La increíble historia de Saúl Gallardo

Este es un destacado personaje que nació hace más de 80 años en Parras de la Fuente con el nombre de Isaac Gallardo Gómez, es el sexto hijo del matrimonio formado por sus padres, doña Efrén Gómez García y el militar veterano de la Revolución mexicana, don Esaú Gallardo Alvarado, en el hogar que ambos formaron y que se encuentra aún vigente y en pie por la calle de Andrés S. Viesca, la casa que Isaac reconstruyó y conservó en memoria de sus padres, a los que amó y cuidó toda su vida.

Hay quien dice que su nombre era Saúl, otros que era Isaac y alguien más dice que no, que su verdadero nombre era Esaú. Cualquiera que haya sido, nuestro amigo Saúl, Isaac o Esaú ya murió, según el aviso de nuestro amigo Roberto Alvarado, su sobrino.

Y es que en honor a la verdad los nombres hebreos de Saúl, Isaac o Esaú no son que digamos nombres muy comunes y menos si lo lleva un personaje nada común como nuestro amigo Isaac, que es el nombre que al parecer prefirió sobre Saúl, que era con el que más se conoció en Parras.

Su padre fue un valiente revolucionario de los «Dorados de Villa» apegado a la religión bautista y su madre fue católica, mientras que Saúl, que en hebreo significa «el que ha sido pedido a Dios», fue educado en esa dicotomía en la que no pudo terminar su educación primaria.

Y así como don Evaristo Madero salió de Parras para ir a conquistar Monterrey, también Isaac, que en hebreo significa «el que hace reír», salió de Parras para buscar nuevos horizontes en la Sultana del Norte, el gran Monterrey que don Evaristo conquistó en lo industrial y que Saúl conquistó para ser amo y señor de su vida nocturna de luces de neón, candilejas y diversión.

Isaac llegó a conquistar Monterrey a los 13 años de edad. Fue un excelente mesero en los clubes nocturnos de esa ciudad. Ahorró y tuvo la oportunidad de comprar su propio cabaret que fue conocido como «Casa Saúl», mismo que se convirtió en el más lujoso y exclusivo de la ciudad. Ahí pasaban lista las más bellas mujeres aspirantes a coristas, tiples, vedettes y cantantes. Sus parroquianos siempre fueron la crema y nata de Monterrey, políticos, industriales, diputados y artistas como Julio Alemán, Andrés García, Olga Breeskin, Isela Vega, Pepe Jara, «Indio» Fernández y Erick del Castillo, quien mucho le rogó para hacer una película de su vida, «La increíble historia de Saúl», a lo que él siempre se negó.

Cabe destacar la nobleza de Isaac para con sus hermanos Graciela, Eduardo, Francisca, Gustavo, Ramiro, Edmundo y Guillermina. Desgraciadamente, siempre hay buitres que aprovechan la muerte para ir a saquear las arcas de su benefactor. ¡Sal y agua, se les vuelva! Isaac no merecía eso. Que en paz descanse este hombre que al igual que don Evaristo Madero era citado en el Casino de Monterrey y en el club de golf Valle Alto, aunque haya sido en voz baja en todas partes donde siempre es muy «chic» el ser citado. Descansa en paz, amigo Isaac.

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