Padre Humberto González, 69 años de servicio al prójimo

Con motivo del 69 aniversario sacerdotal del sacerdote Humberto González Galindo, la feligresía se dio cita en el templo del Padre Nuestro, ubicado en las calles de Abasolo y Prolongación Veracruz, el pasado 26 de octubre, para concelebrar la ceremonia eucarística de agradecimiento.

En la celebración, que se llevó a cabo bajo el cumplimiento de los protocolos sanitarios, el padre Humberto González agradeció a la comunidad las muestras de afecto por este aniversario, y señaló como una tarea difícil resumir en apenas unos minutos una vida sacerdotal de 69 años.

«Pedimos a la Virgen y a San José que nos ayuden, así como ayudaron a Jesús, a crecer espiritualmente, religiosamente, para que podamos cumplir fielmente la misión tan amable y tan misericordiosa que el Señor nos ha encomendado».

Padre Humberto González

Como suele reconocer, comentó que su formación religiosa inició en el seno de su propia familia, a la cual definió como su primer seminario.

Se manifestó agradecido de tener «la oportunidad y el gran regalo del sacerdocio», investidura que recibió en Roma.

De igual manera, recordó sus 40 años de servicio al frente del templo Catedral, así como en el Tribunal Eclesiástico y en la propia parroquia del Padre Nuestro, de la cual es actualmente rector desde hace 16 años.

Agregó que, desde su sentir, «el sacerdocio no se puede entender sin la comunidad, a la que hemos sido enviados para compartir, para recibir y para dar y, sobre todo, para fortalecer nuestra entrega a Dios».

Previo a la entrada del padre Humberto al templo para concelebrar la eucaristía, se dio lectura a una reseña sobre su vida y trayectoria, que a continuación compartó:

Esta es una celebración muy especial, dado que estamos festejando el 69 aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro querido padre Humberto González.

El padre Humberto González es un hombre de Dios. Dios le llamó para continuar la extensión de su reino.

Humberto González Galindo nació en Saltillo, Coahuila, el 17 de noviembre de 1928, por lo que actualmente cuenta 93 años de edad.

Sus padres, don José María y doña Esperancita, lo educaron siempre en la fe y en el amor a Dios.

Realizó sus estudios primarios en la escuela Miguel Ramos Arizpe, y también en la escuela Coahuila.

El Padre cuenta que su mamá lo llevaba a las clases de Catecismo al templo de San Francisco, y desde entonces comenzó a llamarle poderosamente la atención, al ver a los seminaristas que servían a los fieles. Fue cuando nació en él el deseo de ser uno de ellos.

Al terminar la primaria, sus padres lo inscribieron en el Seminario de Saltillo, para realizar los estudios de secundaria y de preparatoria.

Posteriormente, tuvo que continuar sus estudios, por dos años, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, y después de eso, los continuó por dos años más en Guadalajara, Jalisco.

Una vez concluidos sus estudios de Humanidades, empezó a estudiar Filosofía y Teología, por lo que se traslado a Montezuma, Nuevo México, en Estados Unidos.

Como había sido el deseo del señor obispo, en aquel entonces don Luis Guízar Barragán, de contar con un sacerdote muy preparado, envió al padre Humberto a la Universidad Gregoriana de Roma, donde se hospedó en el Colegio Pontificio Pío Latino Americano, durante cinco años.

En ese lugar perfeccionó sus estudios en Teología hasta concluirlos y recibir su certificación el 9 de marzo de 1952, para después recibir el maravilloso don del sacerdocio.

Posteriormente tuvo la inmensa dicha y regalo de Dios de ser ordenado sacerdote en la Basílica de los Santos Apóstoles, de la ciudad de Roma, junto con 60 compañeros de todo el mundo, confiriéndole el santo sacramento monseñor Luigi Traglia, vicario de Roma, el 26 de octubre de 1952.

El padre Humberto tuvo la bendición de celebrar su primera misa en la capilla que está ubicada junto a la tumba De San Pedro, en la cripta vaticana, donde reposan, hoy, los restos de san Juan Pablo II.

Luego de eso celebró una segunda misa en el templo de Santa María la Mayor, y las siguientes en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén y en San Pablo.

Inició entonces su doctorado, pero antes de concluirlo, no pudo presentarse durante varios meses, debido a que enfermó, por lo que tuvo que retirarse a Alemania por varios meses para curarse y sanar.

El padre Humberto fue llamado entonces para volver a Saltillo, por el señor obispo don Luis Guízar Barragán, disponiéndole trabajar en el Seminario, regresando, así, a su casa después de 12 años de ausencia, y nombrándolo rector del Seminario.

Posteriormente fue enviado como párroco por dos años a la ciudad de Sabinas, Coahuila.

La gracia e Dios se magnificó en él cuando realizó la restauración de nuestro templo Catedral de 1968, para lo cual conjuntó a una serie de colaboradores, dirigiéndolos de una manera sabia y acertada, coordinando arquitectos, cooperadores y medios de comunicación para que fuera posible.

Como párroco de Catedral, fundó Cáritas de Saltillo y Cáritas de Catedral, instituciones de ayuda a la gente necesitada, instituciones que, hasta la fecha, trabajan con eficacia.

Ha sido tan extraordinaria la labor del padre Humberto, que además de recibir la admiración y cariño del pueblo, de profesionistas, de gobernantes y de toda la sociedad, ha recibido muchos reconocimientos.

Siempre ha conservado su serenidad y su humildad y nunca ha desaprovechado una oportunidad de servir a otros.

Desde hace 16 años, con la gracia de Dios trabaja y sirve en este templo del Padre Nuestro y es ejemplo de una fecunda y muy importante labor cristiana. Ha sido guía espiritual de muchos pastores. Es nuestro guía espiritual. Es nuestro amigo. Es nuestro padre Humberto, y el día de hoy estamos de fiesta. E4

Es ingeniero egresado de la Universidad Autónoma de Chapingo con especialización en el área de Economía. Ha ejercido el periodismo en Saltillo. Trabajó en El Diario de Coahuila; se desempeñó como editor, diseñador, fotógrafo, redactor de editoriales y artículos de economía, industria automotriz, cultura e historia de Saltillo en el periódico Vanguardia.