Manolo debe aprovechar el momento

Estamos esperando que el Tribunal Electoral del Estado (TEE) defina legalmente si habrá reelección de alcaldes, de lo contrario seguramente habrá inconformidades que sean elevadas por algunos presidentes municipales a la instancia federal.

Esa definición debe ser repensada en el círculo íntimo de Manolo Jiménez y que esté en la misma sintonía con el criterio del gobernador, pues la gran ventaja es que su carrera política está sostenida sobre una peana firme que le ha proporcionado un trabajo bien realizado y que en este momento influye sobremanera para descifrar el horizonte, pues en este caso se tiene que jugar con los tiempos que marca la normatividad electoral de Coahuila.

Por un lado, si no hay reelección se podría tender la mira hacia el Poder Legislativo Federal, ampliar su experiencia política y fomentar los roces con la cúpula nacional de su partido, perspectiva que lo ayudaría a pelear la aspiración a la gubernatura. Si hay reelección estar en la posibilidad de engancharla con la candidatura para el puesto de gobernador, empleando una estrategia que lo lleve por los municipios del estado con el objeto de que sea ampliamente conocido y sobre todo que se percaten los ciudadanos del trabajo que ha desarrollado en la capital del estado que también podría hacerlo en el interior.

Ahora bien, ¿qué electores de los demás municipios de Coahuila le manifestarían su simpatía para que se enfilara a la candidatura que lo sentaría en Palacio? Desde luego los primeros serían los electores de Saltillo por razón natural y por el reconocimiento a su trabajo, después seguir con los de los demás municipios convenciéndolos de que se podría, ya lo dijimos, replicar en el ámbito estatal su desempeño capitalino y además estar en posibilidades de contar con los leales de su partido que reforzarían su potencial incursión en la carrera.

La elite política del estado, sobre todo los personajes del establishment que rodea al gobernador hasta donde se sabe ven con buenos ojos al alcalde saltillense, pues éste se ha esmerado por trabajar denodadamente sin que nadie le haga sombra, ya que el apoyo del Ejecutivo del Estado ha sido una muestra que premia al que realmente labora con eficacia, sin demeritar a los demás alcaldes coahuilenses que se desempeñan impulsados solo por lo estrictamente necesario y que no luchan por un valor agregado en beneficio de sus habitantes.

Sin menospreciar a ninguna persona que desee competir por la gubernatura que se sienta con méritos suficientes, es menester que hagan una autoevaluación y con un fallo realista acepten si pueden ser competidores para el puesto, pues la verdad sea dicha con todo respeto, es conveniente que acepte cada quién si tiene la capacidad para dar la batalla para el desafío.

Es curioso pero el camino que se tiene que seguir para la sucesión gubernamental está en las manos, por el momento, de la autoridades jurisdiccionales en materia electoral, y que en función de la solución se definan las estrategias que se deban seguir de manera que el partido político del gobernador emprenda la proyección y engendre al que va a contender por la candidatura.

Me permito hacer los comentarios anteriores basados en el trabajo desarrollado por el actual Presidente Municipal de Saltillo por un lado, y por el otro siento que hasta la fecha se carece de figuras políticas con peso específico, sin subestimar a nadie, que englobe desde cualquier sitio un trabajo sobresaliente que favorezca a la ciudadanía, una administración pública honesta y transparente y una empatía con el pueblo que disfruta de una mejor calidad de vida.

Finalmente quiero dejar claro una vez más, que jamás he hablado ni pretendo hacerlo con el alcalde ni con ningún miembro de su gabinete, y que lo único que me impulsa es dar mi punto de vista en forma objetiva de su paso como Presidente Municipal de Saltillo.

Se lo digo en serio.

Autor invitado.