Hace tiempo que…

De niño me gustaba ver por las escaleras como mis tíos abuelos se sentaban a cenar después de una jornada larga de trabajo como taxista de mi tío. Siempre tomando un plato de cereal sin azúcar, de ese del gallito verde —como lo odiaba, me decían que era igual que las Zucaritas ¡Mentira!— y viendo el noticiero nocturno con Joaquín López-Dóriga, comentaban entre ellos lo que en su momento el comunicador con mayor raiting en el país anunciaba. Ahora me pongo a pensar, casi veinte años después: ¿Hace cuánto no vemos la televisión abierta? o ¿hace cuánto que no prendes la televisión solo por el hecho de escuchar algo con la simple intensión de quedarte dormido y despertar en la madrugada en medio de los telecomerciales?

Fuera de nuestro imaginario estaría el pensar que bastaría con una plataforma de streaming como Netflix o Disney Plus para tener miles de opciones para ver y pasar horas y horas frente al televisor sin necesidad de ver algún comercial con Andrea Legarreta o anunciando ollas, cobijas o cualquier cosa para la casa. Eso es parte de la historia, teniendo ahora usuarios que en ocasiones son muy poco pacientes con los comerciales obligatorios de 10 segundos, imagínense ustedes con los cortes comerciales que antes duraban minutos.

Quien pensaría que de la plataforma que muchos conocerían gracias a un video con un niño gordito que se cae al lago YouTube se convirtiera en una de las más importantes a nivel global donde pelearían ahora estar los medios tradicionales como la radio y televisión. Y una de las empresas con mejor índices en la bolsa.

Quién diría que las llamadas «divas» de México desaparecerían y ahora sería el sueño de hombres y mujeres ser considerados «Influencers». Que dejarían de existir las estrellas eternas, para solo tener estrellas fugaces. Que estarían en las primeras planas o siendo tendencia en redes sociales un día y al otro ser parte de las estadísticas del olvido, recordado solamente en algún video de «estrellas del pasado» de vez en cuando.

Antes, la farándula y la política se mezclaba entre las sabanas y las influencias. Ahora tenemos a más de una docena de actores y actrices de oficio en las boletas para ser elegidos para puestos públicos. Teniendo como ejemplo un exbailarín erótico como diputado y un futbolista como Gobernador ¡Qué tal! Haciendo que el público, como en sus novelas, no sepa si reír o llorar por lo que están haciendo nuestros partidos políticos, entregando candidatos y candidatos con muchas áreas de oportunidad.

Lejos están esos momentos donde mis tíos se sentaban a ver a un solo comunicador y creyendo solamente lo que él decía. Ahora veo a las parejas interactuando de frente poco y dando scroll a la pantalla del celular. Leyendo o pasando la vista por las noticias más relevantes. Me gustaría que gracias a ello tener más puntos de vista para formar una opinión propia, pero eso se los dejo de reflexión.

Promotor cultural.