No todas las muertes son por COVID

TERCERA PARTE

Mucha especulación ha circulado con respecto a la COVID, esta entrevista me permite plantear parte de ella.

Dr. Kiskesabe, en este tiempo, ¿ha atendido a más gente con otras enfermedades crónico degenerativas o de covid-19?

Tu pregunta parece sencilla. La respuesta podría simplificarse así: he atendido la misma cantidad de pacientes con enfermedades crónico degenerativas; es decir, esto no ha variado sustancialmente y casos de COVID he observado relativamente pocos, por el hecho de que se ha diseñado un esquema de atención hospitalaria hacia la cual se remite la gran mayoría de los casos sospechosos.

En realidad, la gran publicidad a esta nueva cepa, seguramente natural, de un viejo grupo de virus, los coronavirus, ha causado un revuelo mundial, especulándose que es artificial y que se trata de una guerra comercial bacteriológica, y con el debido respeto a los muertos por este virus, me atrevo a afirmar que hay exageración mediática en redes sociales. Situación muy diferente a lo que aconteció hace siglos con la difusión de información sobre la peste negra, que en los años 1350 arrasó con un 60% de la población de Eurasia. ¡Esa sí fue una pandemia!

Hoy, la información sobre el primer caso de covid registrado en China, a miles de kilómetros de América, recorrió en segundos todo el mundo. Igual sucedió en México con el primer caso registrado, hecho que provocó que se agotaran los cubrebocas aquí en Poza Rica, por ejemplo, y que se vendieran especulativamente al 300% de su costo.

Reitero, no se niega la presencia de este bicho fuera de lo normal, mutación natural o artificial, o lo que sea, existe. Pero, la gran mayoría de las muertes no son exclusivamente causadas por el virus en cuestión, hay otros factores en las llamadas comorbilidades: edad avanzada, diabéticos, personas con tratamiento para hipertensión arterial, enfermos de cáncer, obesos y personas con daño pulmonar crónico previo, entre otros; sin negar que hay casos de jóvenes sin tantas comorbilidades que se han considerado víctimas mortales del virus. Esto es lo menos frecuente.

Por otra parte, se sabe que de cada 100 casos sospechosos de COVID, el 90% evolucionan con síntomas leves y se recuperan con tratamiento para cualquier catarro. También se sabe que un 10% evolucionan con insuficiencia respiratoria grave que necesita oxigenación y otros tratamientos más agresivos, siendo todas estas prescripciones también sintomáticas y sindromáticas, con alto riesgo de empeorar la evolución y precipitar incluso la muerte cuando se abusa de medicamentos como la cortisona.

Ante el panorama anterior, nuestro país tiene una mortalidad de alrededor del 10%, alta en comparación con algunos países que reportan hasta menos del 1%. Por estas estadísticas, mucho se ha especulado: que si se está manejando mal o bien la pandemia, que no se están reportando todos los casos de COVID para ocultar la gravedad del elproblema, que no se hacendo pruebas suficientes para confirmar los casos positivos, todo enmarcado en grilla política, en lugar de un entorno médico reflexivo y humanista.

Con mi limitada experiencia pero tratando de ser objetivo, veraz e imparcial, con lo que he observado en los 12-14 meses de evolución del problema, me atrevo a señalar, sin negar la presencia de esta nueva cepa viral, existen algunos cuestionamientos para reflexionar:

Es posible que «inflen» el número de muertos atribuidos directamente al virus. Desde que ejerzo la medicina, hace 50 años, he observado aumento de mortalidad en todos los inviernos, muertes causadas por enfermedades crónicas degenerativas como la diabetes, trombosis cerebral, cardiopatías isquémicas seniles, cáncer en diferentes órganos, enfisema pulmonar (EPOC) y neumonías y esta mortalidad aumenta con o sin ningún brote de alguna enfermedad infecciosa viral o bacteriana. Lo afirmo porque en Medicina Interna es donde más expedimos certificados de defunción. No es casualidad que muchas de las muertes atribuidas el virus se registren en este tipo de pacientes. He aquí una interrogante: la gran mayoría de las muertes atribuidas a COVID se asocian a las citadas enfermedades ¿Cuántos han muerto porque «ya tenían que morir» y cuantos han muerto directamente por el virus?

De noviembre de 2013 a febrero de 2014, recuerdo un hecho inédito: solo en mi consulta privada emití 40 certificados de defunción, sin brote infección agudo viral o bacteriano presente para explicar el fenómeno, casi la mitad fue por cáncer en diferentes órganos. Ninguno por neumonía. Ah, y en lo que va de los 14 meses con el COVID, hasta donde mis registros alcanzan, de mis pacientes, cuando mucho he sabido de unos 10 muertos por COVID asociados a las citadas enfermedades.

Por otra parte, he observado que más del 90% de las muertes por covid, suceden en pacientes sometidos a tratamiento con derivados de la cortisona e intubación: ¿Serán estos dos factores decisivos en el desenlace mortal? Las estadísticas, por desgracia, se manejan mediáticamente, con tintes políticos y económicos, y pocas veces con sentido médico humanista.

Lea Yatrogenia

Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Veracruzana (1964-1968). En 1971, hizo un año de residencia en medicina interna en la clínica del IMSS de Torreón, Coahuila. Residencia en medicina interna en el Centro Médico Nacional del IMSS (1972-1974). Por diez años trabajó como médico internista en la clínica del IMSS en Poza Rica Veracruz (1975-1985). Lleva treinta y siete años de consulta privada en medicina interna (1975 a la fecha). Es colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica con la columna Yatrogenia (daños provocados por el médico), de opinión médica y de orientación al público, publicada tres veces por semana desde 1986.

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