Recordarás el mar
cuando te atrevas a pausar la mirada
dejando en un punto fijo
inmóvil
los registros de tu silencio.
Encerrado en el recuerdo,
permite al oleaje
azuzado por el alba
penetre en tus sentidos
y te lleve, y te traiga, una y otra vez
hasta que desaparezca de la mente
toda noción
de movimiento.
Deja que la arena se funda
con tu piel,
entreteja el aliento y la memoria,
que el sol amalgame la luz
y lo ilumine todo
creando una dimensión eterna
que restaure la esperanza.
Apaga las ideas,
entrega a este océano ausente
la totalidad de los sentidos,
sé dócil, abandónate.
Deja que el agua
evaporada por milenios,
enterrada en las profundidades,
ignorada por generaciones,
haga su último esfuerzo
y te lleve con lentitud eterna
hacia la playa
de donde partiste.
