A casi 16 años de que el Congreso de Coahuila autorizó trasladar sus restos a la Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos, el homenaje al educador sigue sin cumplirse. Exalumnos denuncian omisión gubernamental y falta de voluntad política
Para honrar la memoria de sus hijos ilustres, el Estado de Coahuila de Zaragoza, tiene un lugar especial denominado Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos, ubicada en el Panteón de Santiago de esta ciudad, creada a iniciativa del gobernador porfirista Jesús de Valle, quien en oficio número 131 de fecha 10 de febrero de 1910, sometió a consideración del XXI Congreso del Estado la iniciativa del decreto correspondiente; órgano legislativo que en dispensa de trámite, por decreto 118, de fecha 15 de febrero de ese año, publicado en el Periódico Oficial No. 2, fechado el 19 de febrero de dicha anualidad, autorizó su creación
Dicho órgano legislativo, para aprobar la legislativa de decreto sometido a su consideración, estimó que: «Era digna de todo aplauso la iniciativa de que se trata pues ella revela los nobles sentimientos de justicia y patriotismo en que se inspiró el ejecutivo al concebirla, considerando que nada hay más justo que tributar un homenaje de respeto y veneración a aquellos ciudadanos que han pagado su tributo a la Madre Naturaleza, después de haber consagrado en su peregrinaje por esta efímera existencia, todos sus esfuerzos en defensa del Estado y de la Nación, o bien prestado eminentes servicios al suelo que los vio nacer o que se distinguieron de alguna otra manera, haciéndose acreedores al respeto y admiración de las generaciones presentes y futuras» (1).
Así, dicha rotonda por espacio de 116 años, ha albergado los restos de 26 coahuilenses distinguidos, correspondiendo a los del diplomático juarista Juan Antonio de la Fuente, el honor de haber sido de los primeros en ser ingresados en dicho recinto el 9 de junio de 1910 con motivo del 33 aniversario de su fallecimiento, ello debido a la colaboración económica que para tal efecto aportaron los licenciados Praxedis de la Peña y Gabriel Valerio, «quienes tienen depositado en el Banco de Coahuila una considerable suma para tal propósito« (2); mientras que los últimos en hacerlo a iniciativa del gobernador Enrique Martínez y Martínez fueron los del profesor Ildefonso Villarello Vélez, por decreto número 193, de fecha 2 de marzo del 2004, y publicado en el Periódico Oficial No. 26, fechado el 30 de marzo del referido año.
De esta manera, el Estado de Coahuila de Zaragoza tiene reconocidos a 26 de sus hombres ilustres como coahuilenses distinguidos entre ellos al pintor zacatecano Rubén Herrera Flores; al fundador del Ateneo Fuente, general Andrés S. Viesca; al precursor del primer reparto agrario del país, el general Lucio Blanco; a los historiadores Carlos Pereyra, Federico Berrueto Ramón e Ildefonso Villarello Vélez; al diplomático juarista Juan Antonio de la Fuente; a los educadores José García Rodríguez, Rubén Moreira Cobos, Apolonio M. Avilés y Severino González Calderón; al jurisconsulto y fundador de la hoy Facultad de Jurisprudencia, Francisco García Cárdenas y a los gobernadores general Victoriano Cepeda Camacho, Nazario Ortiz Garza y Oscar Flores Tapia
A finales del año 2007, un grupo de exalumnos de diversas escuelas normales rurales del país, solicitaron al entonces gobernador Humberto Moreira Valdés, el reconocimiento de coahuilense distinguido para el profesor José Santos Valdés García de León, oriundo del Rancho Camargo, municipio de Matamoros, Coahuila, donde vio la luz primera el 1 de noviembre de 1905, y por consiguiente la inhumación de sus restos mortales en la Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos que reposan actualmente en el Panteón Municipal de Ciudad Lerdo, Durango, tras su fallecimiento acaecido el 5 de agosto de 1990, en Gómez Palacio, Durango
Ahora bien, por decreto 334 de fecha 26 de octubre de 2010, publicado en el Periódico Oficial No. 99, primera sección, de fecha 10 de diciembre de referido año, el H. Congreso del Estado a iniciativa del profesor Humberto Moreira Valdés, dispuso la inhumación de dicho recinto de honor de los restos del mencionado y eminente educador coahuilense, quien desde 1926 en que egresó de la hoy Benemérita Escuela Normal del Estado, hasta su sentido fallecimiento, forjó una trayectoria de reconocido prestigio en las entonces 26 escuelas normales rurales del país existentes hasta 1969, donde está reconocido como uno de sus más grandes maestros y pedagogos e impulsores al igual que el profesor Rafael Ramírez de la escuela rural y su educación surgida después del movimiento revolucionario de 1910.
No obstante que a la fecha han transcurrido ya casi 16 años de lo ordenado y dispuesto por el H. Congreso del Estado en el decreto en mención los gobernadores del estado, primero el interino Jorge Torres López, después el del profesor Rubén Moreira Valdés, luego el de Miguel Ángel Riquelme Solís, y hasta hoy el de Manolo Jiménez Salinas, han sido omisos en dar cumplimiento a dicho decreto legislativo, siempre con el pretexto de que en la Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos se carece de espacio físico para albergar los restos de tan emérito educador coahuilense.
Sin embargo, pese a que con motivo de los festejos del centenario de la fundación de la entonces Escuela Superior de Agricultura Antonio Narro Rodríguez, hoy Universidad Agraria del mismo nombre, dentro de su programa desarrollado con gran solemnidad y brillantez del 1 al 4 de marzo del año 2023, el 3 se llevó a cabo la exhumación en la Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos de su fundador el filántropo Antonio Narro Rodríguez para así quedar vacante el espacio de la tumba número 20, que desde el 27 de enero de 1954 por acuerdo del ejecutivo del Estado del 21 de enero de ese año, ocupó en dicho lugar, misma que bien pudiera servir para albergar los restos del profesor José Santos Valdés, dicha tumba permanece vacía, evidenciado así la falta de voluntad política de los Gobiernos del estado de Coahuila para dar debido cumplimiento a lo dispuesto desde el 26 de octubre del 2010 por el Congreso de esta entidad federativa.
Ante ello, y a fin de no olvidar su legado educativo pedagógico y cultural, un grupo de exalumnos de la Escuela Normal Rural General Matías Ramos Santos, de San Marcos, Loreto, Zacatecas, desde el año 2005 se han dado a la tarea de publicar las obras completas de tan eminente educador coahuilense en las que se incluyen toda su producción educativa, pedagógica, periodística, literaria y poética misma que ya suma 21 tomos, de los cuales el último fue presentado el 26 de junio en el marco del centenario de haber egresado de la hoy Benemérita Escuela Normal del Estado como testimonio más que evidente de que su vida y obra y su ejemplo como excepcional educador y mexicano que fue, al igual que el del Cid Campeador, sigue ganando batallas después de 36 años de su sentido fallecimiento.
1. Dictamen de las Comisiones Unidas de Gobernación y Hacienda del XXI Congreso Constitucional del Estado. Archivo Histórico del Estado. Expediente número 12. Legajo único. Comisión de Gobernación.
2. Ibidem
