Luces y sombras

Luces

La respuesta de México y de buena parte de la comunidad internacional ante los terremotos que devastaron el norte de Venezuela puso de manifiesto que la cooperación humanitaria sigue siendo uno de los pocos espacios capaces de superar diferencias políticas e ideológicas. Conforme se conocía la magnitud de la emergencia, Gobiernos de América Latina, Europa y Asia comenzaron a enviar brigadas de rescate, personal médico, hospitales móviles, alimentos, medicinas y equipo especializado para apoyar la búsqueda de sobrevivientes y atender a miles de damnificados. México se sumó a ese esfuerzo mediante el despliegue de personal de auxilio y ayuda humanitaria, refrendando una tradición de solidaridad que el país ha mantenido frente a grandes desastres naturales ocurridos dentro y fuera de sus fronteras. La movilización internacional permitió reforzar las labores de búsqueda en las zonas más afectadas y ofrecer asistencia a familias que, en cuestión de segundos, perdieron viviendas, patrimonio y, en muchos casos, a seres queridos. En medio de la destrucción, la rápida articulación de apoyos recordó que la solidaridad continúa siendo fundamental en emergencias de esta clase.

La reducción de la pobreza laboral en México hasta su nivel más bajo en dos décadas representa una señal alentadora sobre la recuperación del ingreso de millones de trabajadores. El dato refleja que una mayor cantidad de personas logra hoy cubrir al menos el costo básico de la alimentación con lo que obtiene de su empleo, algo especialmente relevante tras los efectos económicos que dejó la pandemia. El avance también muestra mejoras tanto en zonas urbanas como rurales, además de reducciones importantes en entidades como Morelos, Querétaro y Estado de México. Aunque persisten desigualdades marcadas en estados históricamente rezagados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, el comportamiento nacional apunta hacia una tendencia positiva en materia de bienestar económico. El desafío ahora consiste en consolidar estos avances mediante empleos más estables, mejor remunerados y con acceso a seguridad social, evitando que la inflación o la desaceleración económica reviertan una mejora que, por primera vez en muchos años, comienza a reflejarse claramente en los indicadores laborales del país.

La invitación de Claudia Sheinbaum a Karla Gómez y a sus hijos convirtió la conferencia matutina en un escaparate para una historia cotidiana que difícilmente habría encontrado espacio en el principal foro informativo del Gobierno federal. La decisión de abrir el presídium a una comerciante ambulante, madre soltera, y a su familia permitió que la atención no se concentrara únicamente en «Merlín», el pato que se volvió viral durante el Mundial, sino en el esfuerzo de quienes lo acompañan todos los días. Con ello, la presidenta dio voz a una ciudadana para contar, en primera persona, la realidad de millones de mexicanos que sostienen sus hogares mediante el trabajo diario, muchas veces en condiciones adversas. El gesto también proyectó una imagen de cercanía institucional al reconocer públicamente el valor de quienes enfrentan dificultades económicas, problemas familiares y retos de salud sin dejar de trabajar. La escena contrastó con el tono de confrontación que suele dominar la agenda oficial al visibilizar una historia de perseverancia y recordar que las políticas públicas también encuentran sentido cuando ponen rostro a las personas a las que buscan beneficiar.

Sombras

Los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, registrados con apenas 39 segundos de diferencia, constituyen uno de los desastres naturales más graves que ha enfrentado Venezuela en las últimas décadas. De acuerdo con el balance oficial al momento de escribir esta nota, la cifra de víctimas mortales asciende a mil 943, mientras que 10 mil 571 personas han resultado heridas y 131 continúan desaparecidas. Las autoridades reportan 855 edificios con daños, de los cuales 189 colapsaron por completo, aunque evaluaciones satelitales de organismos internacionales estiman que el número de estructuras afectadas podría ser considerablemente mayor. Los daños materiales se calculan de manera preliminar en unos 6 mil 700 millones de dólares, en tanto que miles de familias permanecen fuera de sus viviendas y dependen de albergues temporales y ayuda humanitaria, mientras continúan las evaluaciones sobre el impacto económico y la reconstrucción de infraestructura esencial. La magnitud de la emergencia ha obligado al despliegue de equipos de rescate nacionales e internacionales, mientras continúan las labores de búsqueda y la evaluación de daños.

Aunque el proceso apenas entra en una etapa de revisión y las negociaciones entre los tres países continúan, la decisión de Estados Unidos de no respaldar una extensión inmediata del T-MEC ha reavivado la preocupación en los sectores productivos de Norteamérica. De mantenerse esa postura y no alcanzarse un acuerdo en los próximos años, podrían aumentar la incertidumbre para las inversiones, complicarse la planeación de las cadenas regionales de suministro y reducir la certidumbre jurídica que durante décadas ha favorecido el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Diversos analistas consideran que el mayor riesgo, por ahora, no radica en una ruptura inmediata del acuerdo —que seguiría vigente mientras avanza el mecanismo previsto en el propio tratado—, sino en el efecto que la incertidumbre puede tener sobre las decisiones de inversión y relocalización de empresas, particularmente en sectores como el automotriz, el manufacturero y el de autopartes. En ese contexto, el margen para la negociación sigue abierto y el desenlace dependerá de la capacidad de los tres Gobiernos para conciliar sus diferencias durante el proceso de revisión.

La proliferación de dirigentes que intentan reproducir el modelo político de Nayib Bukele revela hasta qué punto la inseguridad se ha convertido en uno de los principales capitales electorales de América Latina. Sin embargo, el éxito de esa fórmula ha propiciado una simplificación del debate público, donde abundan las promesas de soluciones inmediatas, megacárceles y discursos de mano dura, mientras quedan en segundo plano la fortaleza de las instituciones, la profesionalización de las policías, la eficacia de las fiscalías y el respeto a los derechos fundamentales. El fenómeno de los llamados «bukelitos» refleja la tentación de trasladar mecánicamente una experiencia nacional a realidades profundamente distintas, ignorando que cada país enfrenta estructuras criminales, marcos jurídicos y condiciones sociales propias. La seguridad pública exige resultados, pero también políticas sostenibles que no dependan exclusivamente del liderazgo de una figura carismática. Cuando la discusión se reduce a copiar estilos, el riesgo es sustituir el diseño de estrategias de largo plazo por fórmulas de alto impacto mediático cuya eficacia permanece, en muchos casos, sin demostrarse.