Una vez concluida la campaña y la elección para renovar el Congreso de Coahuila, es prudente analizar y en su caso evaluar la mercadotecnia política que utilizaron candidatos y partidos políticos que compitieron en el proceso y que de acuerdo con los resultados, bien podría atribuirse una parte al tipo de campañas y los mensajes de radio, televisión e internet.
Hay formas que no cambian y que se repiten como errores y verdaderos atentados a la identidad de medios de comunicación como el radio y la televisión, porque partidos políticos y candidatos no son capaces de diseñar mensajes distintos para cada medio, para ahorrarse dinero o para embolsarse otro poco (es pregunta), y en algunos casos porque lo que menos importa es una buena campaña para ganar.
El humilde escribiente observó y escuchó los mensajes de todos los candidatos y partidos en sus campañas electorales, y la conclusión es que se mantienen en el estatus de «chafas», pero además en esta ocasión, al menos cuatro partidos y sus coaliciones, enviaron mensajes que contrastan con la realidad que vive Coahuila.
Por ejemplo, en el tema de la seguridad, resulta confuso entender que los partidos de oposición al actual gobierno estatal y algunos municipales difunden mensajes sobre la seguridad, cuando las encuestas de percepción ciudadana sobre seguridad que realiza el Inegi colocan a la entidad en los primeros lugares de aceptación y reconocimiento de niveles de paz y tranquilidad.
No quiere decir que no hay problemas, claro que hay delitos que sacuden, molestan e indignan a la opinión pública y que en ocasiones exhiben corrupción o falta de capacidad de autoridades de seguridad y justicia, pero llama la atención, entonces que ahora, esos partidos y sus candidatos, envíen mensajes al electorado justo en la campaña y no antes.
Algunas campañas y sus mensajes parecen diseños a distancia y por internet, con encuestas a modo, para incluir mensajes como el alto a los abusos policiacos o las empresas de grúas se quedan con el dinero de los ciudadanos; problema que seguramente existe en la entidad, pero no en la magnitud como la Ciudad de México donde estos delitos son el pan nuestro de cada día.
La participación de los liderazgos de los partidos como protagonistas no solo exhiben la ambición de poder y posicionamiento personal, si no también el poco interés que hay para consolidar liderazgos para candidaturas que se debe construir, desde el punto de la mercadotecnia electoral, con meses de anticipación.
Probablemente para los gurús nacionales que contratan a millonadas en México y el extranjero, no observan, que la elección de la entidad es diametralmente diferente a las circunstancias que viven sus partidos en otras entidad y a nivel nacional con lemas como «lo nuevo» con candidaturas que ni son nuevas y tampoco son conocidas por los ciudadanos.
En fin, el humilde escribiente, redactó las presentes líneas previo a la elección del domingo 7 de junio, por lo que será hasta la próxima colaboración, cuando se pueda concluir que publicidad electoral fue la mejor de acuerdo con los resultados de las votaciones.
