Muchos daños económicos, físicos y psicológicos se están provocando con esta condición médica al considerarla como una etapa previa a la diabetes y sobre todo al tratarla con fármacos para disminuir el azúcar, es decir, tratarla como diabetes, criterio con el que no estoy de acuerdo. Veamos en que consiste la resistencia a la insulina:
La resistencia a la insulina es una alteración fisiológica en la que las células de los músculos, grasa e hígado no responden adecuadamente a la insulina, impidiendo la absorción eficiente de glucosa de la sangre. Como resultado, el páncreas produce más insulina para compensar y mantener las cifras de azúcar en cifras seguras, menos de 160 mg, cifras con las que no hay síntomas que ameriten fármacos.
Puntos clave sobre la resistencia a la insulina:
¿Qué sucede? Las células «ignoran» la señal de la insulina, acumulando exceso de azúcar en el torrente sanguíneo. Se eleva el azúcar en forma leve, menos de 160 miligramos, sin causar síntomas. Los síntomas se presentan cuando el azúcar rebasa los 180 miligramos provocando mucha sed, mucha orina, baja de peso, esto es ya una diabetes declarada. Por lo tanto, resistencia a la insulina no es diabetes, es un factor de riesgo para diabetes y riesgo quiere decir que puede o no evolucionar a diabetes, y lo más frecuente es que no evoluciona a diabetes.
Causas principales:
El sobrepeso, la falta de actividad física y la carga genética propia de cada persona, son factores de riesgo para presentar resistencia a la insulina.
Síntomas comunes:
Dicen los expertos que fatiga constante, dificultad para perder peso, antojos de carbohidratos, y acantosis nigricans (manchas oscuras en cuello, axilas o ingles) son síntomas de resistencia a la insulina. No concuerdo con esta afirmación porque en la práctica clínica, la fatiga, dificultad para perder peso, antojos de carbohidratos no tienen relación directa con cifras de insulina elevadas y azúcar menores a 160 mg, son síntomas generales, inespecíficos y comunes en personas sanas pero obesas. Además, la mayoría de los diabéticos no tienen acantosis nigricans. Me ha sido raro ver diabéticos con acantosis nigricans.
Diagnóstico:
Generalmente se detecta mediante análisis de sangre en ayunas, como el índice HOMA-IR.
Reversibilidad:
A menudo se puede mejorar o revertir con cambios en el estilo de vida, incluyendo dieta saludable y ejercicio regular. La mayoría de las personas con resistencia a la insulina no evolucionan hacia la diabetes. Me consta en 50 años de observación ya que la mayoría de los obesos no son ni desarrollan diabetes.
Controversias:
Las principales controversias sobre la resistencia a la insulina radican en su diagnóstico clínico, la definición como enfermedad o condición, y el uso preventivo de medicamentos. Aunque es una disfunción metabólica clave asociada a obesidad y diabetes, existe debate sobre si tratarla antes de la elevación del azúcar
Principales puntos de controversia:
¿Enfermedad o condición? Se debate si la resistencia a la insulina debe tratarse como una enfermedad o simplemente como un factor de riesgo metabólico o «condición». La resistencia a la insulina puede ser fisiológica en el embarazo, la pubertad y en adultos mayores.
Yo no la trato como enfermedad porque estoy observando muchos pacientes con bajones peligrosos del azúcar al indicarles metformina o glibenclamida como si fuesen diabéticos, con caídas por desmayo y fracturas de huesos.
Diagnóstico clínico versus Laboratorio:
Existe consenso en no utilizar pruebas específicas (como la medición de insulina en ayuno) de forma rutinaria, ya que pueden llevar al sobrediagnóstico.
Coincido con esta postura. Son los datos clínicos de diabetes los esenciales para diagnosticar la diabetes como enfermedad. Más claro: la resistencia a la insulina no es enfermedad y no amerita fármacos, solo cambios en el estilo de vida.
El diagnóstico debe basarse en factores de riesgo (obesidad abdominal, hipertensión) y, a veces, marcadores como la acantosis nigricans. Ya comenté y reitero, en mi experiencia estas condiciones no tienen relación directa con la diabetes, son factores asociados, pero no hay una relación directa causa efecto.
Uso de metformina:
Aunque la metformina mejora la sensibilidad a la insulina, su uso en personas sin diabetes (solo con resistencia a la insulina) es controversial y se limita a casos seleccionados, como prediabetes de alto riesgo o síndrome de ovario poliquístico (SOP).
¿Tratar o no antes de la diabetes?:
Existe debate sobre la necesidad de intervenir farmacológicamente antes de la aparición de prediabetes o diabetes tipo 2 confirmada, cuestionando si el cambio de estilo de vida es suficiente. Reitero, no estoy de acuerdo en utilizar fármacos, solo recomendar cambios en el estilo de vida y vigilar la evolución de las cifras de azúcar en sangre.
Diferencia con prediabetes/ síndrome metabólico. La RI no es sinónimo de estas patologías. No todos los insulino-resistentes desarrollarán diabetes, ya que depende de la capacidad del páncreas para compensar.
En resumen, la controversia se centra en evitar la «sobre diagnosticación» y la «sobreactuación» terapéutica en pacientes que tienen la condición, pero no han desarrollado patologías metabólicas clínicas, priorizando siempre los cambios en el estilo de vida.
En el momento actual estoy observando muchas personas sanas tratadas como diabéticas, con daños económicos, físicos con caídas por desmayo y fracturas óseas y peligro de muerte y sobre todo psicológicos graves para el supuesto enfermo y toda la familia, verdaderas neurosis familiares.
Me consta, en cientos de pacientes.
Lea Yatrogenia
