La ciudad congestionada que Chema recibirá

El control vehicular forma parte de una visión estratégica de largo plazo en el desarrollo de una ciudad; debe considerar la movilidad, el crecimiento y la competencia, tan necesarias con la sostenibilidad de la localidad y su calidad de vida

Algo que ya es «común» para La ciudad es la gran cantidad de tiempo que pierde la gente por los embotellamientos viales que cada vez son más frecuentes en Saltillo.

La congestión vehicular, embotellamiento o atasco se refiere, tanto urbana como interurbanamente, a la condición de un flujo vehicular que se ve saturado debido al exceso de demanda de las vías, haciendo incrementos en tiempos de viaje y embotellamientos.

Los actores que intervienen en la problemática del tránsito son los siguientes:

  • Autoridades encargadas de regular el tránsito y transporte terrestre.
  • Transeúntes o peatones: individuos que se desplazan a pie hasta sus destinos.
  • Conductores de automóviles particulares y vehículos públicos —transporte, ambulancia, policía, entre otros—.
  • Motocicletas y ciclistas.

El rol de la administración de José María Fraustro será el de hacer cumplir la normativa respectiva, sancionar a infractores y generar una nueva cultura vehicular. Sus funcionarios en la materia deberán encontrar nuevas formas de desahogar el tráfico y desarrollar nueva infraestructura vial, en favor de la ciudad y los ciudadanos y por encima de los intereses de los dueños de las tierras.

La ciudad y su gente crecen en cantidad considerable y Saltillo ha crecido en su economía y fuentes de trabajo, las mismas vialidades ya no pueden con la gran cantidad de vehículos de toda clase. Los privados, gracias al auge económico, tienen acceso a su «carrito», el incremento en concesiones de taxis y transporte —sobre todo el transporte de personal que no está regulado por la ciudad y que llegaron como una «solución»— son un gran problema para la ciudadanía.

Todos los miembros de la comunidad deben cumplir con las regulaciones y directrices, así como procurar el buen desenvolvimiento de la movilidad en espacios urbanos.

Los trayectos largos y cargados de tráfico desgastan y quitan tiempo para pasar con la familia y amigos.

El tráfico ha ido en aumento y todo indica que así seguirá, constituyendo un peligro que amenaza la calidad de vida urbana. El aumento de automóviles y el deseo de usarlos, por comodidad o estatus; especialmente en Saltillo, ejercen una gran y creciente presión sobre la capacidad de las vías públicas existentes.

Los impactos negativos, tanto inmediatos como de largo plazo, exigen esfuerzos multidisciplinarios para mantenerla bajo control, mediante el diseño de políticas y medidas apropiadas, no siendo sencillo encontrar las soluciones más indicadas. Debe intentarse un conjunto de acciones sobre la oferta de transporte, así como sobre la demanda, a fin de racionalizar el uso de las vías públicas.

El control del congestionamiento forma parte de una visión estratégica de largo plazo en el desarrollo de la ciudad que permita unir la movilidad, el crecimiento y la competencia, tan necesarias actualmente con la sostenibilidad de la localidad y su calidad de vida. El tema exige una alta capacidad profesional y liderazgo de parte de las próximas autoridades y los encargados de manejar las dependencias urbanas y de transporte.

La rapidez con que se agudiza el problema en Saltillo hace imperativo adoptar un enfoque para adaptar los sistemas de transporte, tanto el público como de personal y el uso de autos en las áreas conflictivas.

Se deben mitigar los efectos sobre quienes no la crean o hacen un escaso aporte a ella, para lo cual es necesario:

  • Afianzar y recuperar el carácter de bien público del sistema vial, facilitando la libre circulación de quienes no provocan los congestionamientos.
  • Principalmente, se trata de asegurar al transporte público rutas expeditas, darle determinadas preferencias de circulación, y hasta carriles segregados.
  • Asegurar espacios peatonales adecuados.
  • Mantener bajo control la emisión de contaminantes.
  • Acotar la saturación vehicular para evitar que ponga en peligro la calidad de vida y sostenibilidad de la ciudad.

La ciudad para vivir, desenvolverse y moverse

Hay una consideración adicional. Las ventajas que ofrecen las ciudades han llevado a absorber población rural, incluso de otros municipios o estados del país. Sin embargo, no bastan los beneficios que trae la concentración de actividades; debe brindarse una calidad de vida acorde con la dignidad humana. Hoy se aprecia la calidad de vida, como un valor fundamental y que, además, debe sostenerse en el tiempo. Habrá que generar las condiciones que hagan más agradable vivir en términos perdurables. Competitividad y movilidad son buenos, pero deben llegar con desarrollo, trabajo y esparcimiento.

Dichas condiciones favorecen la posibilidad de emprender, laborar, moverse, recrearse, lo cual es necesario para una mejor vida personal. Favorecer indiscriminadamente la competitividad y movilidad puede conducir a perjudicar la calidad de vida.

Una ampliación de las calles para los autos puede mandar a la gente a espacios pequeños, consumir áreas verdes o provocar la segregación de zonas o barrios. Por el contrario, debe asegurarse espacio público para caminar, trotar o simplemente encontrarse con otras personas, pues ello es inherente al agrado de vivir y también incide en una mejor salud para los sedentarios ciudadanos actuales.

Está claro que la congestión de tránsito incontrolada va en contra de dichas aspiraciones y puede deparar un futuro inquietante. Resulta necesario combatirla en el corto y mediano plazo mediante conocimientos técnicos, además del aprendizaje con respecto a medidas útiles y sostenibles, que deben ir acompañadas de nuevas actitudes ciudadanas en relación con la movilidad, el sistema de transporte, el espacio público y el tránsito. Por ello, se requiere de un enfoque integral, que permita configurar ciudades de mayor calidad de vida y sostenibles en el tiempo.

Con información de Acciones Ecológicas / CEPAL / GTZ GmbH / Alberto Bull