¿Voto útil en Coahuila? ¿Para quién?

El pasado 18 de octubre tuvimos elecciones en Coahuila y se llamó al voto útil. Los resultados usted los conoce, el PRI tuvo carro completo. Todos los escaños del Congreso local por el principio de mayoría relativa, valga la redundancia, la mayoría del 39.44 % que acudió a las urnas, se los entregó al partido que desde siempre ha dominado en el poder legislativo del estado. El 60.56 % del electorado declinó el ejercicio de su derecho y el cumplimiento de una obligación cívica. Ganó el abstencionismo una vez más. Hubo un reacomodo en el tablero político, en el que Morena se ubicó en el segundo lugar con un 20.13 % de la votación y el PAN al tercer sitio con un 10.21%. Al margen de esta conformación, que sin duda afectó al partido albiazul, que por décadas mantuvo una segunda posición en Coahuila, la realidad es que seguimos sin la generación de contrapesos en el ejercicio del poder público. El Ejecutivo estatal y la mayoría parlamentaria continúan bajo el dominio absoluto del tricolor. ¿Qué trajo el voto útil a favor de la democracia en Coahuila?

¿Qué es el voto útil? El diccionario Panhispánico del español jurídico lo define así: «Voto que ante una decisión se emite a favor de una opción que, aun no siendo la preferida, tiene mayores posibilidades de derrotar a otra cuyo triunfo no se desea». El voto útil se centra en ganar la elección evitando dispersiones del mismo. Por lo general el voto útil polariza la elección. Lo acabamos de vivir en Coahuila. Y lo hemos vivido en otras elecciones del ámbito federal.

Hay quienes están a favor y otros en contra, como es lógico. Los pro, tienden a destacar el aspecto colectivo del voto y la relevancia de concentrarlo para obtener resultados. Quienes aparecen, partidos y candidatos, como receptores de las mayores adhesiones suelen llamar a los indecisos a votar por ellos ofreciéndoles tener la solución a problemas específicos, como por ejemplo, alcanzar un objetivo político largamente acariciado o sacar del poder a un gobernante con quienes muchos no están de acuerdo. También se recurre a él como una manera de captar votantes que no son voto duro de un partido político, partiendo del miedo de que gane un tercero.

Y quienes lo cuestionan apuntan que el voto útil sirve para fortalecer a partidos que ya son poderosos. Subrayan también que se trata de un voto emitido sin convicción, simplemente responde al llamado de un interés particular. Como sucedió en Coahuila el 18 de octubre del 2020. Frenar a Morena. Y entregarle como siempre, al partido hegemónico, en charola de plata, el destino de una entidad federativa a la que se le ha agraviado per secula seculorum con los consabidos flagelos de la corrupción e impunidad, al amparo de la desmemoria endémica que mantiene dominados al grueso de los coahuilenses.

Y pretende repetirse el fenómeno, llamar a votar por el partido mejor posicionado en la entidad para lograr una mayoría legislativa en la Cámara de diputados que contenga a la que ahora sirve a los intereses del caudillo. ¿Se vale? ¿Es lo único que importa? ¿Integrar una mayoría numérica sin importar el perfil de quienes arriben? Señores y señoras, se trata del poder de esa organización llamada Estado que tiene a su cargo funciones sustantivas que gran parte de la población desconoce, y de las que depende la prosperidad de una nación. Y es que como reza el viejo adagio el que no sabe es como el que no ve. Y así nos hemos mantenido, fieles a la infausta costumbre de enterrar la cabeza y seguir ignorando lo que nos ha hecho daño… como si esa fuera la manera de solventarlo.

Hoy más que nunca es crucial para los mexicanos que elijamos en conciencia, que nos demos el tiempo de ocuparnos de conocer vida y milagros de quienes pretenden convertirse en nuestros representantes en la Cámara de diputados federal, que no le permitamos a cualquiera que ocupe un escaño en un sitio desde el que se toman decisiones trascendentales para nuestro país. Es importantísimo que frenemos el descarrilamiento hacia el que nos lleva una mayoría como la que hoy cobra en San Lázaro.

