«Yo solo cuento 41»

Salir del clóset es una cosa, pero salir a bailar con un hombre, ¡es otra! La primera vez que bailé una cumbia, donde me trataron de agarrar de donde se supone va la cintura, fue en la boda de Noé Ruiz y Pedro Gaytán, dos grandes activistas siempre en búsqueda de los derechos de la comunidad LGBT+, donde a pesar del ambiente de fiesta y alegría, no dejaba de voltear por miedo de incomodar a terceros, el miedo es algo que te persigue a un en los momentos con más luz.

Dirigida por David Pablos, El baile de los 41 es un filme basado en hechos reales de principios del siglo XX, donde una sociedad clandestina durante el Porfiriato se ve involucrada en una redada, lo que desataría poner a la homosexualidad en medio del debate público, una puerta que estaba cerrada, la sociedad sabía que existía, pero no se mencionaba.

A las tres de la mañana del domingo 18 de noviembre de 1901, en la céntrica calle de La Paz, la policía interrumpe una reunión de homosexuales, algunos vestidos de mujer, donde danzaban unos con otros y miren que no había reguetón.

¿Qué se conoce de la vida homosexual en México antes del escándalo social y policiaco del «Baile de los 41»? Desde la perspectiva gay se dispone del testimonio del escritor Salvador Novo en sus memorias, La estatua de sal. Novo refiere la historia de un «aristócrata», Antonio Adalid, hijo de un caballerango del emperador Maximiliano y ahijado de bautizo de los emperadores. Con el sobrenombre de Toña la Mamonera, Adalid, alma de las fiestas clandestinas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Otro ejemplo de que los homosexuales aristócratas buscaban casarse y tener hijos para guardar apariencia ¿Pensaban que lo del hijo de la vecina era algo nuevo? Tanto en las evidencias como en la película …de los 41, se menciona a Ignacio de la Torre y Mier, hijo político del presidente en turno y Evaristo Rivas el número 42 de esa sociedad.

Las pruebas históricas señalan que fueron arrestadas un total de 42 personas, pero al final el reporte quedó en 41, se dice que la persona faltante era el esposo de Amada Díaz, Ignacio. El caricaturista José Guadalupe Posada fue de los principales en darle seguimiento a los hechos, siempre presente en todos los chismes porfirianos y que seguramente en estos tiempos sería llevado al escrutinio público por muestras de homofobia.

Cabe resaltar que aunque en el código penal estaba inexistente el perseguir a los homosexuales, la justificación era que estaban cometiendo «daños a la moral», ese fue el discurso conque se persiguió el hecho, y empezaría una «cacería» a la homosexualidad en la época y pareciera más de un siglo después presente en algunas partes del país y del mundo.

El filme es una historia muy bien contada ahora en la pantalla grande, interesante, relevante para estos tiempos. Donde se lucha de manera diaria contra el tabú. El director David Pablos evita los estereotipos, humaniza los personajes ¡Bravo! La película llega en un momento como anillo al dedo. Donde el discurso empieza ser amar a quien quieras amar, donde se lucha de manera diaria contra el machismo que durante décadas ha construido closets al borde de convertirlo en criptas.

Carlos Monsiváis, el desaparecido escritor y activista por los derechos de la diversidad sexual, definió el hecho histórico que implicó el tema …de los 41 como «soy lo que me obligaron ser y a partir de allí y mezclando diversión y tristeza soy algo distinto», por ello se convirtió en un movimiento simbólico para la diversidad sexual en México, en su lucha por respeto y justicia, y demás cosas por hacer.

Ante los grandes que perduran hasta nuestros días, es importante reflexionar sobre ellos, todavía faltan muchos capítulos por escribirse. Que salir a bailar solo, acompañado, con hombre o mujer, no sea tema, a menos que sea de lo bonito del vestido o lo boleado de los zapatos, ¿bailamos?

Promotor cultural.