Al César lo que es del César

Está claro que la Iglesia católica, es una institución en donde no se concibe a la democracia como una práctica adecuada. Por el contrario, se trata de una oligarquía petrificada, una dictadura dirigida por un pequeño círculo de viejos conservadores y rígidos en términos ideológicos.

La Iglesia nació anacrónica y desde siempre, ha estado oponiéndose al progreso social; comenzando con su absurda teoría de que el mundo y el universo se crearon en seis días y que la tierra era el centro del cosmos, pasando por Adán y Eva y en tiempos más modernos, su virulenta oposición a discutir el celibato, el divorcio, el aborto, el uso de preservativos y el control natal, la fecundación in vitro, el matrimonio igualitario donde aseguran desde sus dogmas que va contra las leyes naturales, un acto que según ellos, la propia naturaleza abomina y lo mismo ocurren con el reconocimiento a los derechos incluso religiosos de los homosexuales. Ellos quisieran como en el pasado, regular el comportamiento de las personas, incluyendo el sexual.

Cualquier cosa que signifique progreso y que les reduzca su capacidad de seguir controlando a través de la fe ciega a sus seguidores, la Iglesia estará en contra. Así han hecho en las últimas semanas en México combatiendo causas progresistas y opinando a partir de la ignorancia y de la negación de la verdad científica y la realidad económica.

Lo mismo ocurre con el aborto, donde escandalizados, criticaron el histórico fallo del aborto que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió y que impide encarcelar a las mujeres, porque, desde su punto de vista, propician el «machismo» y la «muerte» y «genera una visión machista más fortalecida y en México, la ley se encamina a favorecer la muerte». Eso expresaron en su semanario Desde la fe.

Nada dicen del derecho de la mujer a elegir que por muchos años no fue un derecho como cualquier otro y en donde se imponían creencias personales a las mujeres. Lo sé, estamos ante un tema que genera división, pues no hay una respuesta fácil a la hora de elegir entre el derecho de un no nacido que no puede opinar, y el derecho de la mujer a hacer lo que desee con su cuerpo.  Y cuando muchos se ponen a opinar, en especial, cuando se hace desde la ignorancia y la intolerancia y que además, se apoyan en ideologías y puntos de vista basados en el literalismo bíblico.

Ahí está, la declaración de un sacerdote en Monclova que pidió matar a las mujeres que abortan, pues «ya no sirven para nada», están huecas moral, física y psicológicamente, dijo. Pero ¿Podemos culpar a este sacerdote por su estupidez? Por supuesto que no, la estupidez no es un delito y si lo fuera, no habría prisiones suficientes para albergar a los idiotas.

Pero no es nuevo que representantes de catolicismo ataquen a las mujeres que por siglos y siglos, han dejado de lado. Oprimidas desde el inicio de los tiempos, victimizadas y violentadas por cada civilización y en cada época, llámense sumerios, persas, fenicios y hebreos, pasando por griegos, romanos, la Edad Media y hasta nuestros tiempos, el dominio de los hombres sobre ellas ha sido tan abrumador, que no pueden elegir y cuando lo hacen, en muchas ocasiones lo hacen basadas en una educación dogmatizada y orientada a dar gusto… a los hombres.

Sé que si este debate se torna moralino, y su opinión es que «la vida comienza en el momento de la concepción», entonces no lo voy a convencer con nada. Pero eso no quiere decir que no están equivocados. Y esa equivocación histórica es la que por fin revirtió la Suprema Corte resolviendo por unanimidad que la criminalización absoluta del aborto es inconstitucional. Miles de mujeres dejaran la cárcel y cientos de miles de mujeres que antes se ponían en peligro por abortos clandestinos e inseguros, podrán tener opciones para hacerlo.

Atrás quedaron las intromisiones de la jerarquía católica en las leyes terrenales y las vergonzosas reformas al código penal de Coahuila que se publicaron en el año 2017, donde se señalaba como delito el aborto. Hoy y luego de muchos años de entrometerse, se ha dado forma civil y legal a esa famosa frase incluida en el evangelio de Mateo 22, 15-21: «Al César lo que es del César»…y adiós, que te vaya bien.

Es editorialista de diversos medios de comunicación, entre ellos Espacio 4, Vanguardia y las revistas Metrópoli y Proyección Empresarial, donde escribe sobres temas culturales, religiosos y de ciencia, tecnología e innovación. Es comentarista del noticiero “Al 100” de la estación de Radio La Reina de FM en Saltillo.