aumentó cinco millones con respecto a 2018.

Martínez Veloz regresa a Coahuila como delegado de MC, pero podría ser su carta para la sucesión de 2029. Su candidatura podría concitar el voto de una parte de los abstencionistas y restarle votos al PRI y PAN, pero también a Morena. Jurídicamente, nada lo impide. Sus derechos políticos están a salvo por su origen coahuilense. Tiene tres años y dos elecciones por delante (de diputados y alcaldes) para promoverse, aumentar la base electoral del partido naranja y medir sus alcances. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.

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