¿Qué hacer con el Archivo Municipal Eduardo Guerra de Torreón?

Desde 1991, gracias a los esfuerzos e impulso de funcionarios, tanto municipales como del Gobierno de Coahuila, en la Perla de la Laguna se logró constituir el Archivo Municipal al que se denominó «Eduardo Guerra»

Miembro numeraria del Colegio del Colegio de Historiadores

Torreón es una ciudad muy joven que ha pasado de haber sido un páramo, no de espejos sino de una tierra semidesértica y con base en el trabajo de aquellos primeros agricultores como Zuloaga y muchos otros se hicieron canales, presas, bordos, y se dio la agricultura. El primer Torreón que se construyó se lo llevó la corriente del río Nazas.

También estos pioneros sufrieron las embestidas de los indios que no se habían integrado a las incipientes misiones jesuitas. Con ese trabajo de infraestructura se logró la siembra del algodón y otros cultivos y atraer a miles de inmigrantes de otros estados de México y del extranjero.

La nueva administración de Román Alberto Cepeda González tendrá un gran reto al designar al director del archivo. Nuestra memoria está guardada en ese recinto y los documentos que se escriben día a día también lo estarán. Otro de los grandes retos es restaurar el Consejo de la Crónica y empezar a impartir un diplomado de Historia, quizá en conjunto con la Universidad Autónoma de Coahuila…

Imposible querer comparar a la Comarca Lagunera con otras regiones coahuilenses. Como dijo el historiador Javier Villarreal Lozano en la presentación de mi libro Recuerdos y Sabores de la Comarca Lagunera: «La globalización llegó a La Laguna desde el siglo XIX». En el Siglo XX la Revolución y después el Reparto Agrario acabaron con una forma de vida  para abrazar otra nueva.

Por eso los archivos municipales, y también los privados como el de «Papeles de Familia» de la Universidad Iberoamericana, son importantes, porque dan cuenta de los procesos sociales, políticos, económicos y culturales de una comunidad.

Vienen nuevos tiempos para Torreón con un nuevo alcalde, Román Alberto Cepeda, y ya no estamos para experimentos. El archivo de Torreón se convierte en una prioridad, porque en ese lugar se conservan los documentos que dan cuenta de nuestra historia municipal y lagunera.

Recinto de nuestra historia

Corría el año de 1991. Ocupaba la silla municipal el Lic. Carlos Román Cepeda González, quien duraría en el cargo hasta 1993. Lucrecia Solano de Montemayor, esposa del gobernador Rogelio Montemayor, como enamorada que es de la historia, se propuso que todos los municipios de Coahuila tuvieran un edificio o local para resguardar los documentos de cada entidad de nuestro estado.

En Torreón, Carlos Román Cepeda adquirió la casa de don Isauro Martínez para que fuera el recinto del archivo. En ese edificio se inauguró lo que sería el Instituto de documentación Eduardo Guerra, hoy Archivo Municipal de Torreón, Eduardo Guerra.

Se formó un consejo al cual fui invitada junto con otros personajes laguneros. Se elaboró un reglamento para el archivo aprobado por el cabildo, igualmente se aprobó que hubiera cuatro cronistas: Jacinto Faya Martínez, Homero del Bosque, Carlos Montfort Rubín y Joaquín Sánchez Matamoros. En ese periodo, Alberto González Domene era el regidor de la cartera de Cultura, tiempo en que se publicaron 17 libros sobre la historia de Torreón.

En septiembre de 1932, Torreón celebraba el vigésimo quinto aniversario de su elevación al rango político de ciudad. Eduardo Guerra fue el primer cronista de la ciudad, escribió Historia de Torreón. Otros cronistas fueron el Dr. Horacio Gutiérrez Crespo y Pablo C. Moreno. Historiadores como José León Robles de la Torre, Gildardo Contreras, Roberto Martínez, Javier Ramos, Jesús Sotomayor, María Isabel Saldaña, Gabriela Román Jáquez, Manuel Plana, William Meyers, Mario Cerutti, Rodolfo Esparza, Sergio Corona, Jorge Rodríguez, los cuales han escrito sobre nuestra ciudad y Comarca Lagunera.