El voto razonado hoy se convierte en imperativo. Es asunto de vida o muerte que lleguen los más capaces a la Cámara de diputados, aquellos cuyos hechos, no su lengua, ni la mercadotecnia electoral, demuestren que son personas cabales, cuyo testimonio reflejado en su actuar hablen del compromiso y el alto sentido de responsabilidad que le han impreso siempre a sus tareas, y de su apego a principios y valores éticos. La defensa del Estado de Derecho, de los derechos fundamentales reconocidos en nuestra Carta Magna, de la democracia como forma de vida, de la reactivación económica, de la lucha contra la delincuencia organizada, de la solución a la crisis de salud y educación, del combate genuino a la violencia hacia las mujeres y de la defensa al medio ambiente y la sustentabilidad, no debe quedar en manos de cualquiera. Desde el ámbito de las facultades y funciones otorgadas al Poder Legislativo, todo esto se puede solventar, siempre y cuando elijamos con inteligencia. Los mexicanos aborrecen a los diputados y los tienen catalogados como lo más despreciable e inútil que existe en este país, por un lado, porque desconocen sus funciones y por el otro, porque no es una elección a la que le otorguen la importancia que tiene, y con ello han permitido que llegue cualquiera, hasta los salidos de una tómbola. Ya es hora de que entendamos quienes tenemos una credencial de elector, la responsabilidad que esto conlleva. Si queremos a los mejores, elijamos informados y en conciencia. Es urgente ponerle un contrapeso al poder Ejecutivo. Es necesario por el bien de esta nación.

Votar razonadamente debe convertirse en un llamado generalizado, movilicemos a la ciudadanía para que se haga cargo de ir a sufragar en estos términos. Movamos la voluntad de los indecisos para que acudan a decidir en conciencia el 6 de junio lo que quieren para México. Una nación dividida es muy vulnerable. No le permitamos al actual gobierno que lo siga promoviendo, pongámosle un hasta aquí integrando un Congreso con mayoría pensante, comprometida con los intereses de los mexicanos.

Necesitamos cambiar la dinámica política que se está viviendo en la presente Legislatura y eso solo lo vamos a lograr acudiendo a votar todos y con conocimiento de la hoja de vida de los aspirantes. Revisemos el desempeño de los actuales, de los que fueron electos en el 2018, eso los pinta de cuerpo entero. Llame a cuentas a los partidos políticos que los propusieron, con la contundencia de un sufragio ponderado. Analice, asimismo, a donde nos ha llevado el voto comprado con dinero, con programas asistencialistas o presiones políticas, hay 70 años de historia que lo retratan más los dos con tres meses de esta administración. Pondere también lo que genera también el voto hecho con el estómago, ese que nace de tres emociones que nublan el entendimiento, como son el odio, el miedo y la decepción, que tristemente dominaron el sufragio del 2018.

Vuélquese por el voto reflexivo, el que analiza opciones, historias de vida, necesidades, y en base a ello se emite. Convenza a parientes, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, para que sufraguen con este antecedente.

Como ciudadanos tenemos el deber de estar informados, tener presente que nuestro voto es libre, secreto y sobre todo importante, por estas razones debe ser reflexivo y consciente. Veamos pros y contras de los candidatos, evitemos votar nomás porque nos «caen bien». Votar sin estar plenamente convencidos del candidato, el partido o la plataforma política es ser coparticipe de una simulación.

Si usted está hasta la ídem de una clase política que juega descaradamente a la simulación democrática, de un sistema en donde las agendas políticas se diseñan y se pactan a sus espaldas por una élite supuestamente representativa que discurre en una realidad distinta a la suya, de una burbuja hinchada de incompetencia, de soberbia, de corrupción y de impunidad que les vale una pura y dos con sal los reclamos sociales y le apuestan al olvido colectivo, vaya a votar este 6 de junio informado y en conciencia. Que su voto sea razonado.

El voto útil no genera nada de esto. No es suficiente con sacar a Morena, necesitamos representantes que si les importe el bienestar de los coahuilenses. Repetir el carro completo de la elección del 18 de octubre del 2020 llamando al voto útil en estas elecciones federales, es seguir manteniendo empoderado al PRI, partido que le ha hecho un daño inconmensurable a nuestra entidad federativa. Queremos equilibrios en San Lázaro y no hemos sido capaces de construirlos en el edificio de Coss. No desperdiciemos esta oportunidad.

Licenciada en sociología por la UANE, Saltillo. Ha cursado estudios de Maestría en sociología, con especialidad en ciencia política, UNAM. Posee varios diplomados, entre los que destacan Análisis Político, en la UIA; El debate nacional, en UANL; Formación de educadores para la democracia, en el IFE; Psicología de género y procuración de justicia. Colabora en Espacio 4, Vanguardia y en otros medios de comunicación.