¡Viva la Vida!

Flotando en el espacio iba el talento

y lo invité a subir a mi regazo

lo protegí confiado en mi rebozo

y caminó cojeando entre mis pasos.

Se acomodó en mi pelo, entre las flores

dejó su huella en frutas de colores

afable paz en alas de paloma.

Ondeó su viento suave en mi guarida

le di tibia caricia en su mejilla

brotó del coco en lágrimas dolidas.

Se acurrucó sereno entre el tormento

su paso por mi mundo fue un momento

alumbró como un sol tras mis desvelos

su llama brillará entre mis lienzos.

Me cobijó en las noches solitarias

lo desperté con risa en las mañanas.

Regalé de sus aires a mis Fridos

y compartí su luz con mis amigos.

Lo planté derechito en los fruteros

de mi tierra bandera, sello eterno

y recorrió conmigo otros países

dejando el alma en suelo mexicano.

Se colocó en mi vientre congelado

para dar calorcito aunque fue en vano

cruelmente lo sacaron de mi amparo.

Lo puse muchas veces en mis cejas

en el justo lugar de mi conciencia

me despertó la fe y la entereza

y la certeza de mi buena tierra.

Dotó noches de dulce y de amargura

de eterna soledad entre negruras.

Un gran amor me dio por accidente

que llevaré tatuado entre la frente.

Logró sacar sabor de sinsabores

cromóforo obsequiando mil colores

me hizo gozar de tórridos amores.

Con él bebí, reí, hice corajes

perdí, gané, gocé y sufrí de embates

hasta el último aliento de mi vida

en el último trago de saliva

y el último suspiro de mi pecho.

Entre mis dedos su hálito flotaba

gobernaba mis líneas y mis trazos

sus olas hacían valses en mis manos

pendían de mis orejas sus cuidados

me velaba el destello de sus astros.

Portaba libertad de estirpe franca

de transparencia nata y galanura

de exótica belleza, ingenua y dura.

Me vio callar, gritar, hacer intentos

y realizar proezas sobrehumanas

renacer día a día con el viento

descansaba confiado en mis enaguas

dormía en pétrea cama de tormento.

Colmó fraternalmente mis reuniones

me llenó de lealtad por mis ideales

me retó a soportar mil depresiones.

Fue mi entenado, mi guía y fue mi dueño

fue compañero en todos mis desvelos

mi cómplice en la fecha de mi arribo

y en la frase final de la sandía.

Rojo que espera alegre la salida

y no volver jamás con agonía.

Rojo pasión, rojo vivo de vida.

¡Viva, viva, siempre la vida, viva!

Porque todo está vivo. Aún sigue vivo

Eternamente viva. ¡Sigo viva!

Poeta coahuilense. Autora de siete libros de poesía: Inspirario entre andares y poemas, Anhelhadas, Jácaras mágicas de Saltillo, Eroticario, Bella niña, Fridario y Vida en negritas. Acreedora del primer lugar internacional en género de poesía del certamen anual convocado por la revista Parnaso del Nuevo Mundo, de Perú. Sus poemas han sido publicados en las revistas Argo, Acequia, de la Ibero, Revista de la UNAM y Espacio 4.

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