¿qué almas han transitado tu suelo?
¿cuántos amantes han perdido y ganado
amor
en tus jardines
en tus bancas
entre tus espacios?
cuantos han presenciado
la vida
que habita entre tus árboles
cuantos se han detenido a escuchar
el trino de las aves que le cantan
al amanecer
en medio de una ciudad distraída
de aquello indispensable para el alma
cuantas risas
cuanto llanto
habrás escuchado
tú
plazoleta confidente
de la derrota y la victoria
de habitantes que sin saberlo
te tienen como testigo
hermético y silente
tus palmeras
se erigen como gigantes,
colosos hechos de vida
aire puro
sublimidad
arte natural
sin artífice concreto
¿quién ha hecho tus paisajes?
¿el hombre?
¿el tiempo?
¿la casualidad?
¿Dios?
o el mismo cielo que nos crea
y nos
recrea
en la obstinación
de recordarnos
que estamos vivos
y que eso es victoria
suficiente
para seguir,
resistir
un
día
más /
hay tanto en ti
pequeña plaza
que parece un sacrilegio
no escribir sobre tu imagen,
por eso, aquí estoy yo
sin saber si presencias en mí
un inicio o un final /
hoy, que no es tiempo de reír
pero tampoco
de llorar.
