Luces y sombras

Luces

El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México fue condecorado el 26 de marzo con el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos Gilberto Bosques 2021. El reconocimiento lo recibieron Hermelinda Ruiz, Lucía Díaz y Virginia Garay en nombre de la organización y de manos de los embajadores de Francia, Jean-Pierre Asvazadourian y de Alemania en México, Peter Tempel. Asimismo, se extendieron menciones honoríficas para el obispo emérito Raúl Vera López por su obra de vida en favor de los derechos humanos, y para Yésica Sánchez Maya y el Consorcio Oaxaca por su defensa de los principios de igualdad hacia las mujeres.

El movimiento galardonado se inició en 2015 y agrupa a más de 72 colectivos de familiares de personas desaparecidas en el país. Su principal objetivo es asistir con herramientas jurídicas y apoyo psicológico a dichas familias, pero también intenta obtener una respuesta jurídica, institucional y política al fenómeno de los secuestros, como la Construcción del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense.

«Lo que está en juego es la memoria de los desaparecidos, así como el derecho de sus familias a vivir con dignidad y con conocimiento de la verdad. Y es un mérito que hay que reconocer al Movimiento por Nuestros Desaparecidos», expresó Asvazadourian durante la ceremonia.

El obispo emérito Raúl Vera, por su parte, siempre ha velado por que se respete a las minorías y que los gobiernos —junto a los grandes poderes económicos— no abusen de los más pobres. Su voz se hizo sentir con fuerza en la tragedia de Pasta de Conchos, donde 65 mineros perdieron la vida y que el prelado calificó de «crimen oculto» (Proceso, 18.02.2013). También denunció al gobierno de Coahuila frente a la Corte Penal Internacional con el informe «México: Asesinatos, desapariciones y torturas en Coahuila de Zaragoza constituyen crímenes de lesa humanidad», el 6 de julio de 2017, por los abusos cometidos durante las administraciones de los hermanos Humberto y Rubén Moreira.

En ese período aciago tuvo lugar la masacre de Allende, cuando en marzo de 2011 grupos armados incendiaron casas, negocios y secuestraron a familias enteras, asesinando a buena parte de ellas. Todo bajo el conocimiento y la complicidad tácita de las autoridades municipales. El número de desaparecidos sigue sin ser precisado. Mientras las autoridades registran 42, los pobladores aseguran que fueron alrededor de 300. Al año siguiente, en enero, al menos 150 personas fueron ejecutadas por células del crimen organizado dentro del Centro de Readaptación Social de Piedras Negras. La penitenciaría fungió como un enclave criminal controlado por Los Zetas bajo la anuencia del gobierno del estado de Coahuila. Hasta la fecha, ningún político de alto nivel ha sido procesado por tales atrocidades.

Yésica Sánchez es, desde hace 22 años, abogada con enfoque en el feminismo y actualmente es directora de Consorcio Oaxaca. Se dedica a defender a integrantes de grupos sociales criminalizados y víctimas de violaciones a sus derechos humanos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha visitado Coahuila quizá más que ninguno de sus predecesores inmediatos, pero su preferencia por La Laguna es evidente. Lázaro Cárdenas fue quien más tiempo e inversiones dedicó a la zona donde concurre nuestro estado con Durango, por ser estratégica en el reparto agrario y en su programa social. Carlos Salinas de Gortari, su hermano Raúl, Hugo Andrés Araujo y otros activistas pasaron temporadas en Francisco I. Madero donde desarrollaron proyectos colectivistas como el ejido Batopilas (1976), resultado de un conflicto obrero-patronal con Bodegas de Batopilas, dedicada a la vitivinicultura.

En su campaña presidencial (1988), Salinas fue repudiado por los campesinos laguneros, cuyo corazón y voto estaban con el «hijo del general», Cuauhtémoc Cárdenas, postulado por el Frente Democrático Nacional. Para lavar la afrenta y desaparecer al cardenismo, Salinas creó el Plan Nueva Laguna y nombró, como enlace, a uno de los líderes empresariales más combativos y antisistema: Alejandro Gurza. La relación entre ambos se rompió tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Los sexenios sucesivos fueron de sequía para La Laguna en términos de inversión pública y privada. Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña se desentendieron de una región azotada primero por el cambio de modelo productivo, y en las últimas décadas por el «moreirato» y los carteles de la droga. AMLO conoce la estructura socioeconómica y los problemas de la comarca. El más grave es el desabasto de agua para consumo humano, la sobreexplotación y contaminación de los mantos freáticos. Pero también existe corrupción en el manejo de derechos de agua del río Nazas.

En su gira del pasado 26 de agosto por La Laguna, el presidente López Obrador presentó el proyecto Agua Saludable para suministrar 200 millones de metros cúbicos a una población de 1.6 millones de habitantes de Torreón, Matamoros, Francisco I. Madero, Viesca y San Pedro, Coahuila; Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo y Mapimí, Durango. La visita del 27 de marzo fue para iniciar las obras cuya inversión rondará los 10 mil millones de pesos. También realizó actividades en San Pedro y Cuatro Ciénegas, donde acaba de estar, por cierto, el excandidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya.

AMLO viaja sin grandes comitivas y entre sus pocos invitados no incluye a senadores ni diputados. Solo acude el gobernador y el alcalde del estado o municipio respectivos. Las ciudades tampoco se detienen, como en el pasado, cuando el Estado Mayor (ya desaparecido) marcaba espacios, tiempos y barreras para mantener al presidente alejado de manifestaciones y protestas e incluso de quienes simplemente deseaban saludarlo de lejos. La cercanía de López Obrador le reditúa en las encuestas y en las urnas. Agua Saludable para La Laguna atiende un problema secular y salda una deuda histórica. La cesión de derechos por 50 millones de metros cúbicos de Lala, para cubrir el 25% del programa, la anima el mismo espíritu.

Se trata de un acto de justicia largamente pospuesto. Los laguneros han consumido por décadas agua contaminada con arsénico, a causa de lo cual varias generaciones han enfermado. Las demandas de atención fueron ignoradas. Las autoridades locales no podían acometer una obra de envergadura y la federación, proclive a los intereses económicos, prefería mirar para otro lado o brindaba paliativos, pero nunca soluciones de fondo. Agua Saludable abatirá rezagos y disparará el crecimiento justo y equilibrado de La Laguna, donde el sentimiento de abandono, de parte de los gobiernos de Coahuila y Durango, se ha profundizado.