La primera directora del archivo fue doña Beatriz González de Montemayor, a ella se debe el orden, el inventario y en algunos fondos la catalogación de los documentos que hasta hoy prevalece. Igualmente se preocupó de rescatar el archivo fotográfico Harold Miller y, años más tarde, su hija donó el archivo fotográfico personal de doña Beatriz.

La catalogación de los extranjeros en Torreón también fue su proyecto que dejó sin terminar, debido a su fallecimiento. Siguió Elisa Gutiérrez como directora cuando Salomón Juan Marcos era alcalde, y retomó la investigación de doña Beatriz, poniéndola  a su nombre y no al del Ayuntamiento de Torreón. En ese año, el municipio de Torreón, en conjunto con la Ibero, publicaron el libro Tulitas de Torreón.

Jorge Rodríguez Pardo fue el siguiente director y empezó a trabajar el Catálogo de Extranjeros. La investigación se corrigió y aumentó con nueva información. En su administración se digitalizaron más de 150 libros de la historia de Torreón y se rescató la historia oral, un programa de coloquios elaborados por Sonia Salum cuando era la directora de Cultura de la ciudad.

Con el Dr. Rodolfo Esparza se digitalizaron mapas, fotografías y documentos. Se donaron el archivo de Andrés Eppen y el de la hacienda de Chávez, entre otros.Se conformó el Consejo de la Crónica.

El 21 de febrero del 2013, el alcalde de la ciudad de Torreón, Coahuila, Eduardo Olmos, instaló formalmente el Consejo de la Crónica. Los invitados a formar este Consejo fueron: Gildardo Contreras Palacio, Jesús Sotomayor Garza, Sergio Corona (descanse en paz), Oralia Esparza Rodríguez, José León Robles de la Torre, Rodolfo Esparza Cárdenas y María Isabel Saldaña Villarreal.

La crónica es el contar «el aquí y el ahora»; el hoy, no el ayer. Es narrar los acontecimientos de la ciudad en las diferentes áreas como: política, economía, cultura, deporte, urbanismo, etc. Por eso un Consejo de la Crónica es tan importante para rescatar y difundir nuestra historia citadina, ya que a un solo cronista no le alcanza la vida para cubrir todas las áreas de la historia de Torreón.

Carlos Castañón obtuvo el cargo de director gracias a que se encadenó al monumento del Torreón, posteriormente elaboró el libro La toma del Torreón, donde contó su hazaña. El director Castañón continuó con el trabajo de Jorge Rodríguez, de digitalizar libros y del Dr. Rodolfo Esparza en cuanto a catalogación. Lo que sí fue nuevo fueron las publicaciones de sus «amiguis». Desgraciadamente no fue incluyente con los historiadores de Torreón que no pertenecen a su círculo.

La nueva administración de Román Alberto Cepeda González tendrá un gran reto al designar al director del archivo. Nuestra memoria está guardada en ese recinto y los documentos que se escriben día a día también lo estarán. Otro de los grandes retos es restaurar el Consejo de la Crónica y empezar a impartir un diplomado de historia, quizá en conjunto con la Universidad Autónoma de Coahuila. El reto es invitar a las nuevas generaciones a que se acerquen a nuestra historia torreonense, lagunera, coahuilense y duranguense. No es cualquier cosa; es un gran reto, pero es necesario.

El director del Archivo Municipal debe de ser una persona equilibrada, pero sobre todo con conocimientos históricos. Y debe velar por el resguardo de los documentos y fondos históricos y también por el Archivo de concentración. Otra de sus funciones sería ser incluyente y no sólo trabajar para un cierto grupo.

El que se encadenó al monumento del Torreón y que publicó un libro sobre esa «gran hazaña» al que tituló La toma del Torreón, publicado por el Ayuntamiento, con Jorge Zermeño como alcalde, fue Carlos Castañón Cuadros, y su premio fue que lo hicieron director del recinto donde se encuentra nuestra memoria histórica.

