Gobernador, ¿era necesario crear otra secretaría?

Recientemente usted, Miguel Riquelme, designó al anterior secretario de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Movilidad, Gerardo Berlanga, como responsable de la Secretaría de Inversión Pública Productiva, cuyo objetivo es la creación y aplicación de los modelos de inversión financiera, de acuerdo con los proyectos de asociación pública privada, y en lugar de éste a Miguel Ángel Algara Acosta, casualmente, oriundos de la misma ciudad de Torreón, para hacerse cargo de la Secretaría de Infraestructura dejada por Berlanga.

Esa combinación de funcionarios de primera línea da a pensar que se trata de una simbiosis cuyos beneficios les pueden, sin conceder, redituar. No bastaba que dentro de la Secretaría de Infraestructura existiera un brazo anexo conductor de ida y vuelta que se ocupara de los asuntos asignados mediante el establecimiento de una subsecretaría anclada a la Secretaría de Infraestructura, pues se puede pensar que una secretaría de nueva creación tendría que convencer a particulares, cuando ya existe un padrón, para ejercer un modelo de inversión financiera para llevar a cabo proyectos de asociación, mientras la otra secretaría, de infraestructura, ejercería el presupuesto para la construcción de obras proveniente de su aprobación que involucraran recursos del propio estado y del sector privado. Habrá que ver los esquemas de inversión financiera, pues las administraciones públicas no se caracterizan por un manejo escrupuloso de los movimientos contables.

Estos modelos de inversión con la iniciativa privada se aplican para poder crear obras que favorezcan a los habitantes de las ciudades del estado, en virtud de que el Gobierno Federal ha dejado de apoyar a las entidades federativas, por lo que éstas se quedarían sin obras que son indispensables en las poblaciones, por lo que no es mala la idea que ha implementado el Gobierno del Estado, en donde se entreteje el dinero público con el privado en la ejecución de obras y servicios y en donde los resultados deberán estar en tiempo y forma, pero sobre todo con los datos aritméticamente pulcros, pues recordemos que hemos vivido grandes decepciones en su utilización. Lo anterior lo digo sin equiparar la presente administración con las anteriores, sin embargo el tiempo va consumiendo el cuarto año del gobierno actual, tiempo que se puede prestar para usar mecanismos disfrazados y obtener ventajas de todo tipo, incluyendo los conflictos de intereses.

Les convendrá a los grupos que concentra la iniciativa privada interesarse en proyectos como terminar la carretera de Saltillo a Derramadero que es súper urgente, la carretera a los chorros en la que los accidentes y los muertos suceden en forma recurrente, libramientos en algunas ciudades o el corredor económico del norte o ¿a qué tipo de proyectos se refiere lo que define las atribuciones que tiene esta nueva secretaría?

No se trata de contraponerse con el establecimiento de una nueva dependencia gubernamental, adherida o no a infraestructura del estado solo por hacerlo, sino que este tipo de esquemas inéditos en Coahuila deban prosperar en la elaboración de las obras basadas en el profesionalismo y en la honestidad, con la que el gobierno deba trabajar en virtud de que se trata de recursos que los contribuyentes aportan, mientras que los recursos que arriesgan los empresarios pueden conllevar inseguridades, pues ellos sí deben obtener ventajas económicas, lo cual es legítimo, pues se trata de ganar dinero, lo que en el gobierno no sería el caso, ya que son otro tipo de utilidades al prestar un servicio a la población, como la utilidad política.

Después de un tiempo prudente debe haber una evaluación para ver si esta nueva secretaría conviene al sector privado de manera que puedan involucrase en esta dinámica, y después de un ejercicio comprobar si dio resultado a fin de que el avance de Coahuila no se estanque y se dejen rutas de progreso para los que vienen siguiendo nuestros pasos.

De lo contrario será una roca en el camino de Riquelme.

Se lo digo en serio.

Autor invitado.