(7 de marzo de 1984 – 3 de marzo de 2026)
Tu luz no se apagó,
solo cambio de lugar.
Ahora vive en cada recuerdo,
en cada risa compartida,
en cada abrazo que nos enseñaste a dar.
Te fuiste de nuestra vista,
pero no de nuestro corazón.
El amor que sembraste en nosotros
Seguirá floreciendo para siempre.
Hoy el cielo tiene un nuevo ángel,
y nosotros un motivo eterno
para mirar hacia arriba
y sonreír al recordarte.