La primera edición de Tulitas de Torreón que se publicó en español de debió a la Ibero. Fue impreso por el Ayuntamiento de Torreón con Salomón Juan Marcos. Nuestro encadenado escogió publicar a su brother con otra edición de Tulitas. Y está bien, tiene sus filias, pero por lo menos tendría que haber puesto la primera edición en digital en el portal del archivo, ya que el libro había sido publicado por el Ayuntamiento de Torreón.

El Consejo de la Crónica, mismo que fue aprobado por el alcalde Eduardo Olmos, y que siguió en la administración del Lic. Miguel Riquelme, y posteriormente por el Lic. Morán, jamás fue convocado. Lo comento porque somos muy pocos los que trabajamos en Historia como para dividir en lugar de incluir a todos los que escriben sobre nuestra historia torreonense y lagunera.

Un gran reto tiene nuestro próximo alcalde, Román Alberto Cepeda, para nombrar a la persona idónea como director de este recinto. Tiene que ser alguien que vea por nuestra historia lagunera, que tanga amplio conocimiento de la región y que opere una administración incluyente.

El próximo designado no se va a tener que encadenar a nada, ni elaborar pasquines para quedar bien. «Dios nos agarre confesados». Debe tratarse de alguien que trabaje por nuestra historia torreonense y lagunera. Que el rayo de sapiencia ilumine a quien tenga que tomar la decisión. E4


Miembro numeraria del Colegio de Historiadores

Un honor haber recibido de parte del Gobierno del estado de Coahuila, de la Secretaría de Educación, a través del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, la invitación para ingresar a ese cuerpo colegiado como miembro de número.

Al igual que a mi, invitaron a los historiadores coahuilenses: Esperanza Dávila Sota, Lucrecia Solano Martino, Salvador Hernández Vélez, Jorge Tirzo Lechuga Cruz y Ricardo Medina Ramírez.

El Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas se fundó el 18 de marzo de 1977 con el objetivo de investigar, clasificar, difundir y vigilar la conservación del patrimonio histórico del estado de Coahuila. Una iniciativa del gobernador Óscar Flores Tapia.

El Colegio inicia actividades en Saltillo, con la consigna de invitar a historiadores de todas las regiones coahuilenses.

Han presidido el Colegio, Federico Berrueto Ramón, quien además fue fundador, así como Jesús Alfonso Arreola Pérez (†).

Y entre sus miembros, otros que ya no están con nosotros son: Roberto Orozco Melo, Javier Villarreal Lozano, Alfonso Vázquez Sotelo y Álvaro Canales.

El gobernador Miguel Ángel Riquelme apoya al Colegio Coahuilense de Historia porque lo que se quiere y se necesita es que en cada región de Coahuila se rescate y difunta la historia municipal y regional, ya que la historia es lo que nos da nuestra identidad y nos hermana como coahuilenses.

El presidente del Colegio es Arturo Berrueto González, el secretario Lucas Martínez Sánchez, la tesorera María Elena Santoscoy. Ellos tres han hecho un gran trabajo aglutinando a los historiadores de Coahuila y difundiendo nuestra historia estatal.

El Colegio ha tratado de ser incluyente al invitar a historiadores de diferentes municipios de Coahuila, y no sólo eso, sino también invitando a miembros honorarios de otros estados que siempre aportan sus conocimientos y apuntalan su desempeño.

Los decanos son Carlos Cárdenas, José María Suárez, Armando Fuentes Aguirre.

Los miembros de número son los siguientes: Carlos Valdez Dávila, Gildardo Contreras, Francisco Rodríguez, Rodolfo Escobedo Díaz de León, Ramiro Flores, Jesús Santos Landois, Guadalupe Sánchez de la O, Gabriela Román Jáquez, Jesús Sotomayor, Rodolfo Esparza Cárdenas.

En el Colegio hay reuniones mensuales con voz y voto abiertos a todos los miembros de número. Se han publicado libros de los miembros y de otros autores.

Como miembro del Colegio Coahuilense de Historia y con mis correligionarios estaremos trabajando para seguir investigando y difundiendo la historia de nuestro estado. A través del conocimiento de la Historia, los coahuilenses nos hermanamos.

Que así sea. E4

Colaboradora de Espacio 4